El rincón del pensamiento

Cada semana, PRONTO te invita a la reflexión con estos pequeños cuentos que condensan grandes lecciones de vida.
Una mamá muy malvada Ilustración: Alberto Vázquez

Una mamá muy malvada

Dos viejos amigos se encontraron una tarde en el parque con sus hijos y se pusieron a hablar sobre la educación que ellos recibieron. «Recuerdo», empezó a decir uno, «que yo tuve a la madre más malvada de todas... Mientras otros niños comían dulces, nosotros teníamos que tomar cereales, huevos y leche; además, tenía que saber dónde estábamos a todas horas y quiénes eran nuestros amigos. Éramos como prisioneros...», continuó mientras su amigo escuchaba atento. «Aunque a mis hermanos y a mí nos avergonzaba reconocerlo, violaba la ley contra la explotación de menores y nos hacía lavar los platos, tender la ropa, barrer, tirar la basura... Nos amenazaba diciéndonos que teníamos que decir siempre la verdad; es más, creo que cuando éramos adolescentes, podía leer nuestra mente.  Mientras mis amigos salían desde los 12 o los 13 años, nosotros tuvimos que esperar a tener 16», explicó el joven a su amigo. Se quedó unos segundos en silencio y concluyó: «Por su culpa nos perdimos muchas experiencias: a ninguno nos pillaron robando algo en un supermercado o estropeando la propiedad ajena, ni siquiera nos multaron por  exceso de velocidad... Ahora somos adultos honestos y responsables e intentamos ser tan malos con nuestros hijos como mamá lo fue con nosotros».