Bibiana Fernández

Actriz transexual

El 13 de febrero cumplió 60 años una de las musas de Pedro Almodóvar y de la Movida madrileña. Nacida en Tánger como varón, en su juventud cambió de sexo y ha triunfado en el mundo del espectáculo como actriz, cantante y tertuliana.

Bibiana Fernández Se Mantiene Estupenda A Sus 60 Años.

Bibiana Fernández se mantiene estupenda a sus 60 años.

 

Manuel Fernández Chica nació el 13 de febrero de 1954 en Tánger. Fue el único hijo de un taxista y un ama de casa reconvertida en modista, que habían emigrado al norte de Marruecos para huir del hambre. Cuando vino al mundo, sus padres ya eran bastantes mayores y tenía 6 años cuando se separaron. Manolo se quedó a vivir con su padre y una tía. El hombre trabajaba en el taxi 14 horas al día y, aunque llegara exhausto a casa, jamás se acostaba sin dejar preparado el desayuno de su hijo. Algunas noches, Manuel salía por los bares en busca de su padre. Así fue como conoció lugares prohibidos, con las persianas bajadas y la puerta entreabierta. Cuando le encontraba, se quedaba extasiado mirando a aquellas mujeres: «¡Qué moños!, ¡qué tetas!, ¡qué desmesura!», explicó una vez sobre aquella experiencia.
Desde muy pequeño, Manolito sintió auténtica devoción por el cine y sus estrellas. Tenía álbumes llenos de autógrafos de los actores más importantes del momento, como Gina Lollobrigida, Sophia Loren, James Coburn y, sobre todo, Ursula Andress, a la que idolatraba. Su pasión llegó hasta tal punto que cuando la actriz suiza y Jean Paul Belmondo estaban viviendo su tórrido romance y llegaron a Tánger para rodar «Las tribulaciones de un chino en China», Manuel se pasaba el día apostado a la entrada del palacio en que se alojaban para verlos entrar y salir.
A los 10 años, se fue a vivir a Málaga, concretamente a la localidad de Vilanueva del Rosario, donde pasó su adolescencia y primera juventud. Allí empezó a entender que necesitaba un cambio de aires para encontrar su propia identidad. Tras dejar los estudios a los 18 años, se emancipó de su padre. Para entonces, se consideraba a sí mismo como una mujer y trabajó como vendedora de libros, representante de una casa de cosmética y vendedora de una lotería clandestina, actividad que le permitió conocer a una mujer que decía que quería montar un ballet, aunque luego descubrió que, en realidad, era un pretexto para que las chicas hicieran alterne. Su ilusión era irse a París porque consideraba que esa ciudad era el centro del mundo del espectáculo, pero no tenía dinero para hacer realidad su sueño. Deseaba vivir su vida y hacerlo de una manera diferente. Finalmente, se fue a Barcelona, pero, como no tenía el carnet del Sindicato del Espectáculo, no pudo trabajar.

 

Como «vedette» de la obra «¡Una vez al año no hace daño!», de Juanito Navarro.

Debut en la pantalla con «Cambio de sexo»

Durante un tiempo lo pasó realmente mal hasta que, mirando en la sección de los anuncios de un diario, se enteró de que una sala de fiestas de la ciudad condal buscaba artistas. La cadena Ferrer la contrató durante varios años para hacer estriptís, cabaret y ser chica de alterne, por lo que llegó a ser muy conocida en el mundo de la noche. Le dieron a elegir entre varios nombres artísticos y se decantó por Bibi Andersen, en honor a la actriz sueca Bibi Andersson. En 1977, Vicente Aranda se fijó en ella para protagonizar el filme «Cambio de sexo» al lado de una jovencísima Victoria Abril. En una de las escenas de la película, Bibiana mostraba sin pudor sus atributos masculinos, lo que después le llevaría a renegar de ese trabajo. Según explicó, lo había aceptado para salir del mundo del cabaret, una especie de gueto del que era difícil escapar. Gracias a ese filme, en nuestro país se habló, por primera vez y sin censuras, sobre el cambio de sexo. «Esa película logró interesar al público en el tema del travestismo y, como yo quería darme a conocer en el espectáculo, jugué con ese recurso», ha dicho en alguna ocasión. Tras negarse a renovar el contrato en las salas de fiestas barcelonesas, conoció por casualidad a Juanito Navarro, que acababa de formar su Compañía de Revistas en el Teatro Calderón de Madrid. Gracias a él, en 1978, Bibiana se subió por primera vez a un escenario de la capital con «¡Una vez al año no hace daño!», donde compartía protagonismo con el cómico Simón Cabido (el famoso «doña Croqueta»). «Fue un buenísimo compañero que tuvo mucha paciencia conmigo», comentó el día del funeral del actor. 

Javier Serrano, el gran amor de su vida

Por aquella época, Bibiana ya había tenido dos amores de los que no guarda buen recuerdo. «El primero fue un coñazo. No entiendo cómo me pude enamorar de esa persona, totalmente antagónica a mí. No recuerdo ni un buen momento con aquella persona. El segundo, me castraba». Pero en 1979, conoció en Bilbao a Javier Serrano, su primer gran amor y que aún sigue ocupando un lugar especial en su corazón. Entre ellos surgió tal flechazo que no tardaron mucho en irse a vivir juntos. «Éramos dos personas que vivimos el uno en función del otro para hacer cosas juntos. Era una relación constructiva. Le valoraba mucho no sólo como pareja, sino también porque su papel era difícil y lo llevaba con toda la responsabilidad del mundo. Me dio su apoyo y nunca se sintió molesto porque yo fuera famosa», aseguraba. A pesar de que aún no se había sometido a una vaginoplastia y que estaba siguiendo un tratamiento hormonal con estrógenos para posteriormente cambiar de sexo, Bibiana aseguraba con rotundidad: «¡Sí, soy una mujer! En todos los sentidos, una mujer». Todo esto no fue un problema para Javier, que ejercía como su representante. «Para mí es perfecta como mujer. Me da lo que necesito: cariño, comprensión y estabilidad. Es una persona muy normal, pero con una personalidad muy especial», decía de la artista. 

 

Bibi, que desbancó a Carmen Maura como musa de Pedro Almodóvar, en una fotografía con el realizador manchego y la actriz Marisa Paredes.

Una de las protagonistas de la Movida madrileña

En 1980, editó su primer disco, «Bibi Andersen», que obtuvo un gran éxito con los temas «Call me Lady Champagne» y «Sálvame», sintonía del popular programa de Telecinco. La Movida madrileña estaba entonces en plena ebullición y Bibiana fue una de sus principales protagonistas de aquellos años en los que también brillaron Alaska, Tino Casal, Ágatha Ruiz de la Prada y, en especial, el director de cine Pedro Almodóvar. Entre la artista y el realizador manchego se estableció tan buena amistad que la llamó para protagonizar el cortometraje «Tráiler para amantes de lo prohibido» (1985) y después continuarían su relación profesional con «Matador» (1986), «La ley del deseo» (1987), «Tacones lejanos» (1991) y «Kika» (1993). Con todos estos títulos se la podía considerar, sin ninguna duda, una chica Almodóvar. 

Presentadora de tele con Carlos Herrera

En la década de los 80, se convirtió en la primera transexual en posar para la portada de «Interviú» bajo el titular «Bibi Andersen deja de ser Manolo», y volvería a ser portada varias veces más. En 1984, actuó en «La noche más hermosa», de Manuel Gutiérrez Aragón, con quien se enemistó para siempre al sentirse estafada. Bibiana aceptó trabajar en el filme porque era un papel bonito, creía que era su gran oportunidad para demostrar que era una buena actriz, pero, a medida que fue avanzando el rodaje, su personaje se deformó. Sin decirle nada cambiaron el guión y pusieron en boca de otros personajes alusiones a que era un señor travestido de mujer. 
En plena cresta de la ola, Pilar Miró la contrató para presentar junto con el periodista Carlos Herrera el espacio musical «Sábado noche» (1988-89) y, entre los años 1992 y 1994, intervino en el conocido programa «¡Hola Raffaella!». Después de 14 años de relación, Javier y Bibi se separaron en 1993. Al año siguiente, el Juzgado de Primera Instancia nº 17 de Madrid reconoció legalmente el cambio de sexo de Bibi Andersen, por lo que en el Registro Civil ya figuró como Bibiana Manuela Fernández Chica. El juez reflejó en el fallo que la actriz, que entonces salía con un tal Luis, se había comportado «desde su más tierna infancia» como una persona femenina. Gracias a este fallo, se solucionó el vació legal existente en España para regular la transexualidad. 
Durante unas vacaciones en Cuba en el verano de 1997 conoció a un atractivo joven llamado Asdrúbal Ametler, de quien se enamoró perdidamente. A pesar de los 26 años de diferencia entre ellos, se casaron en el 2000 en una ceremonia celebrada en casa de la actriz en Boadilla del Monte, a las afueras de Madrid. Juntos acudían a las fiestas más chic, eran la pareja más de moda en los saraos y, gracias a ella, Asdrúbal pudo hacer realidad su sueño de ser modelo. Al año siguiente, coincidiendo con el estreno de «Atómica», de los directores Menkes y Albacete, decidió cambiar su nombre artístico por el de Bibiana Fernández.

Historias sentimentales con chicos más jóvenes

El año 2003 lo empezó con mal pie porque se separó de Asdrúbal y murió Javier Serrano, pero, al poco, conoció a Ricardo Barbastro, cuya relación parecía ser la definitiva. No fue así y lo suyo acabó tres años después. En el 2007, conoció a un libanés llamado Hussein, pero fue una historia aún más breve. Cuando le preguntan por qué sus parejas son mucho más jóvenes que ella, echa mano al humor y dice: «Es que más jóvenes que yo son casi todos. Si no, tendría que ir al asilo a buscarlos. No es que me gusten jóvenes, me gusta que estén vivos y sobre todo que aporten ilusión a mi vida».

 

Bibiana con Loles León en la obra de teatro «La gran depresión».

 

Su simpatía, intensidad, humor y accesibilidad la han convertido en un personaje querido por el público y en una de las mujeres más deseadas de nuestro país. Su participación en diferentes galas y especiales de fin de año, así como sus colaboraciones en «Channel nº 4» (2005), sus tertulias radiofónicas de fútbol en Onda Cero y sus apariciones en «El programa de Ana Rosa» y «Sálvame» le han granjeado muchos seguidores. Torrencial en su forma de hablar, Bibiana está soltera y sin compromiso porque, según explica, está retirada de los hombres. «Ahora miro los escaparates», dice, riéndose, esta mujer altísima que se declara adicta a la moda, al botox y a los retoques de estética, y que mantiene su estupendo tipo gracias a un severísimo régimen y mucho ejercicio. De gira por España con la obra «La gran depresión», que hace con Loles León, Bibiana afirma que «ya no quiero tener otra vez 20 años. Quiero vivir como me dé la gana. Lo importante es la libertad. Elegir, aunque sea el vicio». Y añade que no se piensa «jubilar de estos taconazos hasta que me caiga muerta».