Christiaan Barnard

Pionero de los trasplantes de corazón

El pasado 3 de diciembre se han cumplido los 50 años del primer trasplante de corazón en un ser humano. La operación la llevó a cabo este cirujano sudafricano blanco, ya fallecido, cuyo nombre ha pasado a los anales de la historia de la Medicina.

Christiaan Neethling Barnard nació el 8 de noviembre de 1922 en Beaufort West, localidad de la provincia sudafricana de El Cabo. Fue uno de los cuatro hijos de un misionero de la Iglesia Reformada de Holanda, Adam Barnard, y de su esposa, Elisabeth de Swart. La muerte de uno de sus hermanos por una enfermedad cardíaca cuando era un niño le llevó a estudiar Medicina en la Universidad de El Cabo. Tras licenciarse en 1947, encaminó sus pasos hacia la cirugía, aunque sin especializarse. En 1951, contrajo matrimonio con Aletta Gestruida Louw, una enfermera que le ayudaría en los inicios de su carrera como cirujano. Con ella tuvo dos hijos: una niña, Deirdre, y un niño, André, que fallecería por sobredosis de drogas en 1984, cuando tenía sólo 31 años. Una pérdida de la que Barnard jamás se recuperaría.


Se especializó como cardiólogo en EEUU

En 1955, Christiaan obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Minesota (EEUU), donde en 1958 se especializó como cardiólogo. Fue alumno aventajado del prestigioso doctor Owen H. Wangesteen, que le introdujo en la ciencia cardiovascular, mientras que el doctor Shumway le familiarizó con la técnica de trasplantes de corazón en animales. A su regreso a Sudáfrica, empezó a experimentar con perros y, en 1962, le nombraron jefe de cirugía torácica del hospital Groote Schuur, donde había ejercido antes de doctorarse. En aquella etapa, empezó a publicar estudios sobre correcciones quirúrgicas de alteraciones cardíacas, prótesis valvulares y otros aspectos de cirugía cardiovascular. A los pocos años dirigía un grupo de especialistas, entre los que se encontraba su propio hermano Marius, también cardiólogo. Barnard vivía tan volcado en su trabajo que, algunos años antes, no había podido estar en el lecho de muerte de su padre porque se encontraba practicando su primera operación a corazón abierto. 


El primer trasplantado sobrevivió 18 días

Su carrera profesional llegó a su momento culminante el 3 de diciembre de 1967, cuando, con un equipo de 20 cirujanos, hizo el primer trasplante de corazón a una persona. Algo nunca visto. El receptor fue Louis Washkansky, un comerciante de 55 años, diabético y desahuciado por un irreversible problema cardíaco. Contra todo pronóstico, porque la técnica de los trasplantes estaba en sus inicios, Washkansky salió de la mesa de operaciones con un nuevo corazón latiéndole en el pecho. La donante era una joven de 25 años, a la que le habían extraído el órgano cuando estaba clínicamente muerta por un accidente de tráfico. Al despertarse de una operación de seis horas, Washkansky declaró que se sentía mucho mejor con su nuevo corazón. Médico y paciente se vieron catapultados hacia la fama, aunque 18 días después, el 21 de diciembre, el paciente murió de una neumonía. Autor de aquel «milagro», a Barnard le llovieron honores y distinciones desde todos los rincones del mundo, pero también críticas. Y es que, al igual que Barnard, un equipo de médicos norteamericanos también tenían la técnica suficiente para hacer un trasplante de corazón, pero decidieron retrasarlo porque no disponían de fármacos que aseguraran que no habría rechazo. Barnard, sin embargo, decidió arriesgarse y se aseguró un nombre en la historia de la Medicina. Algunos vieron oportunismo y ganas de notoriedad y quizás tuvieron algo de razón porque, lanzado a la fama, Barnard se entregó a la vida mundana, fotografiándose con las actrices y personalidades más famosas de la época y ejerciendo de «playboy».
Pero, por otro lado, el cirujano sudafricano y su equipo siguieron trabajando y, el 2 de enero de 1968, realizaron su segundo trasplante. Esta vez el receptor fue el doctor Philip Blaiberg y el donante, el mulato Clive Haupt. El corazón de un negro latió durante 563 días en el corazón de un blanco. Aquello provocó una auténtica conmoción entre la alta sociedad blanca sudafricana, que idolatraba a Barnard, pero que se regía por el régimen político del «apartheid», que mantenía a la raza negra, originaria de ese territorio, esclavizada y sin derechos. El médico intentó quitarle hierro. «Para la gente, el corazón sigue siendo un tema muy delicado, pero no es más que una bomba. Por eso no tiene nada de especial implantar el corazón de un muerto a un paciente vivo. Pero, entonces, todo el mundo pensaba que con el corazón se trasplantaba el alma», declaró años después el médico, que deploraba el «apartheid», aunque nunca luchó activamente en contra. Ese mismo 1968, Barnard viajó hasta Madrid para asesorar a Cristóbal Martínez-Bordiú, cardiólogo y «yernísimo» de Franco, en el primer trasplante de corazón hecho en España. El paciente sobrevivió 27 horas.

 

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 Christiaan Barnard con Louis Washkansky, el primer trasplantado.


Segundas nupcias con una chica de 19 años 

Mientras su técnica quirúrgica iba mejorando gracias a la aparición de fármacos inmunosupresores como la ciclosperina, Barnard se divorció de su primera esposa en 1970 y, ese mismo año, se casó con la rica heredera Barbara Zoellner, de 19 años (él tenía 47), hija del multimillonario alemán Frederiz Zoellner,  conocido como el «rey del acero». Con ella tuvo dos hijos más: Frederick y Christiaan.  
En 1974, realizó por primera vez un doble trasplante de corazón, que consistió en añadir un corazón más sano a otro enfermo para ayudarle a cumplir las funciones del primero. Pero este procedimiento, que se hizo varias veces en Sudáfrica, no prosperó en otros países. Un año después, visitó España en su gira mundial para promocionar su libro «Tensión». En 1979, el cardiólogo se negó a participar en una operación de trasplante de cabeza humana por encontrar la idea impracticable y «probablemente inmoral». Sólo dos años después, al tiempo que promocionaba un nuevo libro, «La máquina del cuerpo», vio cómo la artritis reumatoide que sufría se había agravado hasta el extremo de impedirle el ejercicio de su profesión. Sólo un año después, su esposa pidió el divorcio, cansada de sus coqueteos con toda mujer que se pusiera a su alcance. No tardó mucho en rehacer su vida sentimental con la modelo Evelyn Entleder, de 24 años, pero la relación que de verdad prosperó fue con la exmodelo Karen Setzkon, 41 años más joven que él, con la que se casó en 1983 y tuvo dos hijos más: Armin y Lara, que nació cuando Barnard tenía 74 años. En 1983, tras haber trabajado en un hospital de EEUU, abandonó el ejercicio de la cirugía. Para entonces había realizado unos 140 trasplantes, entre ellos el de un mandril a una enferma de 25 años, que murió pocas horas después. 


Promocionó una crema retirada por fraudulenta


A partir de 1987, se dedicó a la investigación médica y dirigió cuatro equipos –dos en Alemania, uno en EEUU y otro en Suiza– que intentaban descubrir las causas del envejecimiento de los organismos y los factores biológicos en el feto que desaparecen tras el nacimiento. En esa época cometió el peor error de su vida profesional, al promocionar una crema anti edad –Glycel– a cambio de un contrato millonario. El producto fue después retirado del mercado por fraudulento. Paralelamente, se ocupaba de una enorme granja de ovejas que se había comprado cerca de Ciudad del Cabo, donde intentaba también reintroducir animales salvajes originarios de aquellos parajes. En 1993, publicó su escandalosa autobiografía, «La segunda vida», donde reveló sus amoríos con la actriz Gina Lollobrigida. El 2 de septiembre, Barnard falleció mientras estaba de vacaciones en Chipre, a los 78 años, víctima de una ataque de asma.