Glenn Miller

El mago del «swing»

Trombonista y compositor independiente, este norteamericano fue uno de los más emblemáticos directores de orquesta de los años 30 y 40 cuando el «swing» hacía furor en el mundo.

El Músico Norteamericano Alton Glenn Miller Posa Con Su Trombón.

El músico norteamericano Alton Glenn Miller posa con su trombón.

Alton Glenn Miller nació en Clorinda (Iowa, EEUU) el 1 de marzo de 1904. Su infancia transcurrió como la de cualquier niño hasta que, un día, estando la familia afincada en North Platte (Nebraska) su padre llevó a casa una mandolina. Ese fue su primer contacto con la música, pero no porque el chico se aficionara a tocar aquel instrumento, sino porque no tardó en cambiarla por una vieja corneta. Era tan insistente en sus «ensayos» que su madre, preocupada por el futuro de su hijo, se preguntaba si aquello lo llevaría a algún sitio.
Influenciado por su familia, que deseaba que se convirtiera en un «hombre de provecho», en 1923 ingresó en la Universidad de Colorado, aunque pasaba gran parte de su tiempo viajando para presentarse a todas las audiciones que podía y, en alguna ocasión, ofreciendo algún pequeño concierto. La música era su gran pasión y, tras haber cursado tres años de carrera, dejó la Universidad para dedicarse a su auténtica vocación: ser músico profesional.

Matrimonio en Nueva York con una colega

A partir de entonces, formó parte de diferentes orquestas, siempre tocando el trombón. De la mano de una de ellas aterrizó en Los Ángeles, donde entró en la banda de Ben Pollack. En ella tuvo la oportunidad de escribir algunas melodías propias, iniciándose como compositor.
Ya en 1928, estando en Nueva York, contrajo matrimonio con una colega, Helen Burger. Decidió abandonar entonces las orquestas y, durante los siguientes tres años, se ganó la vida por cuenta propia como trombonista y compositor independiente. Tocó y grabó diferentes melodías junto a músicos como Tommy y Jimmy Dorsey (quienes grabaron varios discos acompañados de la cálida voz de Bing Crosby, por entonces un joven cantante que estaba en alza), Gene Krupa, Eddie Condon y Coleman Hawkins. En esos años compaginó estos trabajos con la grabación de 18 temas para Goodman, y actuó en varios estudios de radio de la mano de conocidos personajes de la época, como Victor Young, Carl Fenton o Jacques Renard.
Con todas aquellas colaboraciones y trabajos, Miller fue haciéndose un nombre en el mundo del swing y, en 1934, fue contratado como director musical de la Dorsey Band, además de ayudar a formar otra, la Ray Noble Orchestra, la cual reunió a varias figuras importantes de la época, como Bud Freeman o Peewee Edwin, entre otros.
El año 1935 fue importante para Miller, ya que fue entonces cuando, por primera vez en su vida, logró grabar un disco con su propio nombre. Utilizando seis cornetas, una sección rítmica y un cuarteto de cuerda, grabó sus famosas melodías «Moonlight on the Ganges» y «A Blues Serenade» para el sello discográfico Columbia. Sin embargo, sólo consiguió vender unos pocos discos y tuvo que continuar colaborando con la Ray Noble Orchestra para ganarse la vida.

Formó su propia banda en 1935

Su carácter emprendedor lo llevó, no obstante, a formar su propia banda en 1937. Pero aquello no funcionó y, tras grabar unos pocos temas y realizar algunas actuaciones en Nueva Orleans y Dallas, Glenn decidió disolver la orquesta tras una última actuación, la noche de fin de año, en la sala Valencia Ballroom de York, Pennsylvania. Deprimido y sin tener ni idea de lo que iba a hacer con su vida, Miller decidió regresar a Nueva York.
Fue en esta etapa cuando, al parecer, dio un giro considerable a su estilo musical, alcanzando el peculiar sonido que, poco después, distinguió a su banda de las demás (el clarinete guiando la melodía mientras el saxo tocaba la misma nota, y otros tres saxofones daban soporte armónico al conjunto). Así, tras pasar unos meses recuperándose del fracaso sufrido con su primera banda y trabajando en su nuevo estilo, Miller decidió formar una nueva orquesta, con la que empezó a recorrer la costa este de los Estados Unidos, grabando varios discos y cosechando grandes éxitos. Tanto es así, que la banda fue invitada a tocar en el prestigioso Carnegie Hall, junto a tres de las mayores orquestas de la época (las de Paul Whiteman, Fred Waring y Benny Goodman). De todas ellas, fue la que provocó los aplausos y las alabanzas más entusiastas.

El célebre músico (de blanco) con su orquesta durante una de las actuaciones que le llevaron a recorrer todos los Estados Unidos así como Europa, donde su fama fue también enorme.

Récord de ventas y éxito multitudinario

La Glenn Miller Orchestra grabó a partir de entonces discos como «Tuxedo Junction» (que logró récords de ventas, alcanzando las 115.000 copias en la primera semana), «In the Moon» y «Pennsylvania 6-5000». En 1940, la revista «Down Beat» anunció que Miller y su orquesta habían desbancado a todas las demás, y su tema «Moonlight Serenade» (que acompañaba la campaña publicitaria de la marca de tabaco Chesterfield y se emitía constantemente por la radio) tuvo mucho que ver en ese éxito multitudinario.
Ya en 1941, Miller y su orquesta llegaron a Hollywood para trabajar en su primera película, «Sun Valley Serenade», que comprendía el tema «Chattapooga Choo Choo», que vendió más de un millón de copias. Glenn estaba triunfando a lo largo y ancho de todo el país, pero la Segunda Guerra Mundial ya había empezado, y su destino iba a estar inexorablemente unido a este conflicto.
El 7 de octubre de 1942, Glenn ingresó en la Armada de los Estados Unidos, y fue asignado inmediatamente al Cuerpo Especial de la misma. Pero continuaba siendo un músico por encima de todo y no paró hasta convencer a los altos mandos de que él podía modernizar la banda del Ejército y, con su música, levantar el ánimo de los soldados que estaban en el frente. De este modo, pocos meses después de su ingreso en este estamento, y una vez acabado el periodo de instrucción, fue nombrado capitán y transferido al Cuerpo del Aire de la Armada de los Estados Unidos, donde formó la Glenn Miller Army Air Force Band. Con esta orquesta tuvo aún que permanecer un año en Estados Unidos. Sin embargo, en 1943, él y su banda partieron hacia Inglaterra para animar con su música a los combatientes. En menos de un año tocaron más de 800 veces, y en 500 de esas ocasiones su música fue emitida por radio, pudiendo así ser escuchada por millones de personas.

Una gira musical por Europa en la que encontró la muerte

A finales de 1944, la banda recibió el encargo de trasladarse a París para, desde allí, comenzar una gira de seis semanas por toda Europa. Aunque en algunas ocasiones Miller no había acompañado a la orquesta, esta vez decidió ir con ellos para poder hacer algunos arreglos musicales sobre la marcha. Esa decisión fue, seguramente, la última que tomó en su vida, puesto que el 15 de diciembre de 1944, el avión en el que viajaba desde Londres a París se estrelló cuando cruzaba el Canal de la Mancha, hundiéndose en la profundidad del océano. Jamás se encontró resto alguno del aeroplano ni de los cuerpos de sus cuatro ocupantes (junto a Glenn Miller viajaban Col Norman, F. Baessel y, por supuesto, el piloto), por lo que, simplemente, se les dio por desaparecidos. Su orquesta, la Glenn Miller Army Air Force Band, continuó tocando para las tropas, dirigida por Jerry Gray, hasta que, el 17 de noviembre de 1945, ofrecieron su último concierto. A pesar de ello, su música es, aún hoy, uno de los referentes fundamentales para los amantes del Jazz.
En el libro «Glenn Miller y su orquesta» George Simon escribió: «Su autor favorito era Damon Runyon; su libro preferido, la Biblia; Spencer Tracy y Olivia de Havilland eran sus actores predilectos. Le gustaba pescar, jugar al béisbol, escuchar buena música y dormir, y solía utilizar la coletilla: “¡Y, ahora, adiós!”».