Juan de Borbón

El Rey que no reinó

Infante de España y Conde de Barcelona, fue protagonista de un largo exilio y, con su oposición al franquismo, abrió el camino de una monarquía democrática. Unos ideales que le costaron la Corona.

Los Condes De Barcelona Con Sus Cuatro Hijos: Los Infantes Alfonso (Que Moriría A Los 15 Años De Edad), Juan Carlos, Margarita Y Pilar.

Los condes de Barcelona con sus cuatro hijos: los infantes Alfonso (que moriría a los 15 años de edad), Juan Carlos, Margarita y Pilar.

Juan de Borbón y Battenberg nació el 20 de junio de 1913 en el palacio de la Granja de San Ildefonso (Segovia). Fue el quinto hijo de los seis hijos de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Al igual que sus hermanos, Alfonso, Jaime, Beatriz, Cristina y Gonzalo, don Juan se educó con un preceptor, el conde de Grove, pero a los 10 años cursó el bachilerato en el instituto San Isidro de Madrid, un colegio de férrea disciplina.
Amante del mar, don Juan ingresó a los 17 años en la Escuela Naval de San Fernando de Cádiz, donde hacía vida de cadete cuando el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República. Mientras su familia se exiliaba en Roma, don Juan se trasladó a la Escuela Naval de Dartmouth, en Gran Bretaña. Como miembro de la Armada británica, recorrió mundo durante un par de años. Estaba en Bombay (India) cuando en 1934 recibió un telegrama de su padre en el que le comunicaba que su hermano mayor, Alfonso, renunciaba a la Corona para casarse con una cubana y que su otro hermano, Jaime, sordomudo, renunciaba también por su incapacidad física.
Convertido en príncipe de Asturias, don Juan se graduó como teniente de navío en 1935 y luego pasó a la Universidad de Lovaina, en Bélgica, donde estudió Ciencias Sociales y Políticas. Tenía entonces 22 años y era un joven apuesto y bien parecido.

Boda con María de las Mercedes de Borbón

El 12 de octubre de 1935 don Juan se casó con María de las Mercedes de Borbón y Orleans, princesa de Dos Sicilias. El padre de ésta, Carlos de Borbón, era viudo de una hermana de Alfonso XIII, pero la futura condesa de Barcelona había nacido de unas segundas nupcias. Los novios, pues, no eran primos carnales, aunque se conocían desde pequeños. Alfonso XIII había sugerido a Juan que se casara con María de Saboya, pero el joven no siguió sus recomendaciones porque se había enamorado de aquella madrileña criada en Sevilla.
Tras un viaje de novios de seis meses, la pareja se instaló en Cannes (Francia), donde en julio de 1936 nació su primera hija: Pilar. Pocos días antes había empezado la Guerra Civil. Creyendo que los nacionales iban a restaurar la monarquía, don Juan intentó alistarse, pero Franco no le dejó. Reinstalado en Roma, el 5 de enero de 1938 nació su primer hijo varón, Juan Carlos, y un año más tarde llegaría Margarita. La familia se completaría con el nacimento de Alfonso, un nieto que no llegaría a conocer Alfonso XIII, quien en 1941 abdicó en su hijo poco antes de morir.
Don Juan, que eligió el título de conde de Barcelona, creía que Franco, que en cierto modo era monárquico, iba a restaurar la institución. Pero entre el tipo de monarquía que entendía él –democrática, constitucional y moderna– y el que quería Franco –totalitaria y basada en los principios del Movimiento– había un abismo insalvable, como se demostró en las diversas entrevistas que mantuvieron.

Instalados en «Villa Giralda», en Estoril

En 1943, don Juan y doña María de las Mercedes supieron que su hija Margarita, afectada por una grave enfermedad, iba a quedarse ciega. Tres años después, se instalaron en Estoril (Portugal), donde compraron una casa que llamaron «Villa Giralda». Desde allí protestó enérgicamente don Juan cuando Franco se sacó de la manga una Ley de Sucesión que capacitaba al dictador para elegir rey a su antojo, ya que ocuparía el trono «la persona de estirpe regia que reúna las condiciones». Tras acusar a Franco de que quería perpetuarse en el poder, don Juan se convirtió en una de las bestias negras del franquismo y puso más lejos de su cabeza la Corona.
La tensión aumentó cuando, en 1948, tras uno de los escasos acuerdos entre el conde y Franco, Juan Carlos vino a España para estudiar. El príncipe, al que Franco estimaba como a un hijo, estuvo durante años en medio de la lucha entre los dos hombres. En 1955, tras acabar su bachillerato, Juan Carlos inició su formación militar y un año después la familia vivió un terrible suceso: el infante Alfonso, de 15 años, murió cuando él y su hermano manipulaban una pistola.
En 1962 Juan Carlos se casó con Sofía de Grecia, matrimonio que llenó de satisfacción a don Juan y a Franco. Al poco se casaron la infanta Pilar con Luis Gómez-Acebo y Margarita con Carlos Zurita.

El rey Juan Carlos de Borbón con sus padres, los Condes de Barcelona, don Juan de Borbón y María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias.

Padrino de su nieta, la infanta Elena

En 1963 don Juan rompió su larguísimo exilio y viajó a Madrid para apadrinar a su primera nieta, Elena. El viaje se repetiría en 1965 (nacimiento de la infanta Cristina) y en 1968, tras la llegada de Felipe, el ansiado heredero.  
En 1969, tras un baile de candidatos a la sucesión en el que estuvieron Carlos Hugo de Borbón Parma y Alfonso de Borbón –marido de Carmen Martínez-Bordiú, la nieta preferida de Franco–, el general propuso a las Cortes la designación de Juan Carlos como sucesor suyo en la jefatura del Estado a título de rey. Esa descarada manera de saltarse el orden dinástico sentó como un tiro a don Juan, que estuvo seis meses sin hablar con su hijo por haberlo aceptado. Pero, pese al dolor de haberse sentido excluido, don Juan nunca enarboló políticamente la bandera contra su hijo. Seis años después, tras la muerte de Franco, se iniciaba la etapa de la Transición española. El acto de entronización del Rey no contó con la asistencia de sus padres. Don Juan quería ver por dónde se decantaba políticamente su hijo. El 14 de mayo de 1977, cuando vio que optaba por una vuelta a la democracia, don Juan renunció a sus derechos dinásticos. 

Un cáncer de laringe le dejó sin habla

En 1981, los condes se instalaron en la urbanización madrileña de Puerta de Hierro. La vida de don Juan trascurrió esos años al margen de la política activa. Poseedor de una «mala salud de hierro», en febrero de 1988 le extirparon en Pamplona la laringe por un tumor maligno y perdió el habla. En enero de 1993, cuando su estado de salud estaba deteriorado, don Juan recibió su último homenaje oficial, en el que su hijo le agradeció públicamente el ejemplo que había supuesto para él. Tras su fallecimiento, el 1 de abril de 1993, fue enterrado en el panteón de los Reyes de El Escorial con honores de soberano por expreso deseo de su hijo.