Julia Roberts

La «novia» de América

Su papel de prostituta redimida por amor en «Pretty Woman» la convirtió en una de las grandes estrellas de Hollywood, siendo hoy en día una de las actrices mejor pagadas del mundo.

Julia Roberts En Un Fotograma De  la Película «Erin Brockowich».

Julia Roberts en un fotograma de  la película «Erin Brockowich».

Julia Fiona Roberts nació el 28 de octubre de 1967 en Smyma, en el estado de Georgia (EEUU). Fue la pequeña de los tres hijos que tuvieron Walter Grady y Betty Lou Bredemus, ex actores de teatro que crearon un taller de interpretación, al que acudieron los hijos de Martin Luther King. En broma, sus padres siempre comentaban que el activista por los derechos civiles de los negros había pagado los gastos del nacimiento de Julia. 

 

Una niña no muy guapa, pero con algo especial

En su infancia, Julia no fue la niña más guapa de su clase, pero emanaba algo especial que hacía que todo el mundo se fijara en ella. Tenía el pelo largo y rizado, una mirada risueña y penetrante, una sonrisa tímida y discreta y unos dientes prominentes y separados, corregidos posteriormente con una ortodoncia. Con cinco años sus padres se divorciaron y Julia y su hermana Lisa se fueron a vivir con su madre, mientras que su padre se quedó con la tutela de Eric. Poco tiempo después, su madre volvió a casarse y tuvo una tercera hija, Nancy. 

Cuando era estudiante en la Fitzhugh Lee Elementary School vivió uno de los peores sucesos de su vida al morir su padre a causa del cáncer. «Fue uno de los momentos más trágicos que he vivido. Le echo de menos cada día, estaba muy unida a él y su muerte varió toda la filosofía de mi vida», confesó años después. En la Griffin Middle School ganó un concurso de oratoria pero odiaba tanto el álgebra que se refugiaba en la biblioteca, donde leía todo lo que caía en sus manos, y en el Campbell High School ganó el título «Miss Pantera» en un concurso de belleza.

A pesar de ser una chica muy popular, Julia no quería quedarse en su pueblo. «Me dije a mí misma que tenía tres opciones de cara a mi futuro: casarme, ir a la universidad o mudarme a Nueva York. Como no tenía novio, no podía casarme, los estudios no iban conmigo, así que opté por Nueva York». Cogió las fotos del concurso que había ganado y se instaló en casa de su hermana Lisa, que trabajaba como actriz de televisión. Julia se matriculó en una escuela de Arte Dramático, trabajó como modelo en la agencia fotográfica Click y se sacó un dinerillo extra haciendo de canguro, dependienta de una boutique, camarera en una pizzería y vendedora de helados, trabajos en los que dio muestras de su sociabilidad. 

 

A punto de morir por una grave meningitis

Después de que su hermano Eric, 10 años mayor que ella, fuera nominado al Oscar por «El tren del infierno», Julia consiguió un papelito de dos frases en «Sangre roja», película en la que él trabajaba. Tenía 18 años y unas ganas locas de comerse el mundo mostrando sus dotes para la interpretación. Poco después intervino en «Satisfacción», un trabajo que pasó sin pena ni gloria, pero en el rodaje coincidió con Liam Neeson, de quien se quedó perdidamente enamorada. Por su siguiente proyecto, «Mystic Pizza» (1988), cobró 40.000 euros y empezó a tomar las riendas de su carrera, pero estuvo a punto de perder la vida ya que contrajo una meningitis bacteriana: «Bueno, yo hago las cosas a lo grande; no pillo resfriados, ni la gripe, ni el sarampión. Directamente me ingresan en el hospital», ha comentado en alguna ocasión, mostrando que tiene sentido del humor.

 

Globo de Oro por «Magnolias de acero»

Por su siguiente película, «Magnolias de acero» (1989), ganó 70.000 euros y tuvo el privilegio de trabajar con actrices de la talla de Sally Field o Shirley MacLaine. Su interpretación le valió un Globo de Oro a la mejor actriz secundaria y fue nominada, por primera vez, al Oscar. En lo personal, vivió un tórrido romance con su marido en la ficción, el atractivo Dylan McDermott, con quien convivió durante nueve meses. En 1990, llegó su consagración definitiva al protagonizar junto al atractivo Richard Gere «Pretty Woman», una película que se convirtió en un éxito en todo el mundo y por la que cobró 240.000 euros. «Nunca le agradeceré bastante a Kim Basinger que rechazara protagonizar la película, aunque yo también estuve a punto de no aceptar el papel», admitiría Julia. Antes de empezar a rodar, la actriz llamó a su madre «porque hacer de prostituta podía resultar algo violento ya que mamá trabajaba en la archidiócesis de Atlanta. Al decirle que tenía un buen papel, me preguntó de qué se trataba y sólo le dije que los estudios Walt Disney estaban detrás. Eso fue suficiente para no ponerla nerviosa», recuerda entre risas. Gracias a este papel fue bautizada como «la novia de América». 

En «Pretty Woman», que hizo con Richard Gere y que la convirtió en una estrella.

La boda que no fue con Kiefer Sutherland

La película, que ha sido uno de los grandes taquillazos de la historia, provocó muchas anécdotas: en la mayoría de las escenas en las que aparecía al lado de Gere, ella iba descalza mientras que el actor llevaba alzas debido a la gran diferencia de altura entre ellos. Como Julia estaba tan delgada, para el famoso cartel de la película se sustituyó el cuerpo de la actriz por el de la modelo Shelley Michelle. Por este papel, Julia volvió a ganar el Globo de Oro a la mejor actriz y fue nominada por segunda vez al Oscar. Durante el rodaje de «Línea mortal» se enamoró de su colega Kiefer Sutherland y juntos protagonizaron un sonado escándalo cuando, unos días antes de su boda en junio de 1991, Julia huyó con el mejor amigo de su novio, el también actor Jason Patric, porque Kiefer le había puesto los cuernos con una bailarina de «striptease». Mientras cosechaba grandes éxitos en el cine y su caché se disparaba, en lo sentimental vivió una época de numerosos romances. Tuvo relaciones con los actores Sean Penn, Daniel Day Lewis, Billy Baldwin, Ethan Hawke y Matthew Perry, el guardaespaldas Lorenzo Salvan y el camarero Ross Partrigde. «No sé si me considero una mujer fácil, pero cuando estoy enamorada todo es más sencillo. Puedo ser muchas cosas, menos una zorra o una estúpida», admite. 

Durante el rodaje de «Hook» (1991), donde interpretó a Campanilla, quedó bien claro que se llevaba fatal con Steven Spielberg, quien juró que nunca más trabajaría con ella. Después de aquel filme, sufrió una crisis personal que la llevó a estar alejada del cine durante dos años y se reflejó en su aspecto desaliñado. Pero, afortunadamente, recuperó la estabilidad y volvió al cine para ser la protagonista de «El informe pelícano» (1993), todo un éxito de taquilla. Durante una de las fiestas de un estreno de Hollywood, Julia conoció al cantante de country Lyle Lovett, con quien inició un romance secreto que culminó en boda sorpresa el 27 de junio de 1993, aunque se separaron dos años después. «Cuando tenía 10 años creía que el objetivo de una relación era casarse, pero la vida te plantea otras opciones y tú eliges lo que mejor te parece en ese momento. Eso me hizo cometer grandes errores y también tomar decisiones inteligentes», confesaría tras su ruptura matrimonial. 

A pesar de su estatus de megaestrella, Julia siempre ha sido una mujer de gustos sencillos. En su tiempo libre adora leer las historias de Scott Fitzgerald o Chéjov, le encanta la música de Schubert y Bruce Springsteen y, en los descansos de los rodajes, se entretiene haciendo ganchillo. «Hago punto a todas horas de forma obsesiva y regalo bufandas, calcetines, chaquetillas o suéteres. Me libera de la presión y la tensión que sufrimos los actores. Además, también me encanta la cocina y cuando vienen los amigos a casa les hago una tarta de calabaza buenísima y horneo mi propio pan de centeno». Con respecto a sus compañeros de trabajo, mantiene una excelente relación de amistad con Al Pacino y Susan Sarandon. 

 

La actriz mejor pagada de la historia

Tras protagonizar «Mary Reilly» (1996) y «La boda de mi mejor amigo» (1997), encontró la estabilidad sentimental al lado de otro colega, Benjamin Bratt, con el que estuvo hasta el 2001. «Es un hombre muy sensato y un gran amante de la familia. Hemos conectado tan bien desde el principio que junto a él he descubierto lo que significa el verdadero amor. Benjamin no es el típico niño mono de Hollywood, llevamos un año juntos y cada día es mejor», comentó poco antes de empezar a rodar éxitos como «Notting Hill» y «Novia a la fuga», junto a su gran amigo Richard Gere. La llegada del nuevo milenio supuso la consagración definitiva de la actriz, ya que en el 2000 se llevó su primer Oscar al protagonizar el drama basado en hechos reales «Erin Brockovich». Por esta película se convirtió en la primera mujer en cobrar 16 millones de euros, siendo al mismo tiempo la actriz mejor pagada de la historia. «Nunca trabajo por dinero, tan sólo en proyectos que me gustan y eso lo sé en cuanto leo las primeras páginas de un guión», dice. 

 

Un cámara, el hombre con el que ha sido madre

Todo parecía indicar que con Benjamin Bratt había encontrado la estabilidad, pero durante el rodaje de «The Mexican» (2001) conoció al cámara Daniel Moder. Él estaba casado y, aunque entonces no ocurrió nada, pasados unos meses Julia y Danny dejaron a sus respectivas parejas para iniciar una relación que terminó en boda, en su rancho de Nuevo México, el 4 de julio del 2002. Según la rumorología de Hollywood, Julia pagó una suculenta cantidad a la ex mujer de Danny para que le concediera el divorcio. De este segundo matrimonio ha tenido tres hijos: los gemelos Hazel Patricia y Phinneaus, nacidos el 28 de noviembre del 2004, y Henry Daniel, que llegó al mundo el 8 de junio del 2007. «Casarme con Danny ha sido la decisión más acertada que he tomado porque, en cuanto le vi, supe que era el hombre de mi vida. Desde que soy madre soy otra mujer y mi gran prioridad son mis hijos. Me divierto mucho con ellos, quiero dedicarme a cuidarlos y el trabajo ha pasado a un segundo plano», dice. 

Con un caché mínimo de 8 millones de euros por película, Julia ha amasado una fortuna de unos 180 millones y, según la revista «People», está considerada como una de las 100 actrices más atractivas de la historia del cine. Sus películas más importantes en los últimos años han sido «Ocean’s Eleven», (2001), «La sonrisa de Mona Lisa» (2003), «Ocean’s Twelve» (2004) o «Duplicity» (2009), aunque la que más interés ha despertado en nuestro país es «Come, reza, ama», que ha rodado con Javier Bardem. «Es intenso y poderoso, aunque en este film tiene un papel suave en el que no teme mostrar sus emociones. Javier es una de las personas más generosas y divertidas con las que he trabajado y juntos pasamos un rodaje realmente divertido», explicó. La pareja de actores acudió al Festival de Cine de San Sebastián para presentar su nuevo trabajo y, allí, Roberts recibió el premio Donostia por toda su carrera.