Julian Assange

Creador de Wikileaks

Experto informático y activista en pro de la libertad de expresión, este ciudadano australiano centra la actualidad informativa desde que solicitara asilo a la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser extraditado, en un futuro, a Estados Unidos.

Julian Assange Creó Wikileaks En 2006 Para Denunciar La Corrupción En Algunos Países Africanos.

Julian Assange creó Wikileaks en 2006 para denunciar la corrupción en algunos países africanos.

Julian Hawkins nació el 3 de julio de 1971 en Townsville (Australia). Fue el único hijo habido en la relación entre Christine Hawkins y John Shipton. Cuando Christine, de 19 años, estaba embarazada, la pareja rompió y la joven decidió llevar la maternidad en solitario. A los pocos meses del nacimiento del niño, madre e hijo se mudaron a Magnetic Island, cuyos paradisíacos paisajes se clavaron en la retina del pequeño Julian, al que le encantaba disfrutar del aire libre. En aquella casa aprendió a hablar y la primera frase que dijo, y no se cansaba de repetir, fue: «¿Por qué?».
Poco después de que el niño cumpliera 2 años, Christine conoció a Brett Assange, un músico y actor ambulante, con el que se casó. Brett adoptó a Julian, dándole su apellido. Aunque el pequeño sabía de la existencia de su padre biológico, no sintió la necesidad de conocerlo hasta que fue adulto. Convertida en actriz, la madre de Julian se sumó a la compañía de su esposo y la familia realizó largas giras por todo el país. El niño debía cambiar de escuela a menudo y, en sus primeros 9 años de vida, asistió a una treintena de centros diferentes.

Aprendió informática de manera autodidacta

A pesar de que no pasaba mucho tiempo en la misma localidad, Julian se erigió siempre en el líder de la pandilla y lograba que sus amigos le secundaran en sus travesuras. Ávido lector, le fascinaban los libros –uno de sus preferidos fue la biografía de Albert Einstein– y, siendo todavía un niño, empezó a dejarse el pelo largo porque le gustaba ir en contra de lo establecido.
Su madre y su padrastro le contagiaron el amor por la naturaleza y los animales y el pequeño Julian se lo pasaba en grande cuidando su propio panal de abejas. Cuando tenía 9 años, Christine y Brett Assange se separaron. Él se marchó con su madre, que conseguía dinero para seguir con su vida errante pintando retratos. Poco tiempo después, la progenitora de Julian se enamoró de Leyf Meynell, un músico, con el que mantuvo una relación controvertida y con el que tuvo un segundo hijo.
A los 16 años, Julian descubrió en una tienda algo que le cambiaría la vida: un ordenador Commodore 64. Assange aprendió su funcionamiento de forma autodidacta y pasaba noches en vela delante de la pantalla, probando cómo introducir instrucciones para que la máquina hiciera lo que él deseaba. Enseguida, entabló amistad con otros aficionados a la informática de distintos lugares del mundo que habían creado sus propios manuales y que compartían unos con otros.
Para Julian, la revolución llegó con la adquisición de un módem, instrumento que le permitió acceder a otros ordenadores. Apenas unos días después de comprarlo, ya había realizado un programa con el que se podía rastrear el paradero de todos los módems existentes. Tiempo después, consiguió acceder a programas con información militar clasificada. «Hackear era para nosotros una forma de establecer contacto con otros chicos que no se habían dejado abducir por la normalidad. Queríamos seguir nuestro propio camino y nuestro instinto nos llevaba a cuestionar la autoridad. Ese instinto estaba en mí desde el día de mi nacimiento», aseguró Julian en una de las entrevistas a partir de las cuales se escribió el libro «Julian Assange. Autobiografía no autorizada» (publiacado en España por Los libros del lince). Aunque el australiano había firmado un contrato con la editorial, intentó cancelarlo tras leer el primer borrador. «Las memorias son siempre prostitución», declaró.

Integrado en el movimiento «ciberpunk»

Como todo «hacker», Assange tenía un alias (Mendax) y, para evitar que la policía tuviera pruebas de sus andanzas, solía esconder los disquetes en su colmena. Después de que, en 1988, la policía registrara la casa en la que vivía con su madre y hermano, decidió irse a vivir como «okupa». Poco después, se integró en el movimiento «ciberpunk», en el que sus miembros, además de discutir sobre política, filosofía o matemáticas, creaban códigos informáticos destinados a proteger la intimidad. Como integrante de la llamada «Internacional Subversiva», Julian creó Sycophant, un programa que descubría las contraseñas utilizadas por los usuarios.
En 1990, nació su hijo Daniel, fruto de su relación con su novia de entonces, Teresa. «Existen otros hijos que nacieron de personas a las que yo quería», apunta en sus memorias, sin revelar la identidad de los mismos. En 1991, la policía australiana empezó a encontrar pruebas de que Assange había logrado «colarse» en los sistemas del Pentágono, la NASA y de Nortel, la poderosa empresa de telecomunicaciones canadiense.
El juicio contra él por delitos informáticos no tuvo lugar hasta 1996 y, tras declararse culpable de la mayoría de cargos, Assange se libró de la cárcel a cambio de pagar una multa de poco más de 2.000 euros. En esos años, el australiano había creado una empresa de seguridad informática con la que colaboró con la Justicia localizando a varios pedófilos que actuaban por Internet. En el 2002 se matriculó en la Universidad de Melbourne para estudiar matemáticas y física. Coincidiendo con unos cursos en Nueva Gales del Sur, se puso en contacto con su padre biológico y recuperó la relación con él.

El activista australiano en la embajada de Ecuador, donde permanece recluido desde 2012.

Denunciar la corrupción en países africanos

En 1999, Assange había registrado el dominio «leaks.org», aunque sin tener entonces claro qué función quería que tuviera. Sentía que tenía que ser una organización «capaz de garantizar por sí misma la consecución de la justicia en el mundo de lo político y lo público». Tras acabar los estudios universitarios, en el 2006, creó Wikileaks con el objetivo de denunciar la corrupción en algunos países africanos. La entidad y la web contaban con gente que trabajaba de manera voluntaria y las actividades se financiaban a través de donaciones privadas. El 28 de diciembre de aquel año se filtró un primer documento, que hacía referencia a Somalia.
Como parte de sus funciones logísticas, Assange, que participó en numerosos encuentros en los que se debatía sobre la libertad de expresión, decidió viajar solo por los países africanos donde quería recabar información. Entretanto, wikileaks obtuvo una enorme repercusión internacional, después de que diera a conocer el manual que recibían los soldados estadounidenses destinados en Guantánamo. En el 2009, Julian recibió el Premio Amnistía Internacional al Mejor Trabajo Periodístico por una investigación realizada en Kenia, que acabó con la muerte a tiros de dos colaboradores de Wikileaks.
Assange visitó diversos países europeos con la intención de establecer la sede de su organización en el que le ofreciera más garantías democráticas como editor, función que él considera que desempeña en Wikileaks. Mientras tanto, el goteo de importantes filtraciones le empezó a granjear enemigos. La web de Wikileaks fue atacada por «hackers», pero como sus responsables ya habían previsto ese tipo de represalias, siguió funcionando gracias a páginas «espejo».

Buscado por una presunta doble violación

En abril del 2010, la organización de Assange dio a conocer el vídeo «Collateral Murder», grabado en Irak y en el que se veía que varios civiles iraquíes y dos periodistas occidentales morían en un ataque del ejército de EEUU. En pocos días, la filmación tuvo 11 millones de visitas en Internet y centró las informaciones de los medios de todo el mundo. En agosto de ese mismo año, la justicia sueca emitió una orden de arresto contra el australiano como presunto autor de una doble violación, si bien Julian siempre mantuvo que las relaciones con las dos mujeres habían sido consentidas.
El 28 de noviembre del 2010, tuvo lugar el llamado «Cablegate», filtración masiva en la que wikileaks dio a conocer más de 250.000 comunicaciones entre el Departamento de Estado estadounidense y diplomáticos de todo el mundo. Diez días después, Assange se entregó voluntariamente a la policía en Londres. Tras dos semanas en prisión, el 16 de diciembre, salió en libertad bajo fianza de 275.000 euros. Para evitar ser extraditado a Suecia y, posteriormente, a Estados Unidos (país en el que podrían juzgarlo por espionaje y traición y podrían pedir para él incluso la pena de muerte), el australiano solicitó asilo en la embajada de Ecuador en Londres el 19 de junio del 2012, donde lleva recluido desde entonces.