Julie Andrews

La protagonista de «Mary Poppins»

Se cumplen 50 años del estreno de una de las películas más emblemáticas del universo Disney. Esta británica de 78 años encarnó también a otra niñera inolvidable, la de ­«Sonrisas y lágrimas».

Con Dick Van Dyke Y Los Dos Niños Protagonistas En Una Escena De «mary Poppins». 

Con Dick Van Dyke y los dos niños protagonistas en una escena de «Mary Poppins». 

Julia Elizabeth Wells nació el 1 de octubre de 1935 en Walton-on-Thames, en el condado de Surrey (Inglaterra). Fue uno de los dos hijos de Ted, maestro, y Bárbara, una pianista de vodevil que, cuando Julie tenía 4 años, abandonó a su marido por un cantante canadiense llamado Ted Andrews. Ambos se fugaron a Londres y cambiaron los apellidos de los niños (su hermano se llamaba John) de Wells a Andrews. Su padrastro descubrió muy pronto el talento musical de la niña, a la que apuntaron a clases de canto y baile. Pero la realidad no era idílica y Julie creció en un ambiente pobre, en una zona de la ciudad que fue repetidamente bombardeada por los alemanes durante la II Guerra Mundial. En más de una ocasión, pasaron la noche en refugios subterráneos. «Se contó que descubrieron mi voz cuando le cantaba a mi familia en el refugio durante los ataques aéreos, pero eso fue un simple truco publicitario inventado por mi padrastro», confesó Julie en su biografía «Home: a memoir of my early years». Su madre y su padrastro tuvieron dos hijos más, mientras que su padre, por su parte, le dio otro hermano.

  

Debut profesional, en un musical, a los 12 años

Siendo una cría, Julie empezó a trabajar en espectáculos de vodevil subida en una caja de cervezas para llegar al micro y debutó profesionalmente a los 12 años con un musical en Londres. A partir de ahí, fue abriéndose camino en diferentes programas de radio y en el teatro. Si en lo profesional empezaba a alcanzar sus sueños, en lo privado vivía una pesadilla. Su padrastro era alcohólico y violento y, en varias ocasiones, intentó abusar de Julie. Lo contó en su autobiografía: «Estaba de pie en la mitad del cuarto, me dio las buenas noches y se movió para darme un beso en la mejilla. De repente dijo: “En realidad debería enseñarte cómo besar de la manera correcta”, y me besó en los labios. Fue un beso profundo y húmedo, una experiencia muy desagradable». En otra ocasión le sugirió: «Ven a la cama conmigo y te daré calor. Te enseñaré cómo nos abrazamos mamá y yo». A los 14 años, Julie y su madre acudieron a una fiesta y, de repente, ésta le dijo: «Hija mía, aquel de allá es tu padre». Así fue como la futura actriz supo que, el que siempre había considerado su padre biológico, no lo era. Con todo, la joven siguió tratando a Ted Wells como su verdadero progenitor. 
Siendo adolescente, hizo una audición para los estudios MGM, pero los productores le dijeron que ni era fotogénica ni sabía actuar. Sin embargo, a los 15 años Julie ya mantenía a su familia gracias al éxito que había logrado con los musicales. En 1949, durante un viaje en tren conoció al joven Tony Walton, que años más tarde trabajaría como escenógrafo y diseñador de vestuario. Aquel encuentro derivó en amistad y, después, en una bonita historia de amor. Ambos intentaban abrirse camino en el mundo del espectáculo y se apoyaban mutuamente. Tras representar con éxito el musical «The boyfriend» en Londres, un productor le ofreció a Julie hacer la misma obra en Broadway (Nueva York), debutando el día que cumplía 19 años. Al poco tiempo, protagonizó también en los escenarios «My fair lady».
Tras un largo noviazgo con Tony, la pareja se casó el 10 de mayo de 1959 en Weybridge (Surrey), con un vestido que le diseñó el propio novio. 

   

Una proposición del ­propio Walt Disney

Poco después, la actriz volvió a Broadway para protagonizar «Camelot» y, al acabar una de aquellas actuaciones, entró por sorpresa en su camerino el mismísimo Walt Disney, que le propuso interpretar a la niñera que volaba con un paraguas en el clásico «Mary Poppins». Al principio, Julie no quiso aceptar el papel, ya que esperaba que Jack Warner, presidente de los estudios Warner, la llamara para protagonizar en el cine «My fair lady», que acabaría interpretando Audrey Hepburn. Finalmente, aceptó y, antes de empezar el rodaje, nació su única hija, Emma Katherine. Tras el estreno de «Mary Poppins», en 1964, Julie ganó el Oscar a la mejor actriz y, en el discurso de aceptación, le dio irónicamente las gracias a la Warner por no haberla telefoneado. Su marido, Tony, también se hizo con un Oscar al mejor vestuario. Con motivo del 50º aniversario de este filme, Disney ha editado «Mary Poppins» en alta definición. 
En 1965, protagonizó otro de los grandes clásicos de la historia del cine, «Sonrisas y lágrimas», basada en las peripecias de la familia austríaca Trapp. Era su cuarta película y la que la consagró como la perfecta institutriz de voz angelical. Durante el rodaje, Christopher Plummer tuvo celos de la actriz debido a su popularidad y, en alguna ocasión, llegó a decir que «estar en la filmación era como ser golpeado en la cabeza con una tarjeta de San Valentín gigante día tras día». La cinta ganó 5 Oscar, entre ellos, el de mejor película. Al siguiente año, rodó con Alfred Hitchcock «Cortina rasgada», siendo Paul Newman su «partenaire»
En aquella época, su relación con Tony empezó a hacer aguas y, finalmente, se divorciaron en 1967. Llevó tan mal la separación que tuvo que acudir a un terapeuta para superar el trauma y, en las numerosas visitas que hizo, coincidió varias veces con Blake Edwards, famoso tras haber dirigido «La pantera rosa». Cuando la actriz se enteró de que el realizador la había descrito como «tan dulce que, probablemente, tiene violetas entre sus muslos», corrió a enviarle un ramo de violetas con una réplica tan sugerente que él le pidió una cita y, al poco, estaban saliendo juntos. 

  

Fotograma de «Sonrisas y lágrimas»

Blake Edwards, segundo y definitivo marido

El 12 de noviembre de 1969 la actriz celebró su segunda boda en la casa que el director tenía en Beverly Hills. Él aportó dos hijos de una anterior relación, Jennifer y Geoffrey. Al año siguiente, Edwards la dirigió por primera vez en «Darling Lili», pero, debido al escaso éxito comercial que tuvo, optó por un retiro temporal, aunque presentó en televisión el programa «The Julie Andrews hour». Durante ese medio descanso laboral y, ya que la pareja no podía tener hijos biológicos, decidieron adoptar a dos niñas vietnamitas: Amelia (1974) y Joanna (1975).
En 1979 volvió para actuar en «10, la mujer perfecta», con Bo Derek y Dudley Moore y, dos años más tarde, su marido la dirigió nuevamente en «S.O.B.» (Sois honrados bandidos), donde la ingenua Julie enseñaba los pechos para deleite de sus seguidores. Otro gran éxito dirigido por su marido fue «Víctor/Victoria», por la que ganó un Globo de Oro y otra nominación a los Oscar. La versión teatral la protagonizó en Broadway en 1995 y le valió la tercera nominación al premio Tony, que rechazó porque consideraba que se habían olvidado del resto del elenco. Mientras representaba esa función, le detectaron unos nódulos en la garganta, de los que fue operada en el 1997 en el hospital Cedars Sinaí de Nueva York, aunque con tan mala fortuna que sus cuerdas vocales quedaron seriamente dañadas. Al saber que no podría cantar nunca más profesionalmente, demandó al equipo médico y se comenta que recibió alrededor de 15 millones de euros que, sin duda, debieron ayudarle a paliar «la gran tristeza» que le produjo la situación. Nada más empezar el año 2000, la reina Isabel II la nombró Dama del Imperio Británico y volvió a trabajar con Disney para coprotagonizar «Princesa por sorpresa»; en el 2004 prestó su voz a la reina Lillian en la película «Shrek 2», obtuvo su estrella en el Paseo de la Fama y volvió a ser actriz de doblaje en «Gru, mi villano favorito». 

  

Tiene ocho nietos y tres biznietos

En el 2010, recibió el golpe más duro de su vida cuando falleció Blake Edwards tras 41 años de matrimonio. «Es la persona que más he querido en mi vida. Era un hombre bueno, generoso, gentil y con un gran sentido del humor. Siempre le echaré de menos», aseguró. Prácticamente retirada, la actriz disfruta de su tiempo libre con sus ocho nietos y sus tres biznietos, que son la alegría de su vida. En los últimos meses, ha realizado giras por todo el mundo hablando de su vida y leyendo los cuentos que escribe junto con su hija, Emma.