Karl Marx­­

Filósofo y padre de la doctrina comunista

Se han cumplido 150 años de la publicación de «El capital», la obra más importante de este intelectual alemán cuyas ideas fueron la base de diversos movimientos comunistas a lo largo de la historia.

Karl Marx nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, población de la región alemana de Renania. Fue el tercero de los nueve hijos de Hirschel Marx, abogado perteneciente a una estirpe de rabinos que se convirtió al protestantismo, y de su esposa, la judeo-holandesa Henrietta Pressburg, una mujer obsesionada con la limpieza. El padre de Karl era devoto de las ideas de Kant y de Voltaire, que suscribía las tesis de la Ilustración. Se sabe poco de la infancia de Marx, salvó que se educó en casa hasta que, en 1830, entró en el instituto de Tréveris. La familia vivía en un barrio burgués y tenían por vecino a Ludwing von Westphalen, aristócrata y refinado humanista que introdujo al joven Marx en la lectura de los clásicos (leía a Homero en griego), así como en el ideario liberal de la época. Y, si el barón le fascinaba en lo intelectual, su hija, Jenny, le cautivó en lo sentimental. 


Siete hijos legales y uno que nunca reconoció


En 1835, con 17 años, Karl llegó a la Universidad de Bonn para estudiar Derecho, carrera que no le interesaba, por lo que se inscribió en cursos de Historia y Humanidades. Gran bebedor de cerveza y aguardiente, llegó a vicepresidente de la Taberna de Tréveris, un alegre club de estudiantes que no quedaban precisamente para pasarse los apuntes. De carácter rebelde e inquieto, escapó del servicio militar, alegando «debilidad de pecho», e intervino en un duelo, que le llevó a pasar un día en el calabozo. Lector voraz, se hizo miembro de un círculo de debate sobre temas políticos y literarios. Pero su estancia en Bonn fue corta y volvió a su ciudad natal, donde se comprometió con su adorada Jenny, cuatro años mayor que él y que rompió su compromiso con un alférez para estar con Marx, del que estaba muy enamorada. La pareja se casó el 19 de junio de 1843 y tuvieron siete hijos: Jenny (1844), Laura (1845), Edgard (1847), Henry Edward (1849), Eveline (1851), Eleanor (1855) y un niño sin nombre, que nació y murió en julio de 1857. Karl tendría otro hijo, llamado Freddy, fruto de su relación con la criada, Helene Demuth, cuya paternidad no reconoció.
Pero, antes de casarse, Marx siguió con su vida de estudiante en la Universidad de Berlín, donde su padre esperaba que pudiera sacarse Derecho. Sin embargo, Karl volvió a pasar olímpicamente y se metió en los ambientes filosóficos, donde imperaba, sobre todo, la influencia del pensador alemán Georg W. F. Hegel. Tras la muerte de éste, Marx se hizo seguidor del profesor Bruno Bauer, partidario de las ideas más radicales de la obra de Hegel: crítico con los supuestos metafísicos de Hegel, pero partidario de su método dialéctico para criticar a la sociedad, la política y la religión. Tanto se implicó el joven Marx en las fortísimas discusiones que mantenía con los partidarios de la línea más conservadora de las ideas hegelianas que cayó en una profunda depresión y agudizó su mala salud: tenía problemas de hígado, insomnio y, debido a sus excesos con el tabaco, sufría de hidradenitis supurativa, enfermedad que le hacía tener abscesos y forúnculos. En ese periodo, Marx escribió una novela y algunos poemas, pero se centró en su tesis doctoral, titulada «Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro» y que presentó en 1841.  


Periodista en Colonia, París y Londres


 Pese a la brillantez de su doctorado, Marx no hizo carrera académica, sino que se mudó a Colonia, ciudad alemana en la que empezó a escribir en la revista radical «Gaceta Renana», desde donde fue un verdadero azote para las políticas de los gobiernos europeos, justificando las reivindicaciones proletarias como la rebelión de «la clase que hasta ahora no ha poseído nada». En el siglo XIX, la revolución industrial había favorecido la producción a gran escala, potenciando la aparición de millones de obreros que trabajaban en la más absoluta precariedad.
Marx se convirtió en un periodista tan molesto para el poder que la revista fue cerrada y se quedó sin trabajo. Pasó a colaborar con un periódico, también radical, que estaba en París, a donde se trasladó en 1843 con su familia. Allí conoció al socialista alemán Friedrich Engels, con el que inició una amistad que duraría el resto de sus vidas. Engels le mostró a Marx su libro sobre la situación de la clase obrera en Inglaterra, tesis que acabó de convencer a Marx de que el proletariado sería el agente e instrumento de una nueva revolución de la historia. 

 

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Karl Marx con su mujer, la baronesa Jenny von Westphalen.


Su amigo Engels, su benefactor y mecenas


En 1845, de nuevo por presiones políticas contra él, Marx tuvo que mudarse a Bruselas (Bélgica), donde pasó dos años de fecundo trabajo en colaboración con Engels, con el que en 1848 publicaría el «Manifiesto Comunista». Al margen de sus ideas políticas, Karl Marx era una persona acosada por la miseria, sin trabajo fijo y con una familia que mantener. Cuando acabó con su herencia y la de su mujer, se trasladó a Londres (Gran Bretaña), donde intentó ingresar en las oficinas del ferrocarril, pero lo rechazaron por su mala letra. Esos años de extrema pobreza finalizaron cuando Engels se convirtió en su benefactor: le concedió una pensión anual de 350 libras, con la que pudo dedicarse a su obra. En 1852, publicó «El 18 brumario de Luis Bonaparte», obra sobre la Revolución Francesa de 1848, en la que avanzaba su ideario: materialismo histórico, lucha de clases y dictadura del proletariado. 
En 1864, cuando se fundó la Asociación Internacional de Trabajadores, más conocida como la Primera Internacional, sus dirigentes llamaron a Marx para colaborar en la redacción de sus primeros documentos. Alternó ese trabajo con la escritura de «El capital», su obra más importante y uno de los libros más publicados, traducidos e influyentes de nuestro tiempo. Toda una sorpresa sabiendo que Otto Meissner, el editor de la primera edición (1.000 ejemplares), la publicó más por su amistad con Engels, que porque confiara en el éxito de un texto que le pareció de difícil lectura y comprensión. En él se exponían las ideas básicas del marxismo: contrario al liberalismo económico, proclamaba que el Estado controlase los medios de producción e interviniese los mercados. Una economía planificada para abolir la propiedad privada y, a largo plazo, llegar a la desaparición del Estado en una sociedad sin clases sociales y sin religión, que Marx consideraba «el opio del pueblo».   


La muerte de su esposa precipitó la suya propia


Marx se retiró del activismo político en 1873 para dedicarse al estudio. Para entonces, seguía ejerciendo un fuerte magnetismo sobre los círculos revolucionarios. La muerte de su esposa, el 2 de diciembre de 1881, y la de su hija mayor un año después, precipitó su fallecimiento, sucedido el 14 de marzo de 1883. Fue enterrado en el cementerio londinense de Highgate, hasta donde peregrinan muchos marxistas. La revolución bolchevique de octubre de 1917 que dio lugar a la URSS fue la primera aplicación de sus ideas, que después llevarían a países como China, Cuba, Rumanía o Albania, entre otros, al comunismo.