Madonna

La más importante artista de música pop

Con los 140 millones de discos que lleva vendidos y sus continuos escándalos y cambios de imagen, es una de las mujeres más influyentes del mundo del showbussines.

La Cantante Sorprende Continuamente Por Sus Cambios De Estilo.

La cantante sorprende continuamente por sus cambios de estilo.

Madonna Louise Ciccone nació el 16 de agosto de 1958 en Bay City, cerca de Detroit (Michigan, EEUU). Fue la mediana, y primera chica, de los cinco hijos del ingeniero Silvio Ciccone y la francocanadiense Madonna Fortin. Nonni, como la llamaban en casa, vio truncada su infancia en 1965 por la prematura muerte de su madre a consecuencia de un cáncer de mama. 

Dos años después, el padre de Madonna se casó con Joan Stone, la niñera, y de ese segundo matrimonio nacieron sus dos hermanos pequeños: Jennifer y Mario. Más religioso que nunca, Silvio Ciccone exigía a sus hijos que fueran cada día a misa antes de la escuela, lo que provocó en Madonna una actitud rebelde, especialmente hacia su madrastra, a la que nunca aceptó. Se apuntó a clases de piano y baile, cuyo precio amortizaba dando clase a sus amigas. Como su madrastra los vestía a todos igual, ella remarcaba su identidad con ropas diferentes, que, luego, crearían su peculiar estilo.

 

Aficionada a los chicos y contraria al alcohol

En su adolescencia probó las drogas y el alcohol, que no le gustaron, y a los 14 años empezó a salir con chicos. Coqueta, guapa y desenvuelta, Madonna se ganó una fama de chica fácil que no le preocupaba en absoluto. 

Christopher Flynn, un maduro coreógrafo gay que le dio clases de danza, fue la persona que le ayudó a descubrir sus talentos. Acabado el bachillerato, consiguió una beca para la Universidad de Michigan, pero le tentaba más probar suerte en Nueva York, a donde llegó con 17 años y 35 dólares en el bolsillo. 

Lo pasó mal al principio. Dormía en las salas de espera de las estaciones y se alimentaba de palomitas y cacahuetes. Tras ganarse la vida con toda suerte de empleos mal pagados, viajó a París, donde aprendió a cantar y formó parte del coro de Patrick Hernández, el cantante de éxito de los 70 «Born to be alive». De vuelta a Nueva York, se instaló en el Village neoyorquino y su novioDan Giroy formó el grupo «The Breakfast Club», donde tocaba la batería y la guitarra, pero no cantaba. Pasó por varios grupos, pero el éxito la esquivaba. Posó desnuda para unas fotos que, ya famosa, le dieron muchos problemas.  

Todo cambió cuando a Madonna se le ocurrió grabar una maqueta con la canción «Everybody». El disc-jockey de la discoteca que frecuentaba le pinchó el tema y, luego, la puso en contacto con una discográfica. El maxisingle, del que se hizo videoclip, vendió  250.000 copias. Al año siguiente, grabó su primer larga duración: «Madonna (The first album)». 

Ante la entusiasta respuesta del público, la discográfica le propuso grabar un segundo elepé. «Like a virgin» llegó a las primeras listas de éxitos en EEUU. Al mismo tiempo, protagonizó el film «Buscando a Susan desesperadamente», donde explotó su imagen de chica rebelde. No era la primera película que hacía. En 1979 había participado en una cinta de bajísimo presupuesto. Por «Un cierto sacrificio», donde aparecía desnuda, cobró sólo 100 dólares. El filme se estrenó cuando ella era famosa, aunque Madonna intentó por todos los medios que no llegara a las pantallas. Tras el segundo disco se embarcó en su primera gira como cantante.

 

Primer matrimonio con el actor Sean Penn

Durante el rodaje del videoclip de la canción «Material girl» conoció a Sean Penn, uno de los jóvenes actores rebeldes de Hollywood. Se casaron en Malibú el 16 de agosto de 1985, día en que ella cumplía 25 años. Sean y ella rodaron juntos «Shangai Surprise», una película producida por el ex beattle George Harrison, que resultó un fiasco. Madonna cambió de imagen y de ser una chica rebelde vestida de mercadillo pasó a convertirse en una réplica de Marilyn Monroe: pelo rubio platino y labios muy rojos. Editó su tercer disco, «True blue», una de cuyas canciones cedió para que fuera el tema central de «Hombres frente a frente», película protagonizada por su marido. El film «¿Quién es esa chica?», título replicado de uno de los temas que la haría más famosa, fue uno de los momentos más bajos de su carrera como actriz, donde no ha pasado de mediocre. 

Su vida personal tampoco era boyante. En 1987, después de una sonadísima bronca, Madonna presentó la demanda de divorcio. Se reconciliaron, pero la unión estaba tocada de muerte. Al año siguiente, tuvo buenas críticas como actriz de una obra de teatro, medio en el que había debutado un año antes con Sean Penn en la obra experimental «Goose & Tomtom». 

En 1989 volvió a triunfar mundialmente con «Like a prayer». Una de las canciones, «Express yourself», se convirtió en un videoclip que recreaba la estética de «Metrópolis», de Fritz Lang, y jugaba con el morbo del sexo y la religión. Nombrada artista de la década, se ganó la enemistad del Vaticano por la manera «irrespetuosa», según la jerarquía eclesiástica, de usar la iconografía católica: santos, crucifijos y rosarios… 

Madonna es una de las figuras más influyentes de la música contemporánea.

Una colección de novios y una gira de escándalo

Divorciada de Penn, conoció a Warren Beatty en el rodaje de «Dick Tracy», película donde interpretaba a una rubia fatal. Se emparejaron, pero las continuas infidelidades del galán de Hollywood minaron la relación. Después de que su discográfica editara en 1990 un recopilatorio con todos sus éxitos, Madonna se ennovió con Tony Ward (del que se quedó embarazada en 1991, pero perdió el bebé) y promocionó un nuevo disco, «I’m breathless», que fue la antesala de «The blond ambition», la más publicitada y escandalosa de sus giras, en la que causaron sensación sus corpiños diseñados por el modisto francés Jean Paul Gaultier y su cuerpo esculpido por muchas horas de body boulding. De la gira surgió el documental «Madonna: verdad o mentira», que, en países como España, se estrenó como «En la cama con Madonna». En este trabajo, rodado en blanco y negro, podía verse cómo besaba a Manuel Bandera y le echaba los tejos a Antonio Banderas, entonces casado con su primera esposa, Ana Leza. En esa época se la relacionó sentimentalmente con John John Kennedy. Era ya todo un personaje, envuelta siempre en la polémica, la arrogancia y la excentricidad. Pero también era (y sigue siendo) un valor seguro y generador de millones de dólares en la industria discográfica.  

 

Una etapa de devorahombres y maternidad

A principios de los 90, en su etapa más devorahombres, hizo el disco «Erótica», publicó el libro de fantasías «Sex» y protagonizó «El cuerpo del delito», una película con abundantes escenas de cama. Reconoció a una revista que había tenido relaciones sexuales con mujeres e intervino en «Juego peligroso», una película demasiado complicada para sus fans. 

Pero si algo ha caracterizado el fenómeno de Madonna ha sido su capacidad en estos 20 años de carrera de renovarse continuamente: nunca es la misma de un disco a otro. En 1996, año en que rodó «Evita» y tuvo a su hija María Lourdes, fruto de su relación con Carlos León, la cambiaron totalmente. Se serenó y esa etapa más madura se estabilizó cuando, a principios de 2000, apareció un nuevo amor en su vida: el director de cine británico Guy Ritchie, con el que contrajo matrimonio en diciembre del 2001, meses después del nacimiento de Rocco, su segundo hijo. Instalada en Londres, aunque tiene casa en varios puntos del planeta, Madonna, que es vegetariana y adicta al jogging, volvió a poner de moda la estética country (también le encanta la ropa de marcas carísimas) con el disco «Ray of Light», premiado en los Grammy. Dentro de algunos meses se estrenará «Swept Away», la película que dirige su marido. Gracias a los 140 millones de discos que ha vendido y al merchandaising que su nombre y su imagen generan, está considerada como una de las mujeres más ricas e influyentes del mundo del espectáculo.