Mickey Rooney

Niño prodigio de la época dorada de Hollywood

El pasado 6 de abril ­fallecía en su casa de Los Ángeles, a los 93 años, uno de los actores más prolíficos que ha dado el séptimo arte, ya que empezó su carrera siendo un niño y rodó 326 películas. ¡Todo un récord!

Mickey Rooney En Un Filme Con Judy Garland, Con La Que Trabajó Varias Veces.

Mickey Rooney en un filme con Judy Garland, con la que trabajó varias veces.

Ninian Joseph Yule junior nació el 23 de septiembre de 1920 en el neoyorquino barrio de Brooklyn. Sus padres, Joe Yule y Nell Carter, eran actores de vodevil itinerantes con los que trabajó por primera vez en una obra, a los 17 meses, vestido con un esmoquin y mordiendo un puro de caucho. Poco tiempo después, sus progenitores se divorciaron y el pequeño se instaló con su madre en Hollywood, donde a los 6 años debutó como protagonista en el cortometraje «Not to Be Trusted» con el nombre de Mickey Maguire. A esa edad, ya sabía cantar y bailar claqué. Mientras estudiaba en un colegio especializado en niños actores llamado Hollywood Professional School, su agente le obligó a cambiarse el nombre artístico por el de Mickey Rooney. En 1934, le contrató la Metro Goldwyn Mayer, donde trabajó con Clark Gable en «El enemigo público número 1» y con Spencer Tracy en «Capitanes intrépidos». 

     

Una saga de 14 películas que le hizo millonario

Se convirtió en la estrella adolescente más admirada y taquillera entre 1937 y 1944 gracias a su papel como Andy Hardy en los 14 filmes de una saga que le reportó una verdadera fortuna. En 1939, recibió un Óscar especial junto con la actriz Deanna Durbin. 
Para entonces, Rooney era la estrella mejor pagada de Hollywood. Había perdido la virginidad en un burdel y, a pesar de medir 1,57 metros y tener un físico poco agraciado, conquistaba a las mujeres gracias a su simpatía. Su primera amante conocida fue la actriz Norma Shearer, que acababa de enviudar de Irving Thalberg, uno de los más famosos productores de la historia del cine. Mientras rodaba «Chicos de Broadway» (1941) disfrazado de mujer, con pestañas y pechos postizos y con un frutero en la cabeza al estilo de Carmen Miranda, Rooney vio por primera vez a Ava Gardner, una desconocida actriz de 19 años de la que se enamoró perdidamente. La conquistó y se casaron en 1942, pero, nada más acabar la luna de miel, empezaron las infidelidades por parte del actor. Mientras la actriz no fue consciente de ellas, disfrutó con Mickey del alcohol y del sexo. Ava comentaría años más tarde que «aunque todos los clubs eran estrictos con la venta de alcohol a menores, Mick me servía los Martinis secos en tazas de café». Según le confesó la actriz al escritor Peter Evans en la biografía aún no publicada «Conversaciones secretas», «a pesar de la humillación de saber que Mickey me engañaba, todavía quería que me deseara. Pero también sabía cómo hacerle daño. Después de hacer el amor –nunca dejamos de hacerlo ni nos cansamos el uno del otro en la cama–. Utilizaba su altura para insultarle. Le decía que estaba harta de vivir con un enano».

     

Ocho esposas, nueve ­hijos y cuatro nietos

Que se metieran con su estatura le daba tanta rabia que, cuando los dos estaban borrachos, el actor sacaba una agenda con los teléfonos de sus amantes y leía las notas que ponía sobre lo buenas que eran en la cama. Cuando Ava ya no pudo más, le echó de casa y Mickey se fue a vivir con su madre. La pareja se divorció en 1943. Después de la bellísima diva se casó con Betty Jane Rase (1944-1949); Martha Vickers (1949-1951); Elaine Mahnken (1952-1958); Barbara Ann Thomason (1958-1966); Marge Lane (con la que sólo duró 100 días en 1966); Carolyn Hockert (1969-1974) y Jan Chamberlin, una cantante country con la que contrajo matrimonio en 1978 y de la que se separó el año pasado. En total, tuvo 9 hijos que le dieron después 4 nietos. Debido a su azarosa vida sentimental, el actor solía bromear diciendo: «Tengo tantas esposas e hijos que no sé en qué casa pasar la Navidad». 
En la ficción, una de sus parejas más duraderas fue Judy Garland, con la que protagonizó ocho de los musicales más populares de los años 40. Ambos actores acabaron siendo adictos a los barbitúricos y a las anfetaminas para poder aguantar el durísimo ritmo de trabajo. Tras protagonizar con Elizabeth Taylor, su gran amiga y también niña prodigio, «Fuego de juventud» en 1944, se marchó a combatir durante la II Guerra Mundial con el general Patton y actuó en diferentes «shows» para las tropas americanas. Cuando regresó a Hollywood, su carrera había decaído de tal manera que nunca volvió a recuperar el éxito que había tenido. 

Con Barbara Anne Thomason, la quinta de las ocho mujeres con las que se casó.

Le puso el nombre artístico a Marilyn Monroe

Mickey ahogó sus penas en las mejores fiestas de la industria del cine junto con Dean Martin, Frank Sinatra y una desconocida Norma Jean Baker, a la que bautizó artísticamente como Marilyn Monroe. El actor siempre explicaba que «cuando la llevé a casa le dije que tenía que cambiarse de nombre y elegí el de Marilyn Miller, en honor a una de las actrices más populares del ­Broadway de los años 20. En ese momento llamó un amigo con el que solía escribir guiones, Tom Monroe y, en cuanto colgué el teléfono, Norma Jean me preguntó quién había llamado, y yo le contesté: “tu apellido”». De ella contó, poco después, que se le daba bien el sexo oral, mientras que sobre Lana Turner, con la que también dijo haber tenido un lío amoroso, afirmaba que poseía una especial habilidad para satisfacer a un hombre en la cama.
En 1961, volvió a conquistar el corazón del público al interpretar al casero japonés de Audrey Hepburn en la deliciosa «Desayuno con diamantes», pero su carrera ya no volvió a ser la misma. Algunos títulos destacables de los años 60 y los 70 fueron «El mundo está loco, loco, loco» (1963), «Pedro y el dragón Elliot» (1977) y «El caballo negro» (1979). En 1983, la Academia de Hollywood le honró con un Óscar honorífico por su contribución al cine y, en las siguientes dos décadas, intervino en famosas series de televisión como «Vacaciones en el mar», «Las chicas de oro», «Se ha escrito un crimen» y «Urgencias», y tuvo bastante éxito con obras teatrales y musicales como «Sugar Babies». Aunque nunca dejó de trabajar como actor, Mickey invirtió gran parte de su dinero en una cadena de restaurantes, un laboratorio de productos farmacéuticos, una empresa de seguros para animales y otra de diseño de modas. 
En 1994, su visita al Festival de Cine de San Sebastián se convirtió en una auténtica pesadilla para los organizadores debido a su carácter agrio y despótico. Allí, además, coincidió con Lana Turner, que recogía el Premio Donostia a toda su trayectoria, y que advirtió al festival que en ningún momento quería cruzarse con él, ya que lo odiaba por lo que había dicho de ella. En la rueda de prensa le preguntaron por ese tema y la legendaria actriz sacó su genio, escupió sobre la mesa al oír su nombre, le llamó cretino y dijo que, si se lo encontraba, le daría un par de tortazos. 

   

En bancarrota y maltratado por su hijastro

En el plano personal, las cosas tampoco le iban bien a este actor al que la Academia de Hollywood, en el 2003, no invitó a la celebración del 75º aniversario de los Oscar. Empezó a perder gran parte de sus posesiones y se declaró en bancarrota. En el 2011, desveló un terrible secreto: su hijastro Christopher Aber, hijo biológico de su octava esposa, le había maltratado, coaccionándole para que le cediera sus bienes y negándole dinero, medicinas y comida. «Durante años sufrí en silencio. No quería contárselo a nadie. No podía reunir el valor suficiente y tienes que tenerlo. Necesitaba ayuda y sabía que la necesitaba. Aunque intenté hablar, me dijeron que me callase», confesó el actor ante un comité del Senado de Estados Unidos. Su debilidad, su cojera y su necesidad de silla de ruedas y de una enfermera que le atendiera no impidieron que siguiera trabajando. Su última obra de teatro fue «Singular Sensations» (2003) y su postrera película estrenada, «Los Teleñecos» (2011). 
El pasado 6 de abril, inesperadamente, Mickey Rooney fallecía por causas naturales. Tenía 93 años y acababa de rodar «El extraño caso del doctor Jekyll y Mister Hyde». Con dos películas más firmadas y por filmar, Micky ostentaba el récord de haber sido el actor que más filmes ha hecho en la historia del séptimo arte: nada menos que 326 títulos.