Patricia Hearst

Millonaria secuestrada, que se hizo revolucionaria

Patricia Hearst Con Uno De Los Perros Que Cría.

Patricia Hearst con uno de los perros que cría.

Millonaria secuestrada que se hizo revolucionaria

El 4 de febrero se cumplen 40 años del secuestro de la nieta de uno de los grandes magnates de la comunicación de EEUU. Casada con su exguardaespaldas, ahora se dedica a la crianza de perros de raza.

Nastasha Richardson en el film sobre su vida. 

Patricia Campbell Hearst nació el 20 de febrero de 1954 en San Francisco (EEUU). Tercera de las cinco hijas de Randolph Apperson Hearst, presidente de la Hearst Corporation, y su mujer, Catherine Campbell, su abuelo fue el todopoderoso magnate de la prensa, William Randolph Hearst, creador del más importante imperio periodístico de los años 30 y que inspiró a Orson Welles para el personaje protagonista de la película «Ciudadano Kane» (1941). 

Enamorada de su ­profesor de guitarra.

Su infancia transcurrió con grandes lujos entre las mansiones familiares de Beverly Hills (Los Ángeles) y Hillsborough (en la bahía de San Francisco). Las vacaciones las pasaba en el rancho San Si-meón, cercano al imponente castillo de su abuelo, una casona de estilo colonial con 56 habitaciones, 61 baños, 19 salones y el zoo privado más grande del mundo. Debido a la religiosidad de su madre, Patty estudió en prestigiosos colegios católicos: el Sagrado Corazón; las monjas dominicanas de Santa Catalina y el Crystal Springs, un centro de elite para señoritas. Buena estudiante, Patty se graduó un año antes de lo normal, convirtiéndose en la alumna más joven del Menlo College. Allí se enamoró del profesor de guitarra Steven Weed, un atractivo joven de izquierdas y algo «hippy», con el que se fue a vivir a un apartamento de la Universidad de Berkeley. Patty estudiaba allí Zoología y pensaba casarse, pero aquel mundo perfecto iba a desmoronarse el 4 de febrero de 1974. Ese día, poco antes de que cumpliera 20 años, un comando del llamado Ejército Simbiótico de Liberación (ESL) irrumpió en su casa. Dos hombres y una mujer golpearon a Weed y, a punta de pistola, secuestraron a Hearst. El motivo del rapto era el canje de la rica heredera por dos militantes del ESL que cumplían condena en la cárcel de San Quintín, pero el líder del grupo, Donald Defreeze –que se hacía llamar el Quinto Profeta– creyó que la acción podía dar mucha publicidad a este grupúsculo de extrema izquierda. Así, a cambio de la liberación de la joven, exigieron a la familia que entregara comida de buena calidad a los pobres de California. Los Hearst cumplieron la orden y dieron alimentos por valor de dos millones de dólares, pero la joven siguió en poder de sus secuestradores. Lo que ocurrió después fue una combinación de factores que llevaron a Patty a dejar de ser una niña bien para convertirse en una de las terroristas más famosas de la historia. Tras muchos días encerrada en un húmedo y claustrofóbico armario, sin apenas comida, sometida a insultos y vejaciones sexuales, Patty empezó a experimentar un sentimiento de simpatía hacia sus captores. Y es que, en ese tiempo y gracias a técnicas de lavado de cerebro, el líder de la banda logró debilitar a Patty hasta hacer de ella lo que quería. 

Una guerrillera urbana llamada Tania

Dos meses después del secuestro, Patty mandó a su familia una carta explicando que se había unido a la banda, que renunciaba a su nombre para llamarse Tania –seudónimo usado por Tamara Bunge, pareja del Che Guevara– y que había decidido «quedarse y pelear». La rica heredera sufría el síndrome de Estocolmo, una conducta psicológica por la que los rehenes sienten empatía hacia sus captores. El 15 de abril, las cámaras del Hibernia Bank de San Francisco (banco propiedad de los padres de la mejor amiga de Patty) captaron a varios asaltantes que se llevaron 10.000 dólares e hirieron a un guardia. Uno de los terroristas era Patricia Hearst. Su foto, llevando un fusil AK-47, se hijo mundialmente famosa. Un mes más tarde, el 16 de mayo, ella y otros miembros del ESL tuvieron un enfrentamiento con la policía en una tienda de deportes de Los Ángeles, de donde escaparon llevándose a un rehén. Al día siguiente, en el condado de Watts la policía entró en una casa de la banda, produciéndose un espectacular tiroteo que terminó cuando la casa se incendió y murieron seis miembros del ESL. Patricia-Tania sobrevivió, pero el 18 de septiembre de 1976 fue arrestada en Nueva York. Para el juicio, los padres de Patty contrataron por un millón de dólares al mejor abogado del país, F. Lee Balley, que en el juicio alegó que a su cliente le habían lavado el cerebro. Sin embargo, en marzo de 1977, rechazó el argumento y el juez condenó a Patty a 35 años. No obstante, tras evaluarla psiquiátricamente, otro juez redujo el castigo y la pena se quedó en 10 años de cárcel. La influencia paterna movilizó a la opinión pública para intentar que su hija no cumpliera aquella condena. Hubo manifestaciones y debates televisivos a favor y en contra de la víctima e incluso los actores John Wayne y Marlon Brando y el entonces senador Ronald Reagan enviaron peticiones de clemencia al presidente Jimmy Carter. El 29 de enero de 1979, éste firmó el indulto, al considerar que Patty era una buena americana.

 

Se casó con uno de sus guardaespaldas 

A su salida de la cárcel en régimen de libertad condicional, el juez determinó que fuera custodiada a todas horas y la familia contrató una veintena de guardaespaldas para que la vigilaran de día y de noche. Uno de los miembros de su equipo de seguridad era Bernie Shaw, un exinspector de policía a quien la rica heredera no había prestado demasiada atención porque en aquella época tenía otros ligues. «Me parecía un fastidio llevarlo a mi lado, especialmente en mis citas. Luego, como pasábamos tanto tiempo juntos, empezamos a hablar, a conocernos mejor y, de pronto, ocurrió», recordaría años después. 
Tras su puesta en libertad, Patty se instaló en una lujosa mansión en Honda (California) dotada de las más sofisticadas medidas de seguridad. El 1 de abril de 1979 se casó con Shaw y tuvieron dos hijas, Gillian Catherine (1981) y Lydia Marie (1984), una cotizada modelo en la actualidad. Al poco tiempo, la familia se trasladó a Garrison, a las afueras de Nueva York. En alguna de las entrevistas que concedió en aquella época afirmó que «algo como lo que me sucedió a mí puede cambiarte para siempre, pero decidí sacar fuerzas, coger mi vida con las manos y seguir adelante. Vivir viendo la parte positiva y olvidar todo lo demás». 
En 1982, escribió el libro sobre su vida titulado «Every secret thing», que se llevó al cine con el título de «Patty Hearst», protagonizado por la desaparecida Natasha Richardson. En su biografía, Patricia relató que «a las dos semanas de cautividad y convivencia con mis secuestradores comencé a sentir simpatía por ellos. Empecé también a entender el ideario que ellos pretendían llevar a la práctica ( ... ) y, a las cuatro semanas, ya me dieron oportunidad de elegir entre liberarme o unirme a la guerrilla».

 

Eventual actriz de cine y criadora de perros 

Durante la presentación de la 41ª edición del Festival de Cannes, el director John Waters le propuso trabajar como actriz y la contrató en varios filmes: «El lágrima» (1990), «Los asesinatos de mamá» (1994), «Pecker» (1998) y «Cecil B. Demented» (2000). En el año 2001, el presidente demócrata Bill Clinton le otorgó el perdón completo y, después, dejó de aparecer en las fiestas de la «jet-set» para ser criadora de perros. En el 2008, ganó un premio en un concurso de Nueva York con su bulldog francés «Diva». En diciembre se quedó viuda.