Vicente del Bosque

Entrenador de la selección española de fútbol

Humilde y poco dado a expresar sus emociones, este ex jugador ha dedicado gran parte de su existencia al deporte que más le apasiona y ha llevado a la selección de España a lo más alto.

Vicente Del Bosque Es El Seleccionador De Fútbol De España Desde Julio Del 2008.

Vicente del Bosque es el seleccionador de fútbol de España desde julio del 2008.

Vicente del Bosque González nació el 23 de diciembre de 1950 en Salamanca, siendo el primogénito del matrimonio formado por Fermín y Carmen. Diversas generaciones de su familia, originaria del pueblo vallisoletano de Carpio del Campo, estuvieron estrechamente ligadas al tren. Su tío Vitorino fue ferroviario durante 51 años y su padre también ejerció dicha profesión. Fermín del Bosque, favorable al bando republicano, fue apartado de su trabajo después de que estallara la Guerra Civil y recluido en un campo de concentración cerca de Munguía (Vizcaya). «Mi padre era una persona excesivamente responsable, cabal y sin dobleces, marcado todo él por la nobleza. Era el empleado ideal. Primero, en la compañía ferroviaria y, después, como encargado de una empresa de material de construcción y como administrativo en La Casera. Era un hombre de buenas ideas. Demasiado radical en algunos asuntos. A su generación le tocó sufrir mucho, vivió una guerra, después la cruel posguerra», explica el actual seleccionador en su biografía «Vicente del Bosque: la serenidad», del periodista Francisco-José Sánchez Cañamero, editada por Globalia Ediciones.

Desde muy pequeño, Vicente sintió pasión por el fútbol. «Mi infancia fue buena, me lo pasé pipa. Eran tiempos difíciles, pero no necesitábamos nada: con un balón ya éramos felices», explicaba. La economía familiar era modesta, por lo que tanto él como su hermano, Fermín, no pudieron tener la equipación necesaria. «No tenía botas de fútbol, jugaba con el calzado que podía». Por aquel entonces, su máximo referente no era un deportista, sino un torero. «Todo los chavales teníamos un ídolo que era el torero Santiago Martín, “el Viti”, un salmantino universal, que a mí me cautivó desde niño. Hace unos años nos encontramos y hemos hecho una gran amistad. El Viti es un gran hombre en el que me gustaba mucho fijarme», ha recordado recientemente.

Vicente jugó en diversos equipos de su barrio y, cuando empezó a destacar, lo fichó el Salmantino, filial de la Unión Deportiva Salamanca. Disputó diversos partidos amistosos con el primer equipo y sus habilidades no pasaron desapercibidas para uno de los ojeadores del Real Madrid, Toñete, con el que después forjaría una buena amistad, que le ofreció fichar por el club blanco cuando tenía 16 años.

En 1968, debutó en el Plus Ultra (filial del Madrid que, a partir de 1972, se denominó Castilla), lo que le obligó a vivir lejos de su familia y de su Salamanca natal. Vicente guarda muy buen recuerdo de aquella etapa: «Cuando vine a Madrid ni siquiera tenía claro que iba a ser jugador profesional, me parecía una hipótesis difícil, no era mi ambición. Fueron los mejores años de mi vida: éramos chavalines de provincias que convivíamos juntos, sin la presencia de intermediarios, sin presiones». En 1970, lo cedieron al Córdoba, donde jugó un año, y, después, al Castellón, equipo en el que militó dos temporadas. Tras esa etapa, el centrocampista se convirtió en titular habitual del Real Madrid, con el que llegaría a disputar 441 partidos. Durante algún tiempo, Vicente intentó compaginar el fútbol con los estudios: «No era un buen estudiante y empecé Magisterio porque era una carrera más corta y me podía servir para ganarme la vida, pero cuando empecé en el Real Madrid, lo fui dejando». Por aquel entonces lucía ya su característico bigote y llevaba el pelo largo, cosa que no le gustaba nada al presidente, don Santiago Bernabéu. A pesar de la insistencia de éste para que el salmantino cambiara de «look», Vicente no se cortó la melena. En el club merengue hizo grandes amigos, que todavía conserva, como José Antonio Camacho y Mariano García Remón.

 

Se retiró como jugador a los 34 años 

Internacional en 18 ocasiones, Vicente sólo marcó un gol con la selección española. Fue el 13 de diciembre de 1978 en un partido contra Chipre que se disputó en su ciudad natal. Vistiendo la camiseta roja, participó en la Eurocopa de 1980, disputada en Italia. En 1983, sufrió una lesión que le mantuvo apartado durante meses de los terrenos de juego, y, un año más tarde, cuando contaba 34 años decidió retirarse. Permaneció vinculado al Madrid, ya que se sacó el título de entrenador y, muy pronto, se encargó de coordinar la cantera. Con fama de galán, no sentó cabeza en lo sentimental hasta 1985 cuando contrajo matrimonio con Trini López, con la que continúa felizmente casado y tiene tres hijos: Vicente, de 23 años, Álvaro, de 20, y Gema, de 17. El salmantino mantiene una relación muy especial con el mediano, que tiene síndrome de Down. «Al principio piensas: “¿Por qué nos ha tocado a nosotros?” Luego, a medida que pasa el tiempo, esa pregunta se transformó en una afirmación sincera de agradecimiento y admiración: “¡Qué suerte hemos tenido con Álvaro!”», ha explicado Del Bosque.

El entrenador es admirado por su talante tranquilo y su humildad.

El hombre de confianza de muchos presidentes

Además de hacerse cargo de las categorías inferiores del club blanco, el salmantino también se convirtió en el hombre en el que confiaban los presidentes para entrenar al primer equipo tras la destitución de un técnico. De esta manera, Vicente dirigió al Madrid durante dos meses en 1994 y sólo en un partido en 1996. En la temporada 1999-2000 tuvo más suerte y, después de que fuera despedido John Benjamin Toshack, se afianzó como entrenador tras lograr que el club ganara la Champions League. El entonces presidente, Lorenzo Sanz, lo renovó en el cargo por tres temporadas que rubricó con éxito. En ellas, ganó otra Champions (2002) dos Ligas, una Supercopa de España, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental.

A pesar de los excelentes resultados cosechados, Del Bosque no encajó en los planes del nuevo presidente madridista, Florentino Pérez, y de su director deportivo, Jorge Valdano, quien aseguró que el salmantino tenía un «perfil bajo» para dirigir el juego de un equipo lleno de jugadores «galácticos». En junio del 2003, y aunque acababa de ganar la Liga, la junta directiva decidió no renovarle el contrato. Entre otros argumentos, se esgrimió que su aspecto físico no se adecuaba a la imagen de modernidad que pretendía dar el club, que no hablaba inglés y que sus métodos estaban prácticamente obsoletos. «Necesitamos alguien más tecnificado desde el punto de vista de la estrategia y de la táctica», comentó Florentino Pérez al sustituirlo por Queiroz.

Fichado por el Besiktas turco en el 2004, los resultados no le acompañaron y tan sólo permaneció un año en ese club. En el 2007, entró a formar parte del organigrama técnico del Cádiz, pero dejó el puesto a los pocos meses. Durante estos años, Vicente colaboró como comentarista para diversos medios de comunicación. Después de que Luis Aragonés abandonase el cargo de seleccionador nacional tras ganar la Eurocopa en julio del 2008, Del Bosque fue elegido para sustituirle. Su debut fue una premonición de todos los éxitos que le esperaban al frente de «la Roja», puesto que el 20 de agosto del 2008 la selección venció por 0-3 en un amistoso frente a Dinamarca. Entre septiembre del 2008 y octubre del 2009, España disputó la fase clasificatoria para el Mundial de Sudáfrica de 2010, ganando todos los partidos. Además, en junio del 2009, el equipo estuvo muy cerca de la final de la Copa Confederaciones, donde, finalmente, obtuvo el tercer puesto.

La semifinal contra Alemania, un partido muy especial

Aunque España estaba considerada una de las favoritas para ganar el Mundia, Del Bosque, desplegando su talante tranquilo y prudente, reiteró en los medios que se tuviera mucha cautela: «Debemos ser conscientes de que un exceso de confianza puede ser malo. Tenemos un buen equipo, las cosas más sustanciales atadas, no vamos a experimentar nada. En eso nos debemos apoyar, pero siempre con mucho cuidado porque el fútbol es cruel para aquellos que se lo creen». La derrota de la selección en el primer partido ante Suiza fue la confirmación de sus palabras y también un revulsivo tanto para el entrenador como para los jugadores, que no volvieron a perder ningún partido hasta proclamarse, el 11 de julio del 2010, campeones del mundo. Uno de los encuentros más especiales para Vicente fue la semifinal que España disputó contra Alemania, el 7 de julio, día en que se festeja la festividad de San Fermín. El salmantino quiso dedicar la victoria a su hermano, Fermín, fallecido hace años de cáncer de piel cuando tenía sólo 43 años. 

Discreto, humilde, ponderado y poco expresivo en sus demostraciones, Del Bosque quiso destacar que todo el mérito de la victoria era de los deportistas: «Se lo debemos todo a ellos, a estos jugadores maravillosos, que tienen grandes valores y principios». Desde que llegó al cargo, ha mantenido una excelente relación con los futbolistas. «Mi objetivo desde el principio fue que los jugadores vieran en mí a una persona cercana que no tiene recetas maravillosas para cambiar lo hecho con anterioridad y que es respetuoso al máximo con lo que se había conseguido. A partir de ahí, debía hacerles ver que no debían mirarse el ombligo, sino pelear por mantener e incluso elevar el nivel para lograr retos aún más importantes», decía pocos días antes de que empezara el Mundial. 

Entre los pocos que se atreven a discutirle sus decisiones futbolísticas está su hijo Álvaro, que le recriminó que no hubiera convocado a Raúl. El joven le había pedido a su padre que, si España se proclamaba campeona, le dejara participar en las celebraciones y Vicente del Bosque cumplió su palabra. 

El 1 de julio del 2012, apenas dos años de hacer historia ganando la Copa Mundial, Vicente del Bosque anotó un título más en su palmarés, llevando a la selección española a la victoria en la Eurocopa frente a Italia por 4-0, convirtiéndose así en el segundo entrenador en la historia del fútbol en conseguir una Eurocopa y un Mundial tras Helmut Schön.