William Shakespeare

Genio del teatro y la literatura inglesa

Este 23 de abril se cumplen los 450 años del nacimiento de este actor, empresario escénico, dramaturgo y poeta que dejó un legado de 38 piezas de teatro y 159 poemas que figuran entre las obras capitales de la literatura mundial.

Cuadro Que Representa A William Shakespeare.

Cuadro que representa a William Shakespeare.

William Shakespeare fue bautizado el 26 de abril de 1564 en la iglesia de la Santísima Trinidad de Stratford-Upon-Avon, en el condado de Warwick (Inglaterra). No se tiene constancia del día exacto de su nacimiento, pero tradicionalmente se festeja el 23 de abril. Al año de nacer, su padre, John, un próspero comerciante de curtidos, fue elegido concejal y, en 1568, alcalde de la ciudad. Su madre, Mary Arden, provenía de una rica familia católica, religión en la que él y sus cinco hermanos pequeños fueron educados. 

Casado a los 18 años y padre de tres hijos

Shakespeare estudió en la Grammar School de Stratford, donde aprendió historia y gramática latina, pero dejó la escuela para ayudar a la familia. No haber ido a la universidad ha dado pie a que muchos estudiosos de la obra que se le atribuye –38 piezas de teatro y 159 poemas– duden de que alguien sin formación superior pudiera escribir creaciones de tan impresionante calado y con una riqueza de vocabulario increíble en una época en que no había diccionarios. El hecho de que no hayan quedado los manuscritos de sus obras ha impedido contrastar su caligrafía con las firmas del apodado como «el bardo» y «el cisne de Avon». 
No hay apenas datos sobre Shakespeare hasta que, en 1582, se anunció su matrimonio con Anne Hathaway, hija de una acomodada familia, a la que había dejado embarazada. Él tenía 18 años y ella, 26. En mayo de 1583, nació su primera hija, Susanna, y el 2 de febrero de 1585 llegaron al mundo los mellizos Hamnet y Judith. En esos años parece ser que trabajó como maestro, que fue soldado y que, finalmente, dejó Stratford por haber sido sorprendido cazando en una finca privada. Otras versiones, sin embargo, aseguran que se fue a Londres fascinado por el mundo de la farándula. Llegó a la gran metrópoli sobre 1587 y empezó su carrera teatral desde abajo: cuidando de los caballos de los espectadores y trabajando de apuntador y de figurante, pero enseguida pasó a ser actor y autor de obras que despertaron los celos de Robert Greene, un dramaturgo consagrado que le apodó como «Shakes-scenes» (sacude escenarios). A su llegada a Londres, vivió la decapitación de María Estuardo y la celebración de la victoria sobre la Armada Invencible de Felipe II. Eran tiempos convulsos, pero también florecientes para Inglaterra gracias al reinado de Isabel I, una longeva soberana enérgica, pragmática y gran protectora del teatro. Un espectáculo muy apreciado por el pueblo y la aristocracia, pero perseguido por los burgueses puritanos. Tanto lo odiaban que uno de ellos, el alcalde de Londres, expulsó de la ciudad a las compañías teatrales. Sin embargo, con la ayuda de los nobles se empezaron a levantar teatros en las afueras de la ciudad. Eran construcciones descubiertas, donde los espectadores pobres estaban de pie y los asistentes pudientes se sentaban en galerías cubiertas. El escenario era pequeño, sin telón y sin apenas decorado, si bien se invertían fortunas en el vestuario de los actores, que siempre eran hombres porque las mujeres tenían prohibido actuar. Los autores de las piezas no tenían el menor reconocimiento, lo que explica que Shakespeare, tan escrupuloso con la publicación de sus poemas, no se preocupara de guardar su teatro para la posteridad. Fueron sus amigos los que, tras su muerte, se encargarían de recopilar aquellas piezas de teatro isabelino en las que la características principales eran la pasión desbordada y los sentimientos arrebatados.

Dramas históricos y su faceta poética

En su primera etapa, Shakespeare se plegó a estos dramas isabelinos de capa y espada. Entre los años 1589 y 1592, compuso dramas históricos como las tres primeras partes de «Enrique VI», y la historia de quien lo asesinó: «Ricardo III». «La comedia de los errores» pertenece a su faceta burlesca y «Tito Andrónico» es su primera obra de tema romano. 
En 1592, cuando la peste asoló Londres, Shakespeare se retiró a Stratford y desarrolló su faceta poética. En 1593, publicó «Venus y Adonis» y, al año siguiente, «La violación de Lucrecia», dos largos poemas que se creen dedicados a su protector, Henry Wriothesley, conde de Southampton. Según algunos documentos, en 1594 estaba de nuevo en Londres y era miembro de la mejor compañía de la época, la Lord Chamberlain’s Company of Players para la que escribió «La fierecilla domada», «Los dos caballeros de Verona» y «Trabajos de amor perdidos». Hombre de teatro al cien por cien, Shakespeare participaba de todas las facetas de creación de una obra y era también un consumado actor, aunque nunca de papeles protagonistas. Paralelamente a su éxito teatral, su situación económica mejoró hasta el punto de que, en 1596, pudo comprarle un título nobiliario a su padre. El mismo año murió su hijo Hamnet, pérdida que se suele vincular con «Hamlet», aunque la que está considerada como su obra más importante la escribió años después. 

Richard Burton interpretó en el cine «Hamlet», su obra más famosa.

Su compañía trabajó en el teatro The Globe

Entre 1594 y 1597, escribió «Romeo y Julieta» y «El sueño de una noche de verano», dos obras de amor y juventud y los dramas históricos: «Ricardo II», «Rey Juan» y «El mercader de Venecia». En 1598, la compañía de Chamberlain se instaló en el teatro The Globe, cuyo nombre se uniría para siempre a la figura de Shakespeare. Al parecer, ésta fue la faceta más feliz del dramaturgo y poeta y escribió comedias como «Mucho ruido y pocas nueces», «Como gustéis», «Las alegres comadres de Windsor» –según la leyenda fue escrita en sólo 15 días por encargo expreso de la reina–, ««Duodécima noche» y «Bien está lo que bien acaba». De estos años son también, aunque como anticipo de una etapa posterior más trágica, «Julio César», «Troilo», «Cresida» y la más famosa y perdurable: «Hamlet».
En 1603, a la muerte de Isabel I le sucedió Jacobo I, que tomó bajo su protección a la compañía de Chamberlain que pasó a llamarse King’s Men. Pese al cambio de nombre, mantuvo su carácter popular. Tuvieron tanto éxito que, en 1608, la compañía –una sociedad anónima de la que Shakespeare era uno de los accionistas más importantes– construyó una sala cubierta, la Blackfriars. 
Buen administrador de la fortuna que había amasado, el escritor compró casas en Londres y fincas en Stratford, así como un diezmo de la iglesia de la localidad. Por eso –y no por su gloria literaria– sería enterrado en el presbiterio. 
Aunque sea la juventud la etapa de la vida de Shakespeare de la que menos se sabe, los verdaderos misterios que envuelven al escritor están relacionados con sus sonetos, publicados en 1609, pero escritos 10 ó 15 años antes. Muchos estudiosos creen que esos poemas, escritos con una gran ambigüedad, son la prueba de la homosexualidad del autor y aseguran que el destinatario de la obra era el conde de Southampton, mecenas de juventud y con el que «el bardo» habría mantenido una relación amorosa. Sin embargo, no hay certeza de quién era el objeto de la veneración de este hombre del que se sabe que era un pertinaz insomne, adoraba la música y reprobaba el uso de pelucas y del colorete en las mejillas. 

Dramas y años de retiro como hidalgo rural

Otra gran incógnita es que escribiera sus obras más trágicas en sus años de mayor éxito: fue el caso de «Otelo», «El rey Lear», «Macbeth» «Antonio y Cleopatra», «Coriolano» y «Timón de Atenas». Sus últimas piezas para la escena fueron «Pericles», «Cymbeline», «El cuento de invierno» y la soberbia «La tempestad». 
En 1613, en el cénit de su carrera, Shakespeare rompió inexplicablemente con el teatro y se retiró a su ciudad natal. Vivió sus últimos años como un respetable hidalgo rural, administrando sus propiedades y organizando las bodas de sus dos hijas. La leyenda cuenta que murió el 23 de abril de 1616, tras una fenomenal borrachera, pero estudios recientes demuestran que falleció por un cáncer. Eso explicaría la firma temblorosa de su testamento, un mes antes de su muerte, en el que dejó sus propiedades a sus hijas, dinero a tres actores amigos y «su segunda mejor cama» a su mujer, sin que nadie haya podido descifrar a qué se refería.