Noticias del corazón

5 de noviembre de 2019

«Got Talent»: los momentos estelares de la última gala

Nueva gala llena de emociones en «Got Talent» con maravillosos concursantes que han logrado emocionar hasta al presentador del espacio, Santi Millán. Y es que Pitu, de 24 años, realizó una actuación absolutamente asombrosa. El joven, coreógrafo de «Goldel Girls», se comió el escenario bailando como un auténtico profesional. Así de bien lo hizo:

 

 

Al terminar, además, consiguió emocionar al público con sus sinceras palabras: «Mi principal inseguridad es mi físico porque estoy gordo y un bailarín así no está bien valorado», comenzó diciendo. «De pequeño lo pasé bastante mal porque se metían con mi condición sexual». Incluso llegaron a enviarle cartas de amenaza en el colegio. Afortunadamente, el baile siempre fue para él su vía de escape: «Me dejaba llevar y lo echaba todo».

 

En el momento de las votaciones, todos a excepción de Risto, lo valoraron positivamente. La gran sorpresa llegó cuando Santi Millán le dijo que Pitu merecía mucho más… ¡y pulsó el botón dorado! «Para lo que has hecho, me parece poco tres síes». Además, recordaba que «las apariencias engañan, que fuera prejuicios y que el talento no depende de físicos».

 

Éste es el momento en el que Santi da el «pase de oro» directo a las semifinales a Pitu:

 

 

Pero ésta no fue la única sorpresa de la noche. El talento de Aya y también su historia, emocionaron también al jurado. Así de bien versionaba esta joven, de 17 años, «Hello», de Adele, con una canción en árabe.

 

 

«Tú eres la que da sentido a mi trabajo», le decía Risto Mejide a Aya cuando terminaba de cantar. La concursante explicó que «la música es el pilar fundamental en mi vida. Yo sufrí de un trastorno alimenticio que se llama bulimia», y que la música le había ayudado muchísimo a no sentirse «sola». «Había comenzado el instituto. Nuestros cuerpos habían cambiado y yo me veía diferente a mis compañeras. Me autodestruí. No pensaba en otra cosa que no fuera comer para después vomitar».

 

Todo aquello, afectó, además, a su voz: «Mis cuerdas vocales estaban dañadas por el ácido que subía desde mi estómago hasta mi garganta».

 

Ante tan dura historia, Paz Padilla consideró que «superar la bulimia es algo muy fuerte». «Cuando tengas miedo, aférrate a la música». Aya pasó directamente a la siguiente fase.

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