El rincón del pensamiento

3 de abril de 2019
Cuentos cortos con grandes lecciones de vida. Para reflexionar :)
El jardinero entusiasta Ilustración: Alberto Vázquez

El jardinero entusiasta

Un joven entró en un bar de un pueblo pequeño y pidió permiso para hacer una llamada. Al chico se le escuchó decir: «¡Hola, buenas tardes! ¿Es aquí donde necesitan un jardinero? ¿No? Vaya... ¿Ya tiene uno? Comprendo... Bueno, es que soy muy bueno, y si no están satisfechos, yo podría... Ya, comprendo, sí están satisfechos con el que tienen. Bueno, otra vez será». Tras colgar el teléfono, se dispuso a salir del bar.

 

El dueño, que había oído la conversación, quiso consolar al joven: «No desesperes, ya encontrarás trabajo». A lo que el chico contestó: «¿Trabajo? ¿Quién busca trabajo?». El dueño del bar le respondió: «No debes avergonzarte por ello». «¡Yo soy el jardinero de esa casa! Sólo quería saber qué tal estaba haciendo mi trabajo», le dijo el joven.

 

A veces, en nuestra vida, el tiempo y la rutina hacen que entremos en una zona cómoda, en la cual nos sentimos seguros y pensamos que lo tenemos todo bajo control. Sin embargo, esta seguridad que sentimos puede llegar a ser una venda en los ojos que nos impide ver con claridad que en el trabajo ya no ponemos las mismas energías e ilusión que cuando empezamos... Y cuando decimos trabajo podríamos decir pareja, amigos...

 

De vez en cuando hay que mirar atrás y ver si nos hemos desviado del camino trazado y, si hace falta, corregir.