El rincón del pensamiento

28 de mayo de 2017
Cada semana, PRONTO te invita a la reflexión con estos pequeños cuentos que condensan grandes lecciones de vida.
El mejor de los brahmines Ilustración: Alberto Vázquez

El mejor de los brahmines

El sol ya había desaparecido del firmamento y los niños de la aldea habían regresado con el ganado. Después de encerrar a los animales, corrieron a oír las enseñanzas del maestro Gautama. Al rato, llegó un niño desconocido que ofreció flores y frutas al sabio antes de preguntarle con respeto: «Señor, vengo a que me guíes por el camino de la verdad». A lo que Gautama respondió: «Bendito seas. ¿De qué casta eres? Porque sólo alguien de la casta superior, los brahmines, puede aspirar a la suprema sabiduría». «No lo sé, maestro, se lo preguntaré a mi madre», contestó el pequeño. 
El niño se dirigió a su cabaña y encontró a su madre en la puerta, iluminándose con un candil. «Madre, ¿cómo se llamaba papá? Porque el sabio Gautama me ha dicho que sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría», le preguntó. Apenas conteniendo las lágrimas, la mujer habló así a su hijo: «Soy pobre y he servido a muchos amos. Sólo puedo decirte que yo te traje a este mundo pero no tuve marido». Al día siguiente, cuando el pequeño volvió a visitar al sabio y le explicó que no conocía a su padre, los niños se burlaron de él, pero Gautama se levantó, lo abrazó y le dijo: «Tú eres el mejor de los brahmines, hijo mío, porque tienes la herencia más noble, que es la verdad».