El rincón del pensamiento

4 de diciembre de 2016
Cada semana, PRONTO te invita a la reflexión con estos pequeños cuentos que condensan grandes lecciones de vida.
El problema del sultán Ilustración: Alberto Vázquez

El problema del sultán

Hacía días que el sultán estaba preocupado y al final decidió llamar a su consejero más sabio. Su problema era que tras fallecer el recaudador no conocía a nadie que pudiese ocupar su lugar. «¿No hay ningún hombre honesto en este país que pueda cobrar los impuestos sin robar dinero?», se lamentó ante su consejero, quien, intentando tranquilizarlo, le sugirió: «Anunciad que buscáis un nuevo recaudador y dejadme el resto a mí». 
Aquella misma tarde la antecámara de palacio se llenó de gente. Muchos de aquellos hombres vestían elegantes trajes, todos menos uno de humilde apariencia. Los convocados se rieron de él y comentaron entre sí: «Pobre diablo, con esa pinta el sultán jamás se fijará en él». El consejero entró en la sala y pidió a todos que fueran pasando, uno a uno, por un estrecho y oscuro corredor que comunicaba con los aposentos del sultán. Cuando estuvieron en la sala, el consejero le susurró a su señor: «Pedidles que bailen». Todos actuaron con torpeza, excepto el peor vestido. «Este hombre será vuestro nuevo recaudador. Llené el corredor de monedas y él fue el único que no se las echó al bolsillo», sentenció el consejero. Así fue como el sultán por fin encontró un hombre honrado en su reino.