El rincón del pensamiento

Cada semana, PRONTO te invita a la reflexión con estos pequeños cuentos que condensan grandes lecciones de vida.
La serpiente enfurecida Ilustración: Alberto Vázquez

La serpiente enfurecida

Un día una serpiente entró por accidente en un taller de carpintería. Llevada por la curiosidad, empezó a moverse con destreza entre las diferentes herramientas, a las que miraba con asombro pero también con cierto recelo. Tan pasmada estaba con esos extraños objetos que veía, que resbaló y sin poder remediarlo rozó una sierra, que la dejó ligeramente herida. La serpiente, sorprendida, pensó que la sierra la había atacado y llena de rabia y de ira se volvió y la mordió. Y al hacerlo, se dañó gravemente la boca.
El animal, sin entender muy bien lo que estaba sucediendo y totalmente convencida de que la sierra quería matarla, decidió rodearla con todo su cuerpo para estrangularla y exprimirla con todas sus fuerzas, pero al abrazar la hoja de acero dentada de la sierra quedó tan malherida que acabó muriendo. 
Los hombres, al igual que la serpiente, a veces, reaccionamos con ira para herir a aquellos que de un modo u otro nos han perjudicado, pero después de todo, y puede que demasiado tarde, nos acabamos dando cuenta de que con ello nos estamos lastimando también a nosotros mismos. Por eso, en ocasiones, es mejor no reaccionar para no sufrir consecuencias que pueden llegar a ser muy dañinas.