El rincón del pensamiento

7 de agosto de 2019
Cuentos cortos con grandes lecciones de vida. Para reflexionar :)
Sal y azúcar Ilustración: Alberto Vázquez

Sal y azúcar

Una hormiga vivía plácidamente en una montaña de azúcar, mientras que otra lo hacía en una de sal. La primera era feliz porque tenía un alimento muy dulce. La segunda, en cambio, siempre tenía una terrible sed después de comer. Un día, la del azúcar se acercó a la de sal. «¡Hola amiga! Soy tu vecina», le dijo y le habló de su montaña. «¿Azúcar? ¿Y eso qué es?», preguntó la otra. «¿Nunca has probado el azúcar? ¡Te va a encantar! Si quieres, ven mañana a verme y te dejaré probarlo». «¡Me parece una idea fantástica!», contestó intrigada.

 

Al día siguiente, la hormiga de la montaña de sal decidió aceptar la invitación de su vecina. Pero antes de partir se puso en la boca un poco de sal por si acaso el azúcar no le gustaba. Al llegar, probó el azúcar, pero como tenía sal en la boca, el azúcar le supo a sal. «¡Vaya, qué curioso!», dijo. «Resulta que tu azúcar sabe igual que mi sal... A ver, abre la boca». Entonces, la hormiga se dio cuenta de que la otra tenía sal en la boca. «¡Claro! ¡Ahora lo entiendo! Anda, escupe la sal y prueba de nuevo...». La otra hormiga obedeció y esta vez sí, el azúcar le supo a azúcar. «Delicioso», dijo.

 

Desde entonces, se quedó a vivir con su nueva amiga. Si no te deshaces de aquello a lo que te aferras sin que te haga feliz, no podrás disfrutar de lo nuevo y darte una oportunidad para mejorar.