Las claves para ser feliz

11 de agosto de 2019

La flexibilidad, la llave de la felicidad

La flexibilidad, la llave de la felicidad Adaptarte a las circunstancias te ayudará a fluir con la vida.

Las personas que tienen una mente abierta son más felices y se sienten más a gusto con ellas mismas. Esta cualidad cobra especial importancia en vacaciones, cuando «toca» gestionar las salidas de tono de un familiar o aceptar un plan aguado por la lluvia. Tener ideas muy rígidas, además de ser una fuente de conflictos, coloca nuestra mente en una posición extrema –certezas tan absolutas como inamovibles, autoexigencias inalcanzables, etc.–, olvidando la extensa gama de grises que hay entre el blanco y el negro.

 

El psicoterapeuta Luis Muiño lo explica así de claro: «Es importante usar bien el GPS mental. Las personas emocionalmente sanas no son rígidas: recalculan continuamente la ruta para no perderse en los cruces».

 

Las vacaciones son el momento ideal para trabajar nuestra capacidad de adaptación. Si visitas un lugar nuevo, tendrás la oportunidad de tratar con otras personas que tal vez no tienen nada que ver contigo, probar comidas diferentes, etc. Y tampoco hace falta irse muy lejos. El mero hecho de compartir un mismo techo con tu familia –padres, suegros, hermanos, etc.– o amigos basta para cuestionar nuestros límites y sacar a relucir nuestro talante conciliador.

 

Entrena el músculo de la felicidad flexible. «Lo más liberador que existe en esta vida –afirma Jenny Moix, autora del libro «Felicidad flexible»– es romper con los propios esquemas. De repente, el mundo se vuelve más ancho. Es la experiencia más lúcida posible». ¡A por ello!

Las claves para ser feliz

11 de agosto de 2019

La flexibilidad, la llave de la felicidad

La flexibilidad, la llave de la felicidad Adaptarte a las circunstancias te ayudará a fluir con la vida.

Las personas que tienen una mente abierta son más felices y se sienten más a gusto con ellas mismas. Esta cualidad cobra especial importancia en vacaciones, cuando «toca» gestionar las salidas de tono de un familiar o aceptar un plan aguado por la lluvia. Tener ideas muy rígidas, además de ser una fuente de conflictos, coloca nuestra mente en una posición extrema –certezas tan absolutas como inamovibles, autoexigencias inalcanzables, etc.–, olvidando la extensa gama de grises que hay entre el blanco y el negro.

 

El psicoterapeuta Luis Muiño lo explica así de claro: «Es importante usar bien el GPS mental. Las personas emocionalmente sanas no son rígidas: recalculan continuamente la ruta para no perderse en los cruces».

 

Las vacaciones son el momento ideal para trabajar nuestra capacidad de adaptación. Si visitas un lugar nuevo, tendrás la oportunidad de tratar con otras personas que tal vez no tienen nada que ver contigo, probar comidas diferentes, etc. Y tampoco hace falta irse muy lejos. El mero hecho de compartir un mismo techo con tu familia –padres, suegros, hermanos, etc.– o amigos basta para cuestionar nuestros límites y sacar a relucir nuestro talante conciliador.

 

Entrena el músculo de la felicidad flexible. «Lo más liberador que existe en esta vida –afirma Jenny Moix, autora del libro «Felicidad flexible»– es romper con los propios esquemas. De repente, el mundo se vuelve más ancho. Es la experiencia más lúcida posible». ¡A por ello!