Así fue el complicado y dramático rescate de Julen

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Algunos de los ocho mineros asturianos expertos en rescates

Angustioso, a contrarreloj, bajo una presión extrema y con un despliegue técnico y humano sin precedentes (más de 300 personas trabajando por turnos día y noche desde el fatídico 13 de enero). Así fue el rescate del pequeño Julen, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en el pozo de Totalán y a quien cientos de personas despidieron en Málaga el pasado domingo.

 

Ahora todos los esfuerzos se centran en la investigación de lo ocurrido y en el cierre definitivo de incógnitas cómo:

 

- El pequeño sufrió una caída libre de 71 metros, pero el pozo tenía una profundidad de 107. ¿Quién o cómo se rellenaron los 36 metros restantes?

 

- Tras la caída de Julen, se formó un tapón de tierra encima suyo. ¿La arrastró él con su propia caída?

 

- El pozo era ilegal y estaba al descubierto. ¿Quién es el responsable?

 

En los últimos días han sido múltiples las muestras de afecto a todos los miembros del operativo que tanto lucharon por rescatar a Julen ante no pocas dificultades. ¿Quién podía esperar la existencia de vetas macizas que iban a complicar tanto la perforación? O que, una vez hecho el nuevo túnel, de 70 metros de profundidad, las irregularidades de su interior obligaran a tener que rehacerlo parcialmente porque no podía «encamisarse». Todo eso, después de haber reducido 23 metros de ladera de la montaña, moviendo 40.000 toneladas de tierra y teniendo que rehacer previamente los caminos para permitir el acceso a la finca de maquinaria pesada. Nadie olvida tampoco los momentos más peligrosos, aquellos en los que los primeros efectivos de la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa pudieron descender a 70 metros de profundidad para empezar a cavar la galería de conexión entre los dos pozos. Trabajaron por parejas, en turnos de media hora, en un espacio ínfimo y con un sistema autónomo de oxígeno, aunque con equipos de ventilación exterior. Cavaban con picos y, cuando se encontraban con rocas de gran dureza, realizaban microvoladuras.

 

Tras arduas tareas y bajo muchísima presión, encontraron el cuerpo sin vida del pequeño Julen. El corazón de toda España se entristecía, uniéndose al dolor de unos padres desolados y sin dejar de agradecer el esfuerzo de estos héroes anónimos.

 

Seguimos el caso del pequeño Julen en las páginas de tu revista Pronto.