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Lubina al horno aromática con ajo

Lubina al horno aromática con ajo

Buena para el hígado
4 personas
10 minutos de preparación + 15 minutos de cocción
Ingredientes
  • 4 lubinas de ración o 2 grandes, limpias
  • 2 tomates grandes
  • 1 limón
  • 6 dientes de ajo
  • 2 ramitas de romero
  • 1 cucharada de hierbas de Provenza
  • aceite de oliva
  • sal
  • pimienta
Preparación

1Precalienta el horno a 190 °C. Lava las lubinas, sécalas y salpimiéntalas. Vierte un chorrito de aceite de oliva en una fuente refractaria, extiéndelo bien y coloca encima las lubinas.

2Separa las hojitas de romero del tallo y espárcelas sobre el pescado. Espolvorea también  las hierbas de Provenza y riega con medio limón y un chorrito de aceite. Lava los tomates, córtalos en rodajas gruesas y colócalas en la fuente, alrededor del pescado.

3Introduce la fuente en el horno y cuece el pescado durante 10-15 minutos, dependiendo del tamaño. Mientras, pela los dientes de ajo y córtalos en láminas.

4Distribuye las láminas de ajo sobre el pescado, riega con un poco más de aceite, si es necesario, y continúa la cocción 5 minutos más. Retira del horno, rocía con un poco de limón y sirve el pescado enseguida, acompañado con los tomates asados.

El ajo es bueno para el hígado
Las propiedades medicinales de este alimento están fuera de toda duda. Además de actuar como un potente anticancerígeno y antibiótico natural, el ajo protege el hígado del exceso de tóxicos que acumula, gracias a sus sustancias azufradas. Este órgano, que actúa como un sofisticado laboratorio, también saca especial provecho a otro de sus compuestos: la colina. Mejorar la calidad y la consistencia de la bilis hasta el punto de reducir el riesgo de sufrir piedras en la vesícula es una de las virtudes de este nutriente. De hecho, comer ajo a diario resulta especialmente beneficioso para las personas con tasas altas de colesterol, el material con el que se forman la mayoría de los cálculos biliares.   
El aceite de oliva virgen extra puede, según una investigación de laboratorio, revertir el daño hepático causado por una dieta alta en grasas «malas». No obstante, si sufres hígado graso y el médico te ha indicado que debes bajar de peso, evita tomar más de 3 cucharadas soperas al día (cada una aporta ¡90 kcal!) para aliñar y cocinar.

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