Burt Reynolds

El «granuja» de Hollywood

Actor norteamericano que fue una de las grandes leyendas de la gran pantalla.

 

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Especializado en películas de acción, Reynolds en una escena de «Malone» (1985). 

 

Burton Leon Reynolds nació el 11 de febrero de 1936 en Lansing (Michigan, EEUU), pero creció en el estado de Florida. Primero de los dos hijos de un policía y una ama de casa, Buddy (su sobrenombre familiar), no fue un buen estudiante, pero sí atleta. Ganó una beca para ir a la universidad estatal de Florida y soñaba con tener futuro profesional como jugador de fútbol americano, pero lesiones en ambas rodillas (en una por un lance del juego y, en la otra, por un accidente de coche) hicieron imposible su sueño. Consideró hacerse policía, pero su padre le convenció para que acabara los estudios. Una profesora de inglés le animó a apuntarse a un grupo de teatro y su primer papel protagonista fue tan bueno que le valió un premio. Entonces, se fue a Nueva York, donde se ganó la vida trabajando como lavaplatos, repartidor, portero de discoteca y camarero, mientras se presentaba a todos los castings que podía.

 

En uno de ellos conoció a la actriz Joanne Woodward, futura esposa de Paul Newman, que le ayudó a encontrar agente. Éste le consiguió trabajo en teatro y, finalmente, su primer papel en televisión a finales de la década de los 50. Su debut en el cine llegó poco después, en 1961, con «Angel Baby», un drama de Paul Wendkos. 


Prototipo de machote con poblado mostacho

El primer romance mediático de este actor al que comparaban con Marlon Brando tuvo lugar por entonces, cuando se comprometió con Lori Nelson, modelo y actriz, que le dio calabazas cuando descubrió el espíritu juerguista y mujeriego de quien iba a inventar el prototipo de «machote granuja» –poblado mostacho incluido– que triunfaría en la gran pantalla. Un estereotipo de guaperas simpático y seguro de sí mismo, que hizo furor entre el público. Al poco, cayó en sus redes amorosas Judy Carne, que en 1963 se convirtió en su primera esposa. Aquel matrimonio sólo duró dos años y tuvieron un terrible divorcio.   


Aunque trabajó en muchas películas, Reynolds alcanzó el éxito con «Deliverance» (titulada «Defensa» en España), de John Boorman, filme que recibió la aprobación de la crítica –su director estuvo nominado al Oscar– y la taquilla. En ella, Reynolds interpretaba a un tipo duro que, con tres amigos –Jon Voight, Ned Beatty y Ronny Cox– iniciaba un viaje en canoa, cada vez más asfixiante, a través del estado de Georgia. 

 

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Burt Reynolds con Mark Walhberg en «Boogie Nights»,que le valió una nominación al Oscar.


Amor con Sally Field y boda con Loni Anderson

La película se estrenó en 1972, dos años después de que una de sus amantes, Inger Stevens, estrella de la época, se suicidara. Aquel drama no le impidió seguir ligando como un loco. Entre sus amantes de esa época estuvieron Mamie Van Doren; Sarah Miles, Dolly Parton o Lorna Luft (hija de Judy Garland y hermana de Liza Minneli), toda una «celebrity» que contribuiría tanto a su popularidad como el desnudo que hizo en la revista «Cosmopolitan», el primero protagonizado por un actor no porno. El espíritu caradura y socarrón que Burt Reynolds gastaba sedujo a Dinah Shore, cantante y 20 años mayor que él. No fue la única: también se enamoraron de él la tenista Chris Evert y la cantante Tammy Wynette. En el rodaje de «Dos pícaros con suerte» conoció a la que, según escribió en sus memorias, tituladas «Pero suficiente acerca de mí», fue el gran amor de su vida: Sally Field. Separada y con dos hijos, ella también se prendó de Reynolds. Vivieron juntos cinco años, pero no hubo boda. Sí se casó, sin embargo, en 1988, con Loni Anderson, con la que, al no poder tener hijos biológicos porque él era estéril, adoptó a su único hijo: Quinton. Durante aquellos años, los papeles que más contribuyeron a su proyección profesional fueron los que protagonizó en comedias de acción (en las que él mismo rodaba las escenas de riesgo negándose a ser doblado por especialistas), como «El rompehuesos» (1974); «Los caraduras» (1977) o «Los locos del Cannonball» (1981), que darían a Reynolds fama en todo el mundo. 


Una única nominación al Oscar, que no ganó

Gracias a esos papeles y a su gran atractivo físico y personal, se convirtió en un mito erótico y en el actor mejor pagado entre 1978 y 1983. «No me abrí a nuevos escritores o a papeles arriesgados porque no estaba interesado en retarme a mí mismo como actor», afirmó una vez el actor, que cometió errores de tanto calado en su carrera como rechazar el personaje de Han Solo en «La guerra de las galaxias»; el del astronauta Garret Greedlove en «La fuerza del cariño» o el de John McClane en «La jungla de cristal». Tampoco quiso ser James Bond. «Un americano no puede hacer de OO7», afirmaba quien consiguió una nominación al Oscar por su trabajo en «Boogie Nigths» (1997). No ganó la estatuilla, pero sí, por otras películas, dos Globos de Oro y un premio Emmy. Aunque era un intérprete que tenía el favor del público, la crítica nunca lo valoró. Reynolds dirigió varias películas en las que actuó: «Gator» (1976), «The End» (1978), «Sharky’s Machine» (1981) y «Stick» (1985) y entre sus fracasos más estrepitosos figura «At long last love», un horroroso musical. 


En 1993, la ruptura de su matrimonio con Anderson le condujo a una larga y cruenta guerra judicial por la custodia del hijo. Su divorcio y varios negocios fallidos llevaron a Burt Reynolds a la bancarrota. Pudo recuperarse a base de seguir trabajando en todo lo que le ofrecían. Adicto a los fármacos, a los 74 años ingresó en una clínica de desintoxicación y, poco después, tuvo que someterse a un quíntuple baipás. Fue precisamente un ataque al corazón la causa de su muerte, el 6 de septiembre de 2018, en un hospital de Jupiter (Florida), donde residía.

 

La muerte, a los 82 años, le sorprendió pocos días antes de ponerse a las órdenes del director Quentin Tarantino para rodar «Érase una vez en Hollywood». Tras un funeral privado, sus restos mortales fueron incinerados.