Colette

Una de las grandes damas de la literatura francesa

Escritora, actriz y bailarina francesa que, con sus libros, bailes y amores, rompió moldes y escandalizó al mundo entero.

 

Colette

 

Sidonie-Gabrielle Colette nació el 28 de enero de 1873 en Saint-Sauveur-en-Puisaye (Francia). Fue la segunda de los dos hijos de un ex-militar que ejercía de recaudador de impuestos, Jules-Joseph Colette, y Sidonie Landoy, una viuda crecida en el seno de una familia de artistas, que ya era madre de dos hijos, Juliette y Achille. Inteligente y precoz, Sidonie-Gabrielle aprendió a leer a los 3 años y vivió una infancia feliz, rodeada de naturaleza y animales, hasta que su padre se arruinó y tuvieron que irse a la ciudad. 


Casada con un hombre 13 años mayor que ella

Jovencita soñadora y romántica, en 1890 conoció a Henry Gauthier-Villars, Willy, un periodista, crítico musical y novelista mediocre, perteneciente a una adinerada familia de editores. Pese a la diferencia de edad –él era 13 años mayor–, Sido, como la llamaban familiarmente, se enamoró de aquel perfecto libertino. Desde su primer encuentro ella le escribió apasionadas cartas de amor. Henry no le hizo demasiado caso, hasta que la gracia descarada de aquella adolescente provinciana acabó enamorándole. Tres años después, cuando ella tenía 20 años, se casaron.  


Viendo en ella condiciones como escritora tras leer sus diarios, Willy la animó a que escribiera una novela. La ayudó a crear su primer personaje, Claudine, una muchacha de instituto que sería la protagonista de su primer libro, «Claudine en la escuela», publicado en 1900 con el nombre de Willy como autor. Tuvo tanto éxito que Gauthier-Villars decidió explotar el filón y obligó a su mujer a escribir otra novela más con la misma protagonista. Para que lo hiciera deprisa, la encerró en casa, donde cada día tenía que escribir el número de páginas que él le ordenaba.

 

Así creó «Claudine en París» (1901), donde la protagonista relataba las experiencias de la propia Colette en las tertulias literarias en la capital francesa a las que su marido le obligaba a asistir. Aquella nueva entrega volvió a funcionar tan bien que la saga se ampliaría, en los siguientes años, con tres títulos más: «Claudine casada», «Claudine se va» y «El refugio de Claudine». Los libros incluso generaron «marchandising», ya que en las tiendas se encontraban muñecas  y perfumes con el nombre de Claudine. Pero aquel éxito no se plasmaba en su vida personal: Willy firmaba sus libros, se llevaba la fama y el dinero y, encima, la engañaba a diestro y siniestro. Pero aquellos años de matrimonio desdichado le hicieron descubrir su propia bisexualidad y tuvo aventuras con varias mujeres. Incluso hizo un trío con una de las amantes de su marido. Una historia que aparecería en uno de sus libros. Mientras vivía esa experiencia de liberación sexual, seguía escribiendo y afianzándose como la excelente escritora que era.  


Una relación amorosa con una rica marquesa 

En 1906, ya harta de aguantar a un marido tan calavera y explotador, se decidió a divorciarse. En el plano sentimental y económico, la ayudó a dar el paso su relación con la rica heredera norteamericana Natalie Clifford Barney y, poco después, la que entabló con Matilde «Missy» de Morny, marquesa de Belbeuf, una mujer rica protectora y generosa a la que entusiasmaban las artes. 

 

Colette

Colette escribiendo en uno de sus cuadernos notas para una de sus novelas.


Una actriz que sembró el escándalo

Formalizado su divorcio en 1910, Colette empezó a escribir obras con su nombre, mientras que su vida amorosa iba acumulando cada vez más experiencias. Como su exmarido se había quedado con todos los ahorros y ostentaba los derechos de autor de sus primeros libros, probó a ganarse la vida como actriz y bailarina. Así, el 6 de febrero de 1906 hizo su primera aparición en un teatro con la obra «El deseo, el amor y la quimera» y, poco después, debutó en el Olympia, donde, vestida con andrajos, enseñaba las piernas desnudas. Aquello provocó un sonadísimo escándalo. También lo fue su aparición en una obra, «Sueño egipcio», formando pareja con Missy, que representaba un papel de hombre. Una larga escena de amor entre ambas provocó tal increíble revuelo que la obra no pudo volverse a representar en el Moulin Rouge. También tuvo una enorme repercusión su interpretación en «La carne», en la que su «partenaire» le rasgaba el vestido, dejando su pecho al aire.

 

Por aquella época, empezó a publicar por entregas en un semanario «La vagabunda», que aquel año obtuvo dos votos en el Premio Goncourt, el más importante de las letras francesas. Ese mismo año se enamoró de Henry de Jouvenel, editor de «Le Matin», e inició su carrera como reportera. Casados en 1912, la pareja tuvo una hija, Colette, llamada familiarmente Bel-Gazou, a la que nunca se sintió demasiado vinculada. Tras varias crisis, el matrimonio se rompió definitivamente cuando la escritora se lió con un hijo de Jouvenel, Bertrand, de 18 años. «Chéri», obra que escribió en 1920, parece estar inspirada en esta relación, que duró hasta 1924, cuando Jouvenel descubrió el pastel. 


Recluida en una silla de ruedas por una artritis       

Tras su segundo divorcio, ya con cuarenta años, se sometió a una operación de estética para volver a los escenarios, mientras seguía escribiendo y prodigándose en relaciones volubles. Sólo logró cierta estabilidad con su tercer marido, Maurice Goudeket, escritor y periodista judío, con el que se casó en 1935. En 1944, publicó su novela «Gigi», título que se hizo muy famoso gracias a la obra de teatro protagonizada por Audrey Hepburn y, en 1958, por el filme dirigido por Vicente Minnelli e interpretado por Leslie Caron, que ganó 9 Oscar.


En 1945, ya relegada a una silla de ruedas por la terrible artritis de cadera que le hacía más difícil disfrutar de su afición a los viajes, ingresó como miembro en la Academia Goncourt, que luego presidió durante varios años. Tras fallecer en París el 3 de agosto de 1954, la Iglesia le negó un funeral católico por su escandalosa vida, pero se le tributaron funerales de estado. Está enterrada en el cementerio parisino de Père Lachaise, donde reposan los más importantes escritores franceses.


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