Edward Kennedy

El último de la dinastía política más famosa de EEUU

Político demócrata, que siempre luchó por los derechos civiles y por mejorar la situación de los más desfavorecidos en EEUU.

 

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Edward Moore Kennedy nació en Brookline (Massachusetts, EEUU) el 22 de febrero de 1932. Fue el último de los nueve hijos de Joseph P. Kennedy, un multimillonario hombre de negocios con cargos importantes dentro y fuera del Gobierno, y de Rose Fitzgerald Kennedy, hija del alcalde de Boston. Ser el pequeño no le supuso ninguna ventaja, ya que siempre estuvo a la sombra de sus hermanos mayores. Por los negocios de su padre, los Kennedy se mudaron muchas veces de casa y Ted cambió de colegio en numerosas ocasiones –a los 13 años había pasado por 10– antes de matricularse, en 1946, en la Academia Milton, cerca de Boston. Durante aquellos años, el joven afrontó situaciones complicadas para su edad: en 1941, su hermana Rosemary fue sometida a una lobotomía y, desde entonces, quedó ingresada en un psiquiátrico; en 1944, Joe, el mayor, murió combatiendo en la Segunda Guerra Mundial, y en 1948, su hermana Kathleen falleció en un accidente aéreo en Francia. Estas tragedias, y las que aún tenían que llegar, darían pie a la llamada «maldición de los Kennedy»

 

El excelente deportista que hizo carrera política

En la Academia Milton, se centró en el deporte, el teatro y los discursos, sin ser demasiado brillante en sus estudios. En 1950, empezó Derecho en Harvard, de donde le expulsaron por haber hecho trampas en un examen de español. Decidió ingresar en el ejército, donde estuvo dos años. Obtuvo un puesto como guardia del Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas de Europa, en París, hasta que, en 1952, pudo volver a la universidad, donde triunfó en su equipo de fútbol americano. Era tan bueno, que los Green Bay Packers quisieron ficharlo en 1955, pero el joven Kennedy tenía otros planes para su vida. En 1956 se licenció en Derecho y, dos años después, debutó en la arena política coordinando la campaña al Senado de su hermano, John. En noviembre de ese mismo año se casó con Joan Bennet, amiga de su hermana Joan. Tuvieron tres hijos: Kara, que moriría de cáncer en el 2011; Ted Jr., al que amputaron una pierna en 1973 por un cáncer de huesos, y Patrick, que ha tenido problemas con las drogas. 

 

Edward Kennedy no se conformó con dirigir la campaña de su hermano. Quería hacer carrera política y, en 1962, a los 30 años –edad mínima exigida para el cargo– se presentó al senado por Massachusetts, ganando el escaño. Pero las tragedias no le dejarían desempeñar con calma ese cargo que iba a ser su trampolín a puestos de mayor responsabilidad. 

 

El escándalo de Chappaquiddick

En noviembre de 1963, JFK, 35º presidente de EEUU, fue asesinado en Dallas. Un año después, mientras volaba a una convención demócrata que se celebraba en Massachusetts, sufrió un accidente de avión y pasó varias semanas hospitalizado para recuperarse de heridas en la espalda y de una grave hemorragia interna. En 1968, su otro hermano, Robert, fue asesinado en Los Ángeles. Muchas desgracias, pero la maldición todavía no había acabado. 

 

En 18 de julio de 1969, asistió a una fiesta en la isla de Chappaquiddick organizada por un grupo de voluntarias que habían trabajado en la campaña presidencial de su hermano Bob. Abandonó la fiesta con Mary Jo Kopechne, exsecretaria de su hermano, conduciendo su coche. Minutos después, se salió de la carretera y cayó al agua en el lago Poucha. Él logró nadar hasta la orilla y salvarse, pero Mary Jo falleció atrapada en el coche, sin que el senador hiciera nada por rescatarla. Además, no acudió a la policía hasta 10 horas después del siniestro, tras haber consultado con sus asesores y cuando ya se había descubierto el cuerpo de la joven. Edward Kennedy alegó que no recordaba nada. El buzo que recuperó el cadáver declaró que Mary Jo habría sobrevivido si Edward hubiese notificado el accidente rápidamente, porque en el interior del vehículo se formó una burbuja de aire que le había permitido respirar hasta 10 minutos. Fue declarado culpable de abandonar la escena del accidente, y condenado a dos años de cárcel, sentencia que no cumplió por no tener antecedentes penales. 

 

Aquel trágico suceso podría haber significado el final de su carrera política, pero el heredero del legado Kennedy no iba a tirar la toalla y, en una aparición en la televisión nacional, declaró que no conducía borracho y que no había ocurrido «nada inmoral» entre él y la exsecretaria. Admitió que era «indefendible» no haber informado a la policía inmediatamente y pidió a los votantes que se pronunciaran sobre si debía seguir en su cargo de senador o dejarlo. La respuesta fue positiva. 

 

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Los tres hermanos Kennedy: John, Robert y Ted. 

 

Un político que apostó por las reformas sociales

Pese al escándalo y las críticas que recibió, continuó con una labor política que estuvo marcada por haber votado la ley de los derechos civiles, oponerse a la guerra de Vietnam y apostar por reformas sociales: seguro médico universal, ley de sanidad para los niños y personas con discapacidades, control de las armas de fuego, derecho a vivienda digna, acceso a la educación y programas para ayudar a los más desfavorecidos. En 1970, pese al escándalo de Chappaquiddick, fue reelegido para el Senado y, en 1979, lanzó su campaña por la presidencia en las primarias demócratas. No obstante, perdió contra Jimmy Carter y su sueño de llegar a la Casa Blanca nunca llegaría a cumplirse. 

 

En enero de 1981, Edward Kennedy y su esposa pusieron punto final a un tormentoso matrimonio marcado por el alcoholismo. En el 2015, el hijo pequeño de la pareja, Patrick, publicó un libro, «Una lucha común», en el que aseguraba que el drama de haber enterrado a sus dos hermanos, John y Robert, provocó en su padre un «trastorno no diagnosticado de estrés postraumático, que le empujó al alcohol». Entre sus problemas con la bebida, el drama de Chappaquiddick, infidelidades y la dedicación a la política, ni el senador ni su esposa pudieron evitar el desgaste del matrimonio que vivía separado desde mucho antes de hacer el anuncio oficial de su ruptura.     

 

La agitada vida personal del hermano menor de los Kennedy no pudo con su peso político, que no paraba de crecer a medida que avanzaba su carrera en el Senado, donde se ganó el respeto de todos los partidos por su capacidad negociadora. No es extraño que le llamaran el león del Senado. 

 

El 3 de julio de 1992, se casó con la abogada Victoria Reggie, 22 años más joven que él. El día de su compromiso, el senador había declarado: «Conozco a Vicky desde hace muchos años. Comenzamos a salir el mes de junio pasado y ha traído una enorme felicidad a mi vida. Espero con ganas nuestro matrimonio y nuestra vida en común».

 

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Ted con su segunda esposa, la abogada Victoria Reggie.

 

Batió récords como miembro del Senado

Con la llegada del siglo XXI, continuó su carrera política batiendo récords como miembro del Senado, pero sus días estaban contados. En mayo del 2008, le diagnosticaron un tumor cerebral. Lo superó y pudo respaldar a Barack Obama en las primarias demócratas. Después de que éste ganara, y aunque volvieron a detectarle otro cáncer, reapareció en el Senado en el 2009. «He vuelto para apoyar a nuestro presidente en su proyecto para que nuestro país vuelva a tomar el buen camino. Nos enfrentamos a una crisis histórica y debemos actuar de manera rápida, audaz y responsable para permitir que nuestra economía comience a crecer nuevamente», dijo en la que fue su última asistencia en la Cámara. El 25 de agosto del 2009, Ted Kennedy murió en su casa de Hyannis Port, Massachusetts. Con su muerte, desaparecía el último gran político de esa «dinastía».