Frank Lloyd Wright

El mejor arquitecto de Estados Unidos

Recientemente, la Unesco ha declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad ocho de las más emblemáticas obras de este prolífico y longevo creador, que, con una vida sentimental muy ajetreada, falleció hace seis décadas.

 

FrankLloyd posado

 

Frank Lloyd Wright nació en Richland Center (Wisconsin, EEUU) el 8 de junio de 1867. Sus padres fueron William Carey Wright, predicador, músico y médico rural y Anna Lloyd, una profesora de origen galés. La profesión paterna llevó a la familia a vivir en varias casas de Rhode Island, Iowa y Massachussets hasta asentarse definitivamente en una granja en Madison (Wisconsin). Los padres de Frank se divorciaron cuando él tenía 18 años y, para pagarse los estudios, encontró trabajo con el decano de la facultad de Ingeniería de la Universidad de Wisconsin. Sin embargo, él deseaba ser arquitecto y para hacer realidad su sueño, dos años después, se mudó a Chicago, ciudad en la que trabajó en dos estudios de arquitectura. Entre ellos el prestigioso Adler y Sullivan, donde estuvo seis años.


La etapa de las «casas de la pradera»

En 1889, cuando tenía 22 años, se casó con su novia, Catherine Tobin, que era trabajadora social. Para poder construir su propia casa pidió un préstamo a su empresa a cambio de trabajo. Su hogar fue su primera edificación, una modesta residencia en Oak Park, un barrio periférico de Chicago. El matrimonio tuvo seis hijos: Frank junior, John, Frances, David, Daniel y Catherine. Con el fin de hacer frente a los gastos de una familia tan numerosa, Wright aceptaba encargos de arquitectura fuera de la empresa. Eso molestó tanto a sus jefes que, al final, se despidió para instalarse por su cuenta.  


Su ilusión era diseñar hogares que crearan un nuevo estilo que pudiera definirse como auténticamente americano. Y lo hizo. Entre 1901 y 1910 transcurrió un período que él mismo denominó el de «las casas de la pradera», en el que construyó una veintena de viviendas unifamiliares en los bosques y lagos alrededor de Chicago. Eran casas largas, con techos bajos y porches, sin áticos ni sótanos y con largas hileras de ventanales que aumentaban la sensación de horizontalidad, como las praderas. Los interiores eran muy abiertos y luminosos en torno a una gran chimenea. Buscaba diseñar casas que fueran bellas y originales pero, sobre todo, modernas y funcionales. 


Al mismo tiempo, también levantó edificios públicos, fábricas e iglesias como el Unity Temple (1905), de Oak Park, dedicado a la corriente protestante del Unitarismo, que él profesaba. Ésta es una de las que ahora ha sido inscrita como Patrimonio Mundial por la Unesco, al igual que la Casa Robie en Chicago (1908), que se considera su obra cumbre de «casas de la pradera». 
Frank se enamoró de una de sus clientas, Mamah Borthwick Cheney, una intelectual feminista con la que se fugó a Europa en 1909 abandonando a su familia, lo que supuso un gran escándalo en Estados Unidos porque ambos eran adúlteros. Durante esa etapa europea publicó libros con fotografías de sus obras, con los que adquirió reconocimiento internacional. Dos años después, la pareja regresó a Chicago pero no fue bien recibida en los círculos sociales. Frank reanudó su actividad como arquitecto y empezó a diseñar su casa en Taliesin, cerca de Spring Green (Wisconsin), donde finalmente se instaló.


El 15 de agosto de 1914, uno de los antiguos criados de Taliesin, Julian Carlton, al que habían despedido, prendió fuego a la casa y, armado con un hacha, asesinó a Mamah Cheney, los dos hijos pequeños de ésta y otras cuatro personas. Wright se salvó porque estaba en Chicago supervisando una de sus obras. Devastado, se refugió en el trabajo y, además de reconstruir la casa de Taliesin, levantó otros diseños como Hollyhock House, en Los Ángeles, otra de las incluidas en el listado del Patrimonio Mundial. Luego se fue a Japón para construir el Hotel Imperial de Tokio. 


Casado con una bailarina 30 años más joven

El arquitecto halló consuelo en una vieja amiga, Miriam Noel, que se trasladó a vivir con él. Tras divorciarse de su primera esposa, Frank y Miriam se casaron en noviembre de 1923. Pero fue una relación problemática, ya que ella era adicta a la morfina y se separaron al cabo de un año.


Tras la ruptura, conoció a Olga Ivanovna Lazovic, Olgivanna. Nacida en Montenegro, era bailarina y había tenido una hija, Svetlana, con un arquitecto ruso, Vladimir Hinzenberg, del que se estaba separando. En febrero de 1925, Olgivanna, que era 30 años más joven que Wright, se instaló en Taliesin y, a finales de ese año, dio a luz a la séptima hija del arquitecto, Iovanna. La pareja no pudo casarse hasta 1928, un año después de que su anterior esposa le diera el divorcio. Al poco tiempo, adoptó a Svetlana como hija. 
Su tercera esposa resultó ser una influencia muy creativa. Juntos fundaron la Hermandad Taliesin, una especie de comuna donde los estudiantes internos integraban arquitectura y construcción con agricultura, jardinería, cocina, música, arte y danza. Según Wright, «la misión de un arquitecto es ayudar a las personas a entender cómo hacer que la vida sea más bella, que el mundo sea mejor para vivir». En 1934, la Hermandad desarrolló Broadacre City, una ciudad utópica basada en la calidad ambiental con viviendas unifamiliares en parcelas, que no pasó de la maqueta.

 

Lloys gugenheim new york

Wright, con una maqueta del Guggenheim de Nueva York.


Diseñó el Guggenheim de Nueva York


Cuando en EEUU daban por acabado a Wright, éste demostró que no lo estaba. Ni mucho menos. En 1936, edificó una de sus obras más bellas, la residencia Kauffmann, más conocida como «La casa de la cascada», que se encuentra en Bear Run (Pensilvania) y está construida sobre una enorme roca encima de un salto de agua. De esa misma época es la Casa Jacobs (1937), en Madison, la primera del estilo «Usoniano» (en referencia a USA, Estados Unidos de América en inglés). Con este estilo Wright pretendía construir viviendas cómodas y respetuosas con el medio ambiente. Estas dos casas forman parte ahora del Patrimonio Mundial, al igual que su residencia de Taliesin, en Wisconsin, y la Taliesin West, en el cálido desierto de Arizona. En junio de 1943, cuando ya estaba reconocido como el mejor arquitecto de Estados Unidos, recibió el encargo más importante de su carrera. La baronesa Hilla von Rebay le pidió que diseñara un edificio en Nueva York para acoger las obras de arte de su gran amigo, Solomon Guggenheim. Wright acogió el proyecto con entusiasmo sin sospechar que le costaría 16 años completarlo. Mientras supervisaba la construcción del museo Guggenheim, siendo ya octogenario, continuó en activo, presentando exposiciones, dando conferencias por medio mundo y escribiendo libros. Frank Lloyd Wright falleció el 9 de abril de 1959 a punto de cumplir los 92 años sin ver acabado el Guggenheim y su famosa rampa interior en espiral, otra de las obras incluidas en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. 

 


Vidas interesantes Por orden alfabético