J. D. Salinger

Uno de los mejores escritores norteamericanos

Conoce la atormentada vida de uno de los más grandes nombres de la literatura de EEUU.

 

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Jerome David Salinger nació en Nueva York (EEUU) el 1 de enero de 1919. Fue el segundo hijo de Solomon, emigrante de la actual Lituania, y de Marie Jillich, de ascendencia alemana y con un carácter muy protector. Su padre era el director de una importante empresa de importación de carnes y quesos europeos, lo que les permitió vivir, desde 1932, en un lujoso piso de Park Avenue, en Manhattan. Su relación con él fue siempre desastrosa y, como Jerome era un mal estudiante, lo enviaron a una academia militar de Pensilvania, donde se graduaría en 1936. Inmediatamente después, se matriculó en la facultad de Arte de la Universidad de Nueva York, pero allí no duró ni un curso y lo enviaron a Europa para que aprendiera idiomas. Pasó un año en Viena viviendo con una familia judía, de cuya hija se enamoró. Todo ellos murieron durante el Holocausto. 

 

Al regresar a EEUU decidió enfocar su vida a la literatura y se apuntó en la Universidad de Columbia a un curso de escritura que impartía Whit Burnett, fundador de «Story Magazine», revista donde habían publicado sus primeros trabajos autores como Truman Capote y Tennesse Williams. Burnett se convirtió en el mentor de Salinger y se hicieron grandes amigos (esta relación es en la que se centra el argumento de la película «Rebelde entre el centeno» protagonizada por Kevin Spacey y Nicholas Hoult).


J. D. Salinger empezó escribiendo relatos cortos que esperaba publicar en revistas de gran tirada, pero vio como sus escritos eran rechazados y no se los publicaban. Aunque los consideraban originales, incluso ingeniosos, mostraban un exceso de egocentrismo que no convencía a los editores. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial Salinger logró colocar uno de sus relatos, «The Hang of It», donde alababa la vida militar y que se llegó a publicar en una colección para los soldados del frente.

 

La novia que le robó Charlie Chaplin

En aquella época, 1941, un joven J. D. Salinger de 22 años estaba perdidamente enamorado de Oona O’Neill. No era una quinceañera cualquiera, sino la hija del dramaturgo Eugene O’Neill, ganador de cuatro premios Pulitzer y de un Nobel de Literatura. Oona era muy guapa, de gestos inocentes y muy popular, una niña rica pasto de las portadas de las revistas. El romance no llegó a buen puerto porque Oona lo dejó porque se había prendado de un famoso actor y cineasta, Charles Chaplin, 34 años mayor que él y con quien se casó en 1943. Una boda que él vivió como una humillación pública.

 

El fracaso amoroso y profesional le condujo directamente al ejército. Se alistó como voluntario en abril de 1942 y, aunque en principio lo rechazaron por una afección cardíaca, finalmente lo destinaron a la famosa 4ª División de Infantería. Jerome fue uno de los miles de jóvenes que intervino en los desembarcos de Normandía, concretamente el del 6 de junio de 1944 en la playa Utah, y participó en algunas de las batallas más sangrientas de la guerra, como la toma de Cherburgo o las Ardenas. Pero no era un soldado cualquiera. Por sus conocimientos de francés y alemán y del territorio europeo lo destinaron a la unidad de contraespionaje como sargento del Estado Mayor. Su regimiento fue el que liberó el campo de concentración de Dachau en Alemania, una acción especialmente emotiva para Salinger, dado que él era judío. Como agente de inteligencia fue uno de los encargados de los interrogatorios a los nazis. 

 

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 Kevin Spacey y Nicholas Hoult, que dan vida a Whit Burnett y J. D. Salinger, respectivamente en «Rebelde entre el centeno», película sobre la vida del escritor.

 

Se casó con una funcionaria del Partido Nazi

Cuando acabó la guerra siguió en la unidad de contraespionaje, aunque, por los efectos traumáticos vividos durante el conflicto, pidió ser internado en un hospital de Nuremberg para recibir tratamiento psicológico. Allí conoció a la oftalmóloga franco-alemana Sylvia Louise Welter, de la que se enamoró a pesar de que era funcionaria del Partido Nazi. De hecho, él la había detenido. Se casaron el 18 de octubre de 1945 y, al año siguiente, regresó con ella a Estados Unidos instalándose en la vivienda familiar de Manhattan. A sus padres no les hizo ninguna gracia que Jerome les metiera al «enemigo» en casa y nunca dejaron de mostrar que Sylvia no era bienvenida. Pero el matrimonio, con peleas continuas, sólo duró ocho meses. Tras divorciarse, ella regresó a Europa.
Influenciado tanto personal como profesionalmente por la Segunda Guerra Mundial, plasmó aquellas vivencias en diferentes artículos tras su retorno a Estados Unidos, que ahora sí le publicaron por su indudable valor testimonial y literario.

 

En 1951, salió a la venta la que sería su primera y gran novela, «The Catcher in the Rye», publicada en castellano primero bajo el título de «El cazador oculto» (1961) y, posteriormente, como «El guardián entre el centeno» (1978). La obra es un retrato de la adolescencia protagonizada por su alter ego de 16 años, Holden Caulfield, rebelde, inadaptado y muy listo. Con una prosa directa y simple, describía temas tabú de la época como la prostitución, el alcohol o el descubrimiento de la sexualidad. El libro, que se convirtió en un gran éxito desde el primer momento, está considerado como una de las obras maestras de la literatura contemporánea, un clásico de obligada lectura en muchos institutos americanos. Se han llegado a vender 65 millones de ejemplares y sigue vendiéndose porque es muy popular entre los jóvenes y, curiosamente, también entre algunos asesinos. Mark Chapman esperó a la policía leyendo uno de sus capítulos tras haber asesinado a John Lennon en 1980 y siguió recomendando su lectura «para ayudar a muchos a entender lo que pasó». 

 

Padre de dos hijos con su esposa, Claire Douglas

J. D. Salinger no fue un escritor prolífico, tras su famosa novela publicó algunos relatos magníficos, «Nueve cuentos» y algunas novelas cortas como «Franny y Zooey» y «Levantad, carpinteros, la viga maestra». Pese a su éxito, no quería ser famoso, así que decidió retirarse en 1953, mudándose a una cabaña de la pequeña población de Cornish, en el estado americano de New Hampshire. En 1955, se casó con Claire Douglas y tuvieron dos hijos: Margaret y Matthew. Aunque bastante mediocre, Matt llegó a ser actor, ganándose una cierta fama por protagonizar el Capitán América de 1990.  

 

La personalidad de Salinger se volvió retraída, incluso huidiza. «Escribo para mí y quiero que me dejen completamente tranquilo», solía decir. Vivía recluido y socialmente era considerado un fantasma, una persona inadaptada y llena de melancolía. En aquella época, se interesó por el budismo zen y el hinduismo Vedanta, lo que hizo que aún se encerrara más en sí mismo. «Estoy en este mundo pero no soy parte de él», aseguraba. Seguía escribiendo, pero sin intención de que se editara. «No publicar me reporta una gran sensación de paz», dijo en alguna ocasión durante aquellos 40 años de silencio literario. Su hija Margaret, también escritora, publicó un libro sobre su padre, «El guardián de los sueños» (2000), en el que lo describía como un personaje misógino y narcisista que bebía su propia orina, hablaba sin sentido, era adicto a la telebasura y apenas mantenía relaciones sexuales con su madre. Y se decía que recibía a las visitas inesperadas armado con una escopeta. Tras 12 años de matrimonio, Jerome y Claire se divorciaron en 1967. 

 

Romances con mujeres mucho más jóvenes

Después, tuvo diferentes relaciones amorosas siempre con mujeres mucho más jóvenes que él, que eran una de sus debilidades. Entre sus amantes más conocidas, ya que escribió una biografía del escritor, estuvo la periodista Joyce Maynard, de 18 años cuando él ya tenía 53, con quien mantuvo una larga relación que terminó cuando ella le pidió que tuvieran un hijo juntos. Se casó por tercera vez en 1992. La afortunada fue Colleen O’Neill, una joven y modesta enfermera del pueblo que, a la postre, se convertiría en su viuda. Nadie supo de esa relación hasta que en un incendio que hubo en la casa fue ella quien llamó a los bomberos. Él tenía 73 años y ella 33, 40 años más joven. La casualidad quiso que su último amor tuviera el mismo apellido que el primero, O’Neill. J. D.

 

J. D. Salinger murió el 27 de enero del 2010 a los 91 años de edad por causas naturales. Meses antes se había fracturado la cadera. Siguiendo sus deseos de privacidad total, no se realizó un funeral por su eterno descanso.