Juan Manuel Fangio

El piloto de Fórmula 1 más famoso de todos los tiempos

Piloto argentino, considerado por gigantes del nivel de Schumacher y Lauda como el más grande de la historia

Juan Manuel Fangio Déramo nació el 24 de junio de 1911 en Balcarce, al sur de Buenos Aires, Argentina. De allí eran sus padres, Loreto y Herminia, hijos de emigrantes italianos que se casaron muy jóvenes (él con 19 años y ella con 17). Loreto, que era peón albañil, utilizó un crédito para comprar un terreno y construir en él la casa familiar, todo con sus propias manos. Tuvieron seis hijos en total.


En 1922, el joven Fangio se quedó fascinado ante el descubrimiento de los coches en un taller. Tenía 11 años, y logró que le contrataran lavando el garaje y las piezas de los vehículos mientras aprovechaba para observar, absorto, cómo los mecánicos montaban y desmontaban motores. Ese año dejaría los estudios.

 

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 Fangio ganando su segundo  mundial.

 

Se hizo piloto para dar publicidad a su taller

Su vocación estaba en el mundo del automóvil. Tanto era así que al cabo de dos años ya trabajaba como ayudante de mecánico. Pasó por un par de concesionarios de vehículos hasta recalar en el taller de Miguel Viggiano, agente de la mítica firma Studebaker que también preparaba coches de carreras. Allí empezó a aprender los secretos y técnicas de la conducción avanzada, al encargarse de buscar piezas por los pueblos vecinos. En 1927, con 16 años, el taller le entregaba su primer vehículo como pago del sueldo atrasado de un año. Era un Overland de cuatro cilindros que rápidamente tuneó para convertirlo en un coche de carreras, aunque no lo utilizaría para competir, ya que enfermó de una grave pleuresía que pudo haberle costado la vida.


A los 21 años ya tenía claro que su mundo eran los coches. En 1932 montó con un amigo su primer taller en un terreno que le cedió su padre frente a la vivienda familiar. Él mismo cavó la fosa para acceder a la parte inferior de los vehículos bajo un techado improvisado de uralita. Dos años después, trasladaron el taller al centro de la ciudad: el negocio iba viento en popa. Juan Manuel mostraba condiciones para competir. El 25 de octubre de 1936, un amigo de su padre le dejó su taxi (un Ford de color azul) con el que debutó en una carrera no oficial, que tuvo que abandonar por problemas mecánicos. Su intención era sólo dar publicidad al taller, pero disfrutó. Fue entonces cuando apareció Beba.

 

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Fangio recibiendo el trofeo del Gran Premio de Mónaco de manos de los príncipes.

 

Tres hijos no reconocidos

Joven, empresario, jugador de fútbol y piloto de carreras, Juan Manuel se convirtió en todo un «playboy». En esa etapa se enamoró de Andrea Eromia Berruet, más conocida como Beba, separada pero no divorciada (en aquel tiempo aún no era legal). Su relación duraría más de 20 años. Ella era una mujer bajita, de cara redondeada, sonrisa amplia y con chispa en la mirada que se quedó prendada del perfil romano, ojos verdes y el indiscutible carisma de Fangio, un rudo hombre de campo, algo introvertido pero repleto de coraje, al que todos reconocían que nadie le había regalado nada, y al que cariñosamente apodaban el Chueco por sus piernas arqueadas.

 

Nunca llegaron a casarse, pero sí tuvieron un hijo, que nacería el 6 de abril de 1938, Óscar, y a quien registraron con los apellidos del exmarido de Beba, Alcides Espinosa. El niño quedó al cuidado de una tía y sólo estaba con sus padres en épocas vacacionales. El 25 de junio de 1942 nacía Rubén, fruto de la relación que tuvo con Catalina Basili, una mujer casada con Pedro Vázquez, mecánico ferroviario que trabajaba en el taller de la estación de Balcarce, donde Fangio llevaba a lavar su coche. La relación era clandestina, por lo que Fangio no reconoció al niño, aunque sí ejerció de padrino. Más tarde, tendría un tercer retoño, Juan Carlos, nacido el 6 de junio de 1945 de Susana Rodríguez, que se convirtió en una jovencísima madre soltera y le dio su apellido. «De chiquito mi madre me dijo que yo era hijo de Juan Manuel Fangio. Ella me contó que a los 15 años tuvo una relación corta con él, que entonces tenía 33», explica Juan Carlos Rodríguez.

 

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Fangio celebra su victoria en el G.P. de Italia con su pareja, Beba.

 

Un secuestro que le salvó la vida

Fangio amplió su taller y abrió un segundo en 1949. Mientras la empresa crecía, él empezaba a ganar carreras. En 1950 dio el salto a la recién creada Fórmula 1 y quedó subcampeón. Tenía 39 años. El resto, es historia: obtuvo cinco campeonatos del mundo, un récord que sólo ha podido superar Michael Schumacher. Los pilotos actuales (incluido «el káiser») siguen considerándole el mejor de todos los tiempos.


Fangio estuvo a punto de perder la vida en el circuito de Monza, durante el campeonato de 1952, tras perder las conexiones y tener que conducir desde París hasta el circuito italiano toda la noche. Tuvo momentos más heroicos, como su victoria en Nürburgring, Alemania, en 1957, a bordo de un Maserati. Tras adelantar a los dos Ferraris en la última vuelta, lograría su quinto título mundial con 46 años. Curiosamente, no volvería a ganar otra carrera.


En febrero de 1958 fue secuestrado por los revolucionarios de Fidel Castro. Había sido invitado por el dictador Batista a participar en el Segundo Gran Premio de Cuba. Los seguidores de Castro vieron en Fangio la oportunidad de denunciar la tiranía. «Disculpe, Juan, me va a tener que acompañar», le dijo Manuel Uziel mientras le apuntaba con una pistola en la cabeza.


Fangio permaneció un día secuestrado en una casa donde le pedían autógrafos. Finalmente, la carrera se celebró sin su participación y hubo un accidente en el que murieron seis personas y 40 heridos. «Me hicieron un favor, si no me secuestran, igual estaría muerto», declararía después el piloto, que acabó haciéndose amigo de los secuestradores.

 

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La Habana, 1958. Tras ser liberado de su secuestro, Fangio atiende a la prensa en el coche del embajador argentino en Cuba, Raúl Lynch, a su llegada a la embajada en el barrio de Miramar.


Ese mismo año se retiraría de los circuitos de Fórmula 1 tras conseguir cinco campeonatos del mundo con 24 triunfos, 35 podios y 20 «pole-positions». También se separaría de Beba. Su salud fue resintiéndose hasta sufrir un infarto en 1971, una operación de «by-pass» en 1982 y la extirpación de un tumor renal en 1992. En 1995, una gripe le desencadenó una neumonía que acabaría causándole la muerte. El mito tenía ya 84 años.


Fangio siempre declaró que no se casó ni tuvo hijos por considerar que la familia era incompatible con la vida sobre ruedas. No fue hasta el 2005 cuando Óscar inició los trámites de filiación, una decisión a la que luego se sumó su presunto hermano Rubén, jubilado ferroviario. El 7 de agosto del 2015 el juzgado ordenaba la exhumación del cadáver para extraer muestras de ADN y el resultado fue concluyente: ambos eran hijos de Fangio. El tercero en discordia, Juan Carlos, cotejó su ADN en 2016 con el de Óscar y Rubén, y confirmó que eran también hermanos, si bien le faltaba corroborarlo con el de su presunto padre.


Este pasado mes de julio el juzgado reconocía a Rubén como heredero universal de la fortuna de Fangio, estimada en 50 millones de dólares y gestionada, hasta ahora, por los sobrinos del piloto. Se espera que muy pronto la justicia falle también a favor de Óscar y Juan Carlos, quienes ya están de acuerdo en administrar la herencia de forma conjunta.