Kirk Douglas

Leyenda del Hollywood clásico

Este norteamericano, nacido en el seno de una familia pobre de origen ruso-judía, acaba de fallecer a los 103 años.

 

Kirk Douglas

 

Issur Danielovitch Demsky nació el 9 de diciembre de 1916 en la localidad neoyorquina de Amsterdam (Estados Unidos). Sus padres, Herschel Danielovitch y Bryna Sanglel, eran un matrimonio de inmigrantes analfabetos judíos bielorrusos, que emigraron a EEUU buscando un futuro mejor. Issur fue el único varón entre seis hijas, una prole que nació en un hogar pobre, ya que las fábricas de la zona no admitían obreros judíos. Así que el patriarca tuvo que ejercer de trapero, un oficio situado en el último escalafón social.

 

El pequeño Issur –sus amigos le llamaban Izzy– tuvo que sobrevivir no sólo al antisemitismo, sino también al estiércol que calentaba las paredes de su humilde hogar o a la transición del yídish familiar al inglés de la escuela. Todas esas dificultades no hicieron sino incentivar a ese niño que destacaba por su carácter pícaro y avispado. Con diferentes tipos de ayudas pudo estudiar y combinaba los libros con diversos trabajos, ya que su padre, para evadirse de la desgracias, se refugió en la bebida y, de vez en cuando, desaparecía durante un tiempo de la casa. El deporte, en el que era muy bueno, le permitió ganar becas para acabar los estudios. Entre 1930 y 1934, estudió bachillerato en el Wilbur Lynch, donde montó, dirigió y actuó en numerosas obras teatrales. Gracias a una profesora, Miss Livingston, nació su pasión por la poesía inglesa y las mujeres. Trabajador en unos grandes almacenes, su meta era huir del gueto. Con el dinero que había ganado y sus triunfos como deportista, consiguió una beca para la Universidad de Saint Lawrence, donde estudió química, filosofía y literaturas inglesa y alemana. Convertido en representante estudiantil, siguió organizando funciones teatrales y se ganaba la vida como conserje.

 

Kirk Douglas Lauren Bacall

Kirk Douglas con Lauren Bacall, en «El hombre de la trompeta»

 

Amigo de Lauren Bacall, que le ayudó a debutar

Obtenida su licenciatura en Letras, se marchó a Nueva York. Entre 1939 y 1941, consiguió intervenir en algunas producciones de Broadway y logró una beca para estudiar en la American Academy of Dramatic Arts. Allí coincidió con Lauren Bacall, que con el tiempo se convertiría en leyenda, y con la que estableció una excelente amistad que perduró hasta la muerte de la actriz. En sus ratos libres, trabajó como profesional de la lucha libre, jardinero o camarero. En 1941, se enroló en la Marina y enseñaba a sus compañeros una portada de la revista «Life», en la que aparecía la actriz Diana Dill, de la que comentaba sin el menor asomo de duda: «Algún día me casaré con ella». Así fue. Tras conocerse en un curso, celebraron una boda íntima el 2 de noviembre de 1943, justamente cuando Kirk empezaba a ser conocido en el ambiente artístico gracias a su trabajo en teatro y en radio.

Primera película y vida en Hollywood

En 1944, el matrimonio tuvo a su primer hijo: Michael, que terminó convirtiéndose en un famoso actor e importante productor de Hollywood. Al poco tiempo, Lauren Bacall, consciente de su valía, le recomendó al productor Hal. B. Wallis, quien le dio su primera oportunidad en el cine, en 1946, con "El extraño amor de Martha Yvers", protagonizada por Barbra Stanwyck.

 

Tras emigrar a Hollywood con su familia, empezó a conseguir papeles destacados en "Retorno al pasado" (1947), "Carta a tres esposas" (1949) o "El ídolo de barro" (1949), por la que fue nominado al Oscar en ese mismo año aunque no lo conseguiría. Pocos meses después nació su segundo hijo, Joel André. Para entonces, su padre ya saboreaba la fama y los contratos millonarios. Sin embargo, ese nuevo hijo no evitó el alejamiento entre Kirk y Diana, debido a los sonados romances que tuvo con bellezones de la talla de Marlene Dietrich, Gene Tierney, Rita Hayworth, Joan Crawford o Debbie Reynolds. "Conquistar a la Crawford fue hacer realidad un sueño de adolescente", aseguraba Kirk, que no escondía su condición de mujeriego. "Marlene me consoló con sopa y sexo cuando tuve neumonía durante el rodaje de “Río de sangre”", declararía años más tarde.

 

Kirk Douglas Barbara Stanwyck

Kirk Douglas con Barbra Stanwyck en su primera película, "El extraño amor de Martha Yvers"

 

Una segunda boda que ha sido la definitiva

Divorciado en 1950, justo cuando viajó a Italia para empezar "Ulises", en el rodaje de esta película vivió un tormentoso idilio con Pier Angeli, la actriz de la que estuvo enamorado James Dean y que acabaría dando calabazas a Douglas. Lejos de sentirse despechado, Kirk siguió trabajando y en 1952 conoció en Israel a Anne Buydens, una germano-belga de la que se enamoró a primera vista, aunque ambos siguieron caminos divergentes. Aquel año protagonizó junto a Lana Turner "Cautivos del mal", que le supuso su segunda nominación a la estatuilla que tampoco ganaría. Luego protagonizó "20.000 leguas de viaje submarino" (1954). El 29 de mayo de ese año se casó con Anne, con la que siguió casado hasta su muerte, formando uno de los matrimonios más sólidos del mundo del espectáculo.

 

En 1955 nació su tercer hijo, Peter Vincent, y al año siguiente protagonizó "El loco del pelo rojo", una biografía de Van Gogh por la que consiguió su tercera nominación al Oscar –también se quedaría sólo en eso– y ser reconocido como uno de los mejores intérpretes de la historia del cine.

 

Tras ser dirigido por el gran Stanley Kubrick en "Senderos de gloria" (1957), intervino en "Los vikingos" (1958) al lado de Janet Leigh. Durante ese rodaje falleció su padre y nació su cuarto hijo, Eric Anthony. El actor, convertido ya en estrella, disfrutaba por fin la estabilidad emocional. Junto a Anne hacía viajes a islas paradisíacas, le obsequiaba con carísimos regalos que exorcizaban sus humildes orígenes y compró una lujosísima casa en uno de los barrios más elegantes y caros de Hollywood. Decidido a hacer sus propias películas, creó su compañía, a la que llamó Bryna Productions en recuerdo de su madre. Con ella pretendía producir el peplum "Espartaco"(1960), de nuevo con dirección de Kubrick, pero los elevados costes hicieron que fuera finalmente la Universal el estudio que corriera con todo el peso de una de las más grandes películas sobre romanos del Séptimo Arte.

 

En los años 70, Kirk Douglas cobraba una cifra mítica: un millón de dólares por película. Rico y pudiendo elegir los guiones, se dio el capricho de volver a Nueva York para hacer teatro, pero la producción de "Alguien voló sobre el nido del cuco" en los escenarios fue un fracaso comercial. Con el apoyo de su familia logró superar el descalabro.

 

Kirk Douglas Espartaco

El actor en una de las escenas de "Espartaco", una de las películas que le convirtieron en estrella de Hollywood.

 

Egocéntrico, ambicioso y gran profesional

Entre algunos de sus compañeros tuvo fama de antipático, egocéntrico, irascible y ambicioso, pero la mayoría de sus colegas le definían como una gran persona, excelente profesional y con gran sentido del humor. Haciendo referencia a su legendario hoyuelo en la barbilla, Kirk llegó a decir en una ocasión: "Soy el único actor del mundo que tiene el agujero del culo en la cara". Siempre que tenía ocasión, disfrutaba con su familia practicando el golf, haciendo excursiones con sus hijos, se refugiaba en la biblioteca de su casa leyendo a los grandes clásicos y atesoraba cuadros de Picasso, Renoir o Van Gogh. Su fama de seductor le seguía persiguiendo y tuvo algún que otro desliz. Anne le llegó a abandonar en alguna ocasión, hasta que el actor se dio cuenta de que ella era realmente la mujer de su vida.

 

Tras haber protagonizado algunas de las películas más famosas de la historia, y al igual que le sucediera a importantes estrellas de su talla y categoría, su nombre se fue apagando para dar paso a nuevas generaciones, como sus hijos Michael y Eric. Pero Kirk no quería desvincularse del cine, y pese a sus escasas apariciones fílmicas, decidió dar un giro a su carrera para debutar como director en 1972 con "Scalawag", a la que siguió "Los justicieros del oeste" (1975). También produjo la versión cinematográfica de "Alguien voló sobre el nido del cuco" (1975), con la que obtuvo muchos beneficios. Consciente de que su nombre podía ayudar a otros, empezó a invertir gran parte de su tiempo en causas humanitarias: llevaba comida a orfanatos, recaudaba dinero para niños desamparados y fue uno de los portavoces del centro "Simon Wiesenthal", especializado en estudios del holocausto nazi. También dirigió las relaciones públicas del comité norteamericano en los Juegos Olímpicos de México de 1968 y visitó decenas de países como embajador extraordinario de EEUU.

 

Las escasas ofertas cinematográficas hicieron que se decantara por la televisión, participando en las teleseries "Raíces" (1977) o "Recuerdo de amor" (1982), así como en títulos insignificantes para la gran pantalla.

 

Kirk Douglas autobiografía

Kirk Douglas mostrando un ejemplar de la segunda parte de su autobiografía.

 

Su autobiografía en dos volúmenes

Ante la escasez de buenos papeles, empezó a dedicar su tiempo a la escritura, una de sus grandes aficiones. En 1989 publicó su autobiografía, que tituló "El hijo del trapero" y se estrenó como novelista un año más tarde en "Bailando con el diablo". A finales de los 90, editó la segunda parte de su vida, "Ascendiendo las montañas". En 1991, sobrevivió a un accidente de helicóptero y, en 1996, un problema vascular le provocó una parálisis facial, tuvo que volver a aprender a hablar y cayó en una terrible depresión. Pero con la ayuda de sus hijos y de su mujer consiguió salir adelante. Justamente, ese mismo año, y a pesar de su delicado estado de salud, acudió a la ceremonia de los Oscar donde la Academia le otorgó, de manos de su hijo Michael, una estatuilla honorífica por sus bodas de oro en el cine, haciendo así justicia a una de sus últimas leyendas vivas.

Película con Michael y su nieto, Cameron

En 1999, a sus 83 años, trabajó junto a su querida amiga Lauren Bacall en la película "Diamonds" y, en 2004, realizó uno de sus grandes sueños: hacer un film junto a su hijo Michael y el hijo de éste, Cameron. La película se tituló "Cosas de familia" y también intervenía Diana, su primera esposa. Ese mismo año sufrió el golpe más duro de toda su vida, ya que su hijo Eric, de 46 años, murió por sus problemas con las drogas y el alcohol.

 

Kirk Douglas atesoró innumerables premios, entre ellos la Medalla de la Legión de Honor francesa, el Oso de Oro Especial, del Festival de Cine de Berlín, la Medalla Presidencial de la Libertad, el doctorado «honoris causa» en Bellas Artes por la Universidad de Saint Lawrence o la Medalla Nacional de EEUU de Arte y Humanidades.

 

Tras retirarse de la vida pública al cumplir los 90 años, vivía en su mansión de Beverly Hills, seguía ayudando a los más necesitados y estába muy orgulloso de los éxitos de su hijo Michael. Precisamente fue él quien anunció, a través de sus redes sociales, el fallecimiento de su progenitor a la edad de 103 años. 


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