Kofi Annan

Un hombre de paz

El diplomático fue el primer secretario general de las Naciones Unidas de origen africano y raza negra, y destacó por su liderazgo en la lucha contra la pobreza extrema y el hambre, despertando admiración mundial.

 

 

Kofi Annan

Los discursos de Annan al frente de la ONU son recordados por su calidad expositiva y su belleza literaria.  Su capacidad de persuasión le valió para impulsar, en el año 2000, la Cumbre del Milenio.

 

 

Kofi Atta Annan y su hermana gemela, Efua Atta, nacieron en Kumasi, Ghana en 1938. Hijos de Victoria y Henry Reginald Annan, que trabajaba como gerente de exportación para una compañía de cacao, pertenecían a una familia acomodada de la sociedad ghanesa. Tanto su abuelo como su tío eran jefes tribales, por lo que se consideraba a los Annan miembros del estrato aristocrático. 
Entre 1954 y 1957, estudió en la escuela Mfantsipimun, un internado metodista donde, según declararía más tarde, aprendió que «el sufrimiento en cualquier parte afecta a personas de todo el mundo». A finales de esta estancia, justo cuando obtuvo su graduado, Ghana se convertiría en la primera colonia británica de África en obtener la independencia. Esta etapa de ilusión política forjaría su carácter luchador. Como miembro de una generación que fue testigo de la conquista de la independencia en su país, Kofi Annan creció pensando que todo era posible. De ahí a dar la batalla contra el hambre o la pobreza en el mundo, algo que sería un claro hilo conductor en su carrera.
En 1958, se matriculó en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kumasi. Allí obtendría su licenciatura en economía, si bien no estuvo todo el tiempo entre aquellas paredes. Gracias a una beca de la Fundación Ford, pudo completar sus estudios en la Universidad de Macalester, en St. Paul, Minnesota. Serían años en los que destacaría, también, como deportista, batiendo el récord del esprint de 60 yardas en el estadio Carleton. En1962, completó un posgrado de Economía en el Instituto Universitario de los Grandes Estudios Internacionales en Ginebra, Suiza.


Una vida en la ONU

Ese año entró a trabajar como administrativo en la Organización Mundial de la Salud, el organismo de la Organización de las Naciones Unidas especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en salud a nivel mundial. Fue el inicio de una carrera imparable, que le llevaría a ascender en la estructura de las Naciones Unidas, pasando por diferentes puestos. 
En 1965, Annan se casó con Titi Alakija, una mujer nigeriana. Con ella tuvo una hija, Ama, y un hijo, Kojo. Tras su paso por la OMS, estuvo seis años en Etiopía trabajando en la Comisión Económica para África. Luego se trasladó a Nueva York y finalmente a Egipto, donde empezó a ejercer como mediador. En 1974 abrió un paréntesis en su carrera de la ONU para volver a Ghana. Allí le reclamaron como director en la oficina pública de turismo, puesto en el que estuvo dos años. En 1979 se separó de Titi. 
En los 80 volvió a las Naciones Unidas, su pasión, para seguir su carrera. En este nuevo lapso, conoció a su segunda esposa, la abogada sueca Nane Lagergren, con la que se casó en 1984. Nane tenía una hija de un anterior matrimonio. Durante estos años, encadenó tres cargos consecutivos como subsecretario general. Primero, como coordinador de gestión de recursos humanos y seguridad, de 1987 a 1990. Después, como encargado de planificación de programas, presupuesto y finanzas, entre 1990 y 1992. Y por último, como secretario general adjunto para las operaciones de mantenimiento de la paz. 

 

Kofi Annan y su esposa

Annan con su esposa, Nane, en 2005, hablando con los niños de un pueblo de Níger  para evaluar el impacto de la hambruna que sacudía el país, uno de los más pobres del mundo. 

 

Ruanda y Bosnia: sus peores momentos

Este último cargo, que ejerció durante tres años, de 1993 a 1996, fue el que le generó más disgustos. En este período llegarían las únicas sombras de su, por lo demás, unánimente loada trayectoria. Fueron años en los que tuvo que gestionar varias debacles sangrientas. En especial, las masacres de Ruanda y Srebrenica destacan como los momentos más delicados de su historial. 
Con el paso de los años, reconoció la responsabilidad de Naciones Unidas en el genocidio ruandés que, en 1994, acabó con la vida de 800.000 personas, admitiendo que se pudo «hacer más para prevenirlo». Las voces internacionales acusaron entonces a la ONU de inacción, y Annan se sintió siempre concernido por esta acusación. Al año siguiente, cuando la ONU garantizaba supuestamente la seguridad de algunas zonas de Bosnia, 8.000 musulmanes bosnios fueron asesinados por las fuerzas serbias, un nuevo genocidio por el que las Naciones Unidas afrontó reproches. Sobre estas actuaciones, llegaría a reconocer su pesar de forma autocrítica con las siguientes palabras: «Los asesinatos en masa en la ex-Yugoslavia y Ruanda son una vergüenza para las Naciones Unidas, porque los terribles crímenes fueron cometidos justo en frente de nuestros soldados. Pudimos detener estos crímenes, pero ya habíamos retirado nuestras tropas.».
No obstante, sus éxitos fueron también notables como encargado de mantener la paz. Kofi Annan fue, por ejemplo, uno de los mayores artífices durante la reintegración del Danubio croata, una de las operaciones de paz más exitosas en la historia de la ONU, que consiguió devolver los territorios ocupados y reponer el sistema legal de Croacia. 

 

Kofi Annan

Kofi Annan recibiendo el Nobel de la Paz.


Secretario General y Premio Nobel de la Paz

En 1997, se convirtió en el séptimo secretario general de las Naciones Unidas. Era el primero de origen africano y raza negra en conseguirlo. Ostentó el cargo entre 1997 y el 2006, tras dos sucesivos mandatos. Su período al frente de la ONU es recordado por las profundas transformaciones que imprimió a su organización interna. Su gran obsesión fue la erradicación de la pobreza extrema en el mundo, objetivo para el cual creó, en el año 2000, la Cumbre del Milenio. El porcentaje de pobreza extrema se ha reducido un 20% desde entonces. 

 

Sus 10 años como secretario general coincidieron con una etapa de grandes incertidumbres internacionales, en plena expansión de la globalización. Concluida la Guerra Fría, los conflictos más importantes en los que tuvo que intervenir fueron los atentados de Al Qaeda en Nueva York y Washington; la invasión estadounidense de Irak, aprobada por la Administración Bush en contra del criterio de la propia ONU; y la lucha contra el islamismo radical. Este empeño le valió al ghanés para ser galardonado en 2001 con el Premio Nobel de la Paz, que obtendría conjuntamente con las Naciones Unidas. Al terminar su mandato, continuó ejerciendo labores de mediación a través de su fundación.

 

El 18 de agosto del 2018, la familia de Kofi Annan emitió un comunicado anunciando el fallecimiento del emblemático líder humanitario «tras una corta enfermedad». Tenía 80 años. Este «optimista empedernido» incapaz de perder la esperanza, fue recordado como un hombre de Estado global por diferentes líderes internacionales y asociaciones sociales. 
Sólo una personalidad extraordinaria podría poner de acuerdo a perfiles tan opuestos como Barack Obama y Vladimir Putin (entre otros), cuyos elogios han puesto de relieve su «integridad» y su «sabiduría».