Marie Laforêt

Estrella del cine y la canción francesa

La «chica de los ojos dorados» marcó a varias generaciones de franceses. Su vida transcurrió entre las luces del éxito y las sombras de sus fracasos matrimoniales.

 

Marie Laforet

 

Maitena Marie Brigitte Douménach nació el 5 de octubre de 1939, en la localidad de Soulac-sur-Mer cuando acababa de empezar la Segunda Guerra Mundial. Fue hija de Jean Douménach, ingeniero, matemático e investigador, y de Marie Louise Saint Guily, quienes tuvieron otra hija, Alexandra. Durante la contienda bélica, los Douménach se refugiaron en Cahors, al norte de Toulouse, donde la pequeña Maitena vivió la experiencia más traumática de su vida, un episodio del que no pudo hablar en público hasta los 58 años.

 

En una entrevista a una revista explicó que fue violada por un vecino. «Era una época de escasez y hambre, en la que mi padre estaba preso y mi madre trabajaba de enfermera en un hospital para sacar a la familia adelante, ya que los alemanes habían confiscado el sueldo de mi padre. Una tarde, mientras estaba durmiendo la siesta sola en casa, entró nuestro vecino y me atacó», relató. «Pasé toda mi vida con ese secreto escondido en mi interior. Y, de repente, el día que murió mi abuelo, reviví la escena de golpe. Después me impuse el olvido. Si yo no hubiera sido víctima de esa violación, probablemente no me habría dedicado a un trabajo como el de actriz, que iba en contra de mi timidez natural», explicó, detallando la violencia de la agresión y el sentimiento de culpa que arrastró durante años.


De pensar en ser monja a querer ser actriz

Acabada la guerra, la familia se instaló en Valenciennes, donde su padre consiguió el puesto de director de una fábrica de trenes. Fueron años complicados para la pequeña Maitena, que cursó estudios de primaria en la escuela católica Notre Dame y llegó a plantearse ingresar en un convento para huir de una realidad que, a ratos, se le hacía insoportable. Pero, a los 16 años, se fue a estudiar con su hermana a París, al instituto Jean de La Fontaine, donde tuvo su primer contacto con el mundo de la interpretación, como protagonista de la obra «Las falsas confidencias». El efecto terapéutico que tuvo aquella experiencia le ayudó a superar el trauma de su infancia y, desde entonces, tuvo claro que su destino sería ser actriz, desterrando la idea de tomar los hábitos. En 1959, se apuntó al concurso de interpretación «Ha nacido una estrella», organizado por la emisora de Radio Europe 1 y ganó el primer premio. Y, a partir de ahí, adoptó el nombre artístico de Marie Laforêt. 


Casualmente, uno de los miembros del jurado era el director Louis Malle, que le propuso participar en su siguiente  película, «Liberté». Aunque el proyecto se canceló, Marie se estrenó en el cine en 1960 al lado de Alain Delon en «A pleno sol», una adaptación de la célebre novela de Patricia Highsmith «El talento de Mr. Ripley». Su papel de Marge Duval deslumbró a la crítica y Francia cayó rendida a los pies de su nueva estrella, que rodaría un total de 37 películas hasta que, en el 2008, se retiró definitivamente. 


Su primer matrimonio acabó en depresión

En 1961, protagonizó «La chica de los ojos dorados», una cinta que marcó su vida, porque durante el rodaje se enamoró del director, Jean Gabriel Albicocco. La pareja se casó al cabo de unos meses, pero se divorciaron cuando no había pasado ni un año. Marie quedó devastada por la ruptura porque, tal y como ella misma explicó, «me enamoré y me casé. Pero luego me divorcié, sufrí, lloré y acabé hundida en una depresión. Fue una época muy intensa». Además de esta apasionada historia de desamor, aquella película le dejó el apodo con el que se la ha conocido: «la chica de los ojos dorados». 


Probó suerte como cantante y galerista 

Tardó cuatro años en reconstruir su vida, aunque eso no le impidió seguir trabajando en el cine. Rodó, entre otras cintas, «Saint Tropez Blues» (1962), «La rata de América» (1963) con Charles Aznavour, uno de sus mejores amigos, o «María Chantal contra Dr. Kha» (1965), en la que compartió protagonismo con el español Paco Rabal. 


Fue también en aquellos años cuando debutó en el mundo de la música con el disco «Viens sur la montagne», iniciando una brillante carrera que le llevó a vender más de 35 millones de discos, con temas tan exitosos como «Ivan», «Boris et moi», «Il a neigé sur Yesterday», «Viens, viens, viens» o «Les vendanges de l'amour» que, en España, se lanzó como «Y volvamos al amor». Siguiendo el consejo de esa canción, Marie volvió a enamorarse en 1965, esta vez de un empresario de origen marroquí, Judas Azuelos, con quien tuvo a sus dos primeros hijos, Lisa, ahora directora de cine, y Jean Mehdi Abraham, hombre de negocios vinculados al turismo. De nuevo, esa unión fue breve: sólo estuvieron juntos hasta 1967. 


En 1971, Marie se casó por tercera vez con Alain Kahn-Sriber, empresario y coleccionista de arte que sería el padre de su tercer hijo, una niña a la que llamaron Eve Marie, nacida en 1974. Tampoco a la tercera fue la vencida. La cantante, que acababa de grabar el tema «Réquiem por tres matrimonios», siguió al pie de la letra su composición y, a finales de los 70, se divorció.


Dolida por este nuevo fracaso y, tras haber conocido al coleccionista, escritor y subastador Pierre Cornette de Saint Cyr, Laforêt cambió de aires. En 1978, se mudó a Ginebra (Suiza) para alejarse del mundo del espectáculo –no se retiró, pero redujo sus trabajos– y se dedicó a sus hijos. En esa época, puso en marcha una galería de arte. Pero la calma le duró poco, ya que, incapaz de renunciar al amor, volvió a caer en las trampas de Cupido. En 1980, conoció al cirujano Pierre Meyer, que se convirtió en su cuarto marido. 

 

Marie Laforêt Jean Paul Belmondo

Marie Laforêt con Jean Paul Belmondo en el filme «Policía o bandido». 

 


Un agente de bolsa, su quinto y último marido 

En la década de los 80, Marie aceptó proyectos cinematográficos haciendo tándem con Jean Paul Belmondo, otro de sus grandes amigos, en producciones como «Yo impongo mi ley a sangre y fuego», «Rufianes y tramposos» y «Simpático y caradura». En 1985, además, protagonizó la producción franco-argentina «Tangos, el exilio de Gardel», filme que ganó el premio especial del jurado en el Festival de Venecia y que ella vivió como un reconocimiento a su talento interpretativo. No sería el único. Tres años después, en 1988, fue nominada como mejor actriz al César por su papel en «Fucking Fernand». 
Y si esa década le funcionó a nivel profesional, en lo sentimental hubo de todo. Se separó de su cuarto esposo, pero empezó a salir con el agente de bolsa Éric de Lavandeyra, que el 7 de septiembre de 1990 se convirtió en su quinto marido. 
La pareja vivió una historia llena de altibajos, que, después de varios años de relación, acabó en un divorcio polémico y con enfrentamientos en los tribunales por la pensión. Marie quería que ésta se calculara en función de todos los años que estuvieron juntos y no sólo los que duró su matrimonio y, finalmente, en el 2006, después de que su exmarido llegara a acusarla de chantaje, la justicia le dio la razón a la actriz. 


Teatro en la recta final de su carrera artística

Los últimos años de su vida a nivel profesional estuvieron marcados por su participación en varias obras teatrales, como la que le valió la nominación a los Premios Molière en el año 2000 y en la que encarnaba a Maria Callas (papel que repitió en el 2008), o su intervención en «La presse est unánime», que protagonizó en el 2003. También retomó su carrera musical con una serie de conciertos en el 2005, en el teatro Bouffes Parisiens, que fueron, de alguna manera su despedida. «Mi carrera es una carrera de subidas y bajadas, pero mi vida está llena de principio a fin», diría entonces.


Su muerte, el 2 de noviembre de 2019, a los 80 años, dejó un tremendo vacío en el mundo artístico francés. Como dijo su amigo Jean-Paul Belmondo, «su espíritu era tan enérgico y brillante que nos hacía vivir cada segundo con una intensidad maravillosa. ¡Qué grandes recuerdos nos ha dejado!». 

 


Vidas interesantes Por orden alfabético