Mary Shelley

Autora de «Frankenstein»

Escritora inglesa culta e inteligente que, en 1818, concibió uno de los grandes personajes de la historia de la literatura de terror.

Mary Wollstonecraft Godwin, nombre de soltera de Mary Shelley, nació el 30 de agosto de 1797 en Londres (Gran Bretaña). Fue la primera hija de William Godwin, reputado filósofo de izquierdas, y la segunda de Mary Wollstonecraft, una mujer adelantada a su tiempo ya que, en 1792, escribió «Una reivindicación de los derechos de la mujer», primer libro feminista de la historia. Apasionada y libre, Mary Wollstonecraft (madre) no había tenido mucha suerte en el amor, con varias relaciones fallidas, que la dejaron muy deprimida. De la que mantuvo con el periodista norteamericano Gilbert Imlay había tenido una hija en 1794, Fanny, que el padre no reconoció.

Siendo madre soltera, Mary conoció a Godwin, con el que fue feliz hasta que, cuatro meses después de haberse casado, falleció tras el parto de su segunda hija, Mary. Incapaz de criar solo a las dos niñas, Godwin se casó cuatro años después con Mary Jane Clairmont, que tenía dos hijos, James y Jane, y con la que Mary nunca se llevó bien. La pequeña se consolaba de la melancolía y tristeza que impregnó su infancia por la temprana muerte de su madre escribiendo, una actividad que su padre, que le proporcionó una buena educación, estimulaba. Sensible e inteligente, Mary leyó muchos de los libros que tenía su padre en casa y asistía, curiosa, a las tertulias con los intelectuales que llenaban sus salones.

 

MaryWollstonecraft

Madre de Mary Shelley: Mary Wollstonecraf.

Se fugó con su amante, el poeta Percy Shelley

Uno de ellos era Percy Bysshe Shelley, un rico aristócrata de 22 años que intentaba abrirse paso como poeta y que se convirtió en benefactor de Godwin, al que acosaban las deudas. Shelley y Mary se conocieron cuando ella tenía 16 años, a su vuelta de un verano en Escocia. Enseguida congeniaron y se pasaban las tardes, sentados sobre la tumba de la madre de Mary, contándose historias. Al cabo de unos meses, se convirtieron en amantes, pero su relación, que retaba la moral y los principios de la época porque Shelley estaba casado y tenía dos hijos, no contó con el beneplácito del padre de la joven. Finalmente, en julio de 1814 la pareja se fugó a Francia. Allí se reunió con ellos la hermanastra de Mary, Jane Clairmont, que se hacía llamar Claire y que les había ayudado en su huida. La escapada duró hasta que Mary se quedó embarazada y regresaron a Londres. Allí se encontraron con el rechazo social, ya que su padre había roto con ella por su relación con Shelley.

 

Portrait of Percy Bysshe Shelley by Curran, 1819

Percy Shelley, esposo de la escritora.

Un decisiva visita a lord Byron en Ginebra

En febrero de 1815 dio a luz prematuramente a una niña, Clara Everina, que vivió dos semanas. Mary cayó en una profunda depresión, de la que sólo salió en 1916, con el nacimiento de su segundo hijo, William. Poco después, se casó con Percy tras otro suceso dramático: el suicidio de la mujer del poeta.


Claire Clairmont fue la «culpable» indirecta de que Mary Shelley creara uno de los personajes más brillantes y longevos de la literatura de terror. Instó a su hermanastra y a Shelley para que viajaran juntos a Ginebra, donde Byron, con la que ella tendría un hijo, se había establecido con su médico, John Polidori.

 

Instalados en una casa junto a Villa Diodati, residencia de Byron, el grupo se veía todos los días para charlar, jugar al ajedrez o remar juntos por el lago. Cuando caía la noche, se reunían frente a la chimenea –fue un verano lluvioso y frío– y mantenían animadas tertulias y leían cuentos de fantasmas. Una noche en la que tuvo lugar una fabulosa tormenta eléctrica, el grupo debatió sobre la electricidad, una nueva fuerza de propiedades desconocidas a la que algunos otorgaban la capacidad de revivir seres muertos. La conversación derivó hacia la literatura y Byron desafió a cada uno de los presentes a escribir una historia. Incapaz de pergeñar ninguna, Mary se fue aquella noche a dormir, pero, lejos de conciliar el sueño, cayó en una especie de trance. «Mi imaginación empezó a actuar por su cuenta y se adueñó de mí y me guió. Vi arrodillado al pálido estudiante de artes oscuras junto a la cosa que había creado. Vi tendido el horrendo fantasma de un hombre que acto seguido, en virtud de algún poderoso mecanismo, manifestó señales de vida y empezó a experimentar un lento movimiento, como vivo a medias», escribió Mary en su diario, describiendo la ensoñación que tuvo.

 

Captura de pantalla 2018 07 19 a las 20.22.43

Escena de la noche en la que Byron retó a sus cuatro amigos a escribir un cuento de terror, de «Mary Shelley», biopic sobre la vida de la autora. 

Publicó la novela sin firmarla con su nombre

Al día siguiente, Mary explicó a sus amigos que ya tenía el tema para su historia. La acabó de escribir el 17 de abril de 1817 y la tituló «Frankenstein o el moderno Prometeo». Se publicó al año siguiente, pero sin su nombre y con un prólogo de su marido, por lo que algunos le atribuyeron a él la autoría. El protagonista era un científico, Víctor Frankenstein, que, uniendo diferentes trozos de cadáveres, consigue dar vida a una criatura a partir de la corriente galvánica. Con claros aspectos autobiográficos, la novela estaba impregnada de violencia, dolor, remordimientos y culpa. Aquella joya literaria salida de la pluma de una mujer de sólo 21 años fue recibida con división de opiniones. Para algunos era «horrible y desagradable», mientras que otros la definieron como «un cuento extraordinario». En cualquier caso, fue un éxito, pero la alegría le duró poco a Mary. El pequeño William murió, por la malaria, meses después de la publicación. Su tercer embarazo se malogró y sólo su cuarto hijo –Percy Florence–, nacido en Florencia, sobrevivió. Tampoco esa felicidad duró mucho tiempo. En 1822, Percy Shelley murió ahogado durante un viaje en barco, un golpe brutal que Mary nunca superó. Sin embargo, siguió escribiendo y publicó tres novelas más, un libro de viajes, ensayos biográficos y varios relatos de índole fantástica, además de coordinar la edición de los poemas de Shelley. Siempre luchó porque su marido tuviera un lugar de importancia en la literatura inglesa.

Muerta, a los 53 años, de un tumor cerebral

Pese a su intenso trabajo literario, Mary Shelley no pudo vivir de la escritura, sino de la ayuda económica de sus adinerados suegros. Para su desgracia, su hijo no le reportó demasiadas alegrías. Perezoso y ajeno a las letras, flirteó con la política y con la música antes de casarse en 1848 con una rica viuda, Jane Gibson. Mary se fue a vivir con ellos, que la cuidaron en sus últimos años. Murió el 1 de febrero de 1851, a los 53 años, seguramente por un tumor cerebral.

 

Cuando se cumplen los 200 años de la publicación de la famosa novela, la película «Mary Shelley» –recién estrenada en España– recrea la agitada juventud de la escritora inglesa y el intenso proceso creativo del que nació «Frankenstein».