Patxi Andión

Cantautor rebelde de los años 70

Uno de los cantautores del franquismo, este vasco nacido en Madrid, durante un año fue marido de la «miss» Amparo Muñoz

 

Patxi Andion cantautor rebelde de los años 70

 

Francisco José «Patxi» Andión González nació el 6 de octubre de 1947 en Madrid, pero con dos meses se fue a vivir con su familia a Azpeitia (Guipúzcoa). Su padre, Francisco, era un navarro republicano represaliado por el franquismo y lector empedernido, y su madre, María, era natural de Álava. Tuvieron cuatro hijos. Con 5 años la familia volvió a Madrid, a un pequeño piso de la calle Ferraz. Su infancia, humilde pero sin hambrunas, estuvo llena de libros y música. Desde que nació había oído cantar a su madre, que tenía muy buena voz, y a su abuela, una excelente soprano aficionada. Su tío abuelo, Jacinto Guerrero, fue compositor de zarzuela y ópera y el hermano de éste, violinista.

 

Con esos antecedentes familiares, era imposible que Patxi no sintiera la llamada de la música desde muy temprana edad. Debutó a los 5 años en un programa de Radio Madrid, interpretando al Niño Jesús en una obra de radioteatro y cantando un tema que entonces estaba de moda: «La fuente del avellano». 

 

Con 15 años se enamoró de un niña rubia que iba al colegio del Sagrado Corazón, en el paseo del Pintor Rosales. Gran tímido aunque aparentaba lo contrario, nunca se atrevió a decirle nada. «La veía pasar con su uniforme, sus trenzas, sus amigas y con eso me contentaba», dijo una vez. 

 

Grupos de rock y militancia en el FRAP

A principios de 1960, formó parte de grupos como Los Camperos, Los Silvers y los Dingos. "Tocábamos clásicos como “La plaga”, “El rock de la cárcel” o “Popotitos”. Aquello era divertidísimo. Me acuerdo de las primeras actuaciones. Yo aún llevaba pantalones cortos y me cambiaba de ropa en cualquier lugar antes de salir al escenario", había contado.

 

Influenciado por su padre, desarrolló un gran interés por la política desde joven. "En Madrid fui a un colegio donde éramos 200 alumnos. Parecíamos el desecho educacional de otras escuelas. Y lo éramos. Éramos también sinceros y nos reíamos de los profesores, rompíamos farolas y les tirábamos a las chicas del pelo. Más tarde fumábamos en los servicios. Allí nacieron mis primeros pensamientos de conciencia de clase y mis primeros odios", recordaría el cantante, que militó en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), un grupo de extrema izquierda que apostaba por la lucha armada. Algo de lo que no se sentía muy orgulloso, como admitió en una de sus últimas entrevistas. "Hoy expreso arrepentimiento y pesar, pero entonces creímos que la solución para el país era la lucha armada. Luego vimos que no era así", declaró. 

 

Patxi Andion Joven

Andión en los inicios de su carrera.

 

Pasó dos años exiliado en París 

Su militancia política le obligó a irse de España. De hecho, le llevó a exiliarse, en 1967, a París. Allí conoció a Jacques Brel, cantante francés que influiría en su posterior carrera artística, y vivió el mayo del 68 francés. "Pasé, primero, dos años sin un duro, viviendo de la caridad de los amigos, como todos. Hasta que un día pasé por La Candelaria, un local de música sudamericana que resultó ser de un chico de San Sebastián. Me puse a tocar la guitarra y me pidió que me quedara y que me pagaría 25 francos por cada pase. Luego actué en varias “caves” típicamente parisinas y así fue como formé parte de la generación del 68", recordaba. 


Nueve meses como bacaladero en Terranova 

Tras su vida bohemia en París y gran amante del mar, Patxi se embarcó en un bacaladero de los que iban a Terranova y en el que estuvo trabajando nueve meses. La cuestión era retrasar su regreso a España, ya que, como explicó muchas veces, "en Madrid me censuraron, caté los calabozos y fui interrogado por el comisario Conesa, famoso por su implicación en la represión política". 

 


Pero, finalmente, volvió y, mientras se ganaba la vida descargando cajas de pescado en el Mercado Central, colaboró con Luis Eduardo Aute y compuso temas para Mari Trini, recién llegada, como él de Francia. Cuando le tocó cumplir con el servicio militar, un amigo le contactó con el director artístico de la discográfica MoviePlay, que le contrató para su primer álbum, Retratos, pero dos de sus canciones, Canto y La Jacinta, historia de una prostituta, fueron prohibidas por la censura.

 


Aquello no le impidió continuar con su pasión y, tras aquel primer álbum, grabó Once canciones entre paréntesis (1971), Palabra por palabra (1972), Posiblemente (1972), A donde el agua (1973) –disco que incluyó uno de sus grandes éxitos, Una, dos y tres ..., un tema sobre el Rastro madrileño– y Como el viento del norte (1974), en el que rendía un homenaje al poeta Federico García Lorca y que le valió un Premio Aplauso. Todos aquellos discos le sirvieron para consolidar su carrera y también un estilo propio, marcado por su voz grave y oscura y por unas letras contestatarias que reflejaban su compromiso social y una postura política contraria a la dictadura franquista. Su disco Cancionero prohibido (1978), estuvo vetado por la mayoría de las emisoras de radio, tal y como anunciaba, premonitoriamente, el nombre del disco. 

 


En los años 80, Patxi amplió sus horizontes profesionales y dio vida al Che Guevara en el musical Evita, al lado de Paloma San Basilio. Pero, a pesar de esta nueva experiencia, sintió que había llegado al final de una etapa y, tras publicar los discos Amor primero y El balcón abierto (donde se encuentra otra de sus canciones más conocidas, Si yo fuera mujer), en 1986 decidió dejar, temporalmente, su carrera. "Me encontré en un sitio que no había proyectado. Estaba mimado por una multinacional, pero te vas amoldando a lo que te pide el éxito: las canciones que el público quiere, lo que le llama la atención a los comunicadores… Entonces, te das cuenta, paras y dices: “No quiero esto”. Puedes hacer dos cosas, seguir en el sistema o salirte un tiempo, que es lo que hice", diría Patxi que, en esa época y fiel a su pensamiento de izquierdas, hizo campaña contra el ingreso de España en la OTAN. 

 


Una veintena de películas y varias series de TV

Fue uno de los cantautores que, cuando llegó la democracia, se sintió desubicado. "Nuestra sociedad es continuista del franquismo, está directamente emparentada", aseguró reconociendo que se sintió desencantado con la transición política de nuestro país. 

 


Guapo y con un atractivo muy masculino, Andión probó también suerte como actor. Intervino en una veintena de películas y en varias series televisivas. Debutó en la gran pantalla en 1975 con El libro del buen amor, para cuya banda sonora adaptó poemas del Arcipreste de Hita y en el que fue el primer actor que enseñó el culo. Después llegarían otras cintas, entre las que destacó La otra alcoba (1976), que hizo con Amparo Muñoz, que en ese filme del destape apareció desnuda, lo que provocó un gran escándalo; Libertad provisional (1976), que rodó con Concha Velasco; Asesinato en el Comité Central (1982), basada en una novela de Manuel Vázquez Montalbán, donde interpretó al comisario Pepe Carvalho y que protagonizó con Victoria Abril; Corazón de papel (1982), película sobre una agencia de reportajes de prensa rosa con Ana Obregón; La estanquera de Vallecas (1987), en cuya banda sonora colaboró, y La sal de la vida (1995). También en series como Las pícaras, Página de sucesos y Brigada Central, con Imanol Arias. 

 

Patxi Andion pareja

Con Amparo Muñoz se casaron por la Iglesia, por lo que fue muy criticado. 


Amparo Muñoz: un amor apasionado y breve

Tampoco su vocación de actor sería definitiva. Coincidiendo con su parón musical, decidió cambiar su rumbo profesional y, tras estudiar Periodismo, inició la carrera de Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid y se doctoró con una tesis muy apropiada: "El cambio social en España y la prensa del corazón entre 1975 y 1985". Después, en 1986, le propusieron impartir clases en la facultad, siendo durante años profesor de Sociología y Comunicación Audiovisual en la Universidad de Castilla-La Mancha, en Cuenca, donde acababa de jubilarse tras unos años siendo profesor emérito. 

 


Polifacético e inquieto, fue un experto en tauromaquia y caza (fue director de la Escuela Española de Caza y le encantaba organizar cacerías con los amigos en la finca que tenía en Toledo) y escribió numerosos artículos científicos y académicos. También novelas, como La virtud del asesino (1998), y obras de poesía, como Breverías (2014). 

 


Durante el rodaje de La otra alcoba, Patxi se enamoró de Amparo Muñoz, Miss Universo 1974. A ella le ocurrió lo mismo desde que interpretaron la primera escena de amor. Su noviazgo fue tan breve como intenso y, a los tres meses, el 16 de mayo de 1976, se casaron por la Iglesia, en la ermita del señorío de Andión, en Navarra. Fue la boda del año y a Patxi, ateo declarado, le costó algunos reproches de los sectores izquierdistas del país. "Se me criticó mucho desde la militancia, pero hubiera hecho lo mismo si hubiera sido la hija del portero, aunque evidentemente ella no era cualquier mujer", dijo al respecto.

 

Pero aquel matrimonio fue un desastre y se separaron al año siguiente, aunque no pudieron firmar el divorcio hasta 1983. "Yo decidí casarme con una persona con la que entendí que podía iniciar un proyecto de vida pero, rápidamente, se vio que no, porque en catorce meses de matrimonio nos separamos cuatro veces", explicó el cantante. En su ruptura influyó el aborto que sufrió Amparo cuando estaba embarazada de cuatro meses. La actriz se sumió en una depresión y no halló en Patxi el consuelo y el apoyo que esperaba. Así que la situación fue empeorando hasta que tomaron caminos separados. 

 


Gloria Monis, la madre de sus tres hijos

Volvió a encontrar el amor con Gloria Monis, exnovia de Palomo Linares e hija de la vedette Ana Castor, que fue pareja sentimental del banquero Alfonso Fierro hasta que murió. La joven, licenciada en Filología Francesa, tenía 25 años cuando se casó con el actor, de 36. El 4 de febrero de 1984, después de seis años juntos, contrajeron matrimonio civil en el consulado español de París. "Para mí, Gloria no es sólo bella, sino que es una persona excelente, inteligente y mi mejor amiga", diría entonces un enamoradísimo Patxi.

 

Con Gloria, con la que vivía en un piso enfrente de la plaza Oriente aunque él conservaba una buhardilla en el Retiro, tuvo tres hijos Jon, Marko e Iñigo. A su lado encontró la estabilidad y la tranquilidad de una vida alejada de los focos, de la presión mediática y de la música, aunque poco antes de morir parecía dispuesto a volver a su gran pasión. En el año 2018 conmemoró su medio siglo de carrera musical con la publicación de La hora lobicán, había vuelto a actuar, aunque en conciertos de pequeño formato y preparaba un nuevo álbum, que iba a salir en el 2020.

 

Todos sus proyectos quedaron truncados cuando el 18 de diciembre del 2019. Murió, a los 72 años, en un accidente de coche. En 1972 había escrito 33 versos a mi muerte y en uno de ellos decía: "Quiero morirme despacio, quiero morir navegando". Pero su muerte fue de golpe y en tierra. Con todo, no puede negarse que tuvo la vida que eligió, aunque eso le supusiera pagar un precio. Cantó y vivió como si fuera un guerrero, tal como apuntó un crítico portugués después de haberlo visto en uno de sus conciertos. 

 


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