Robert Kennedy

Político norteamericano y hermano de JFK

Biografía de uno de los más emblemáticos miembros del clan Kennedy, considerado en Estados Unidos como lo más cercano a una «Familia Real».

 

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Robert Francis Kennedy fue el séptimo de los nueve hijos de Joseph Kennedy y Rose Fitzgerald. Nació el 20 de noviembre de 1925 en Brookline, muy cerca de Boston (Massachussets). Desde pequeño le llamaron Bobby o Bob y fue un niño tímido muy ligado a su madre por el carácter autoritario del padre, un empresario que fue embajador en el Reino Unido, obsesionado porque sus hijos hicieran carrera política.  


La familia cambió varias veces de domicilio hasta instalarse definitivamente en Broxville, al norte de Nueva York. «Ir a diferentes colegios, tener que hacer nuevos amigos hizo que fuera un poco torpe», comentaba de él mismo. Empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Harvard, pero lo dejó a los 18 años para alistarse en la Armada y participar en la Segunda Guerra Mundial. Estuvo destinado unos meses en el destructor que llevaba el nombre de su hermano mayor, USS Joseph Kennedy Jr, un héroe de guerra muerto en un bombardero cuando tenía 29 años. 


Casado con Ethel Skakel, hija de un magnate

El 17 de junio de 1950, con 24 años, Robert Kennedy se casó con Ethel Skakel, hija de un rico empresario del sector del acero. Se instalaron en Virginia, a las afueras de Washington D.C., donde le compraron a su hermano John la casa Hickory Hill, en la que se había instalado tras casarse con Jacqueline. Allí criaron los 10 hijos que tuvo la pareja. 


Nada más regresar de la guerra, prosiguió sus estudios de Derecho, esta vez en la Universidad de Virginia, donde se graduó en 1951. Después, accedió al puesto de fiscal del Departamento de Justicia del estado de Massachussets, que dejaría un año después para convertirse en la mano derecha de su hermano, John Fitzgerald Kennedy, para el que trabajó como director de campaña. Primero, en su acceso al Senado y, a partir de 1959, cuando se presentó a la presidencia. 

 

Ministro de Justicia en el mandato de su hermano

En diciembre de 1960, JFK ganó las elecciones y Robert Kennedy fue nombrado por su hermano como fiscal general del Estado, el equivalente a nuestro ministro de Justicia. La familia Kennedy, que admiraba de él su gran espíritu competitivo, siempre había destacado por hacer una política de defensa de los derechos civiles y, desde su nuevo cargo, Bobby desarrolló la defensa de las minorías sociales, al tiempo que emprendía una tenaz lucha contra las actividades ilícitas de la Mafia y los sindicatos.

 
Considerados como lo más cercano a una «Familia Real» estadounidense, la vida de los Kennedy, a cuyo entorno más cercano se denominaba «Camelot», se vio sacudida por la aparición de Norma Jean Baker, más conocida por su nombre artístico, Marilyn Monroe. Su relación amorosa con el promiscuo JFK había empezado en los años 50, pero, durante el primer año de su mandato, el presidente decidió alejarla y se la pasó, literalmente, a su hermano Bobby y mantuvo una relación más sexual que amorosa con ella hasta que la actriz falleció el 4 de agosto de 1962. 

 

Supuesta implicación en la muerte de Marilyn

Oficialmente, el deceso de la actriz fue debido a una sobredosis de barbitúricos, pero los amantes de las teorías conspiratorias siempre le han señalado como uno de los responsables de una muerte con demasiadas incógnitas y misterios. 
Estrecho colaborador de JFK, en los inicios de su mandato John y Bobby se encontraron con la invasión de Cuba en la bahía Cochinos sobre la mesa. El proyecto había sido aprobado por su antecesor, el presidente Eisenhower. En principio, dejaron que se llevara a cabo pero enseguida los Kennedy, más proclives a las soluciones diplomáticas, retiraron el apoyo aéreo y la invasión quedó condenada al fracaso. En octubre de 1962, ambos sufrieron, codo a codo, la crisis de los misiles de Cuba, situación que estuvo a punto de desencadenar la Tercera Guerra Mundial. Contrarios también a la guerra del Vietnam, se limitaron a enviar asesores militares. 

 

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Robert Kennedy con sus hermanos, John (derecha), que llegaría a ser presidente de EEUU, y Ted (centro), senador.

 


Católico practicante, como el resto de los Kennedy, nunca negó que su fe religiosa influyó en muchos aspectos de su vida y fue determinante para poder superar el trance de la muerte de su hermano. Aquel 22 de noviembre de 1963 John F. Kennedy fue mortalmente tiroteado en Dallas. Bobby nunca creyó que el magnicidio hubiera sido obra de los delirios de Lee Harvey Oswald, sino que lo atribuía a una conspiración del crimen organizado, la CIA y los grupos proinvasión de Cuba. Dispuesto a investigar a fondo aquella cuestión, se propuso llegar a presidente para poder reabrir el caso.

 

Una relación más que de cuñados con Jackie

Bob, que siempre estuvo muy vinculado a su hermano, también mantuvo una especial relación con su cuñada, Jacqueline. De hecho, fue su gran apoyo tras el asesinato de John, asumiendo de facto el rol de padre de los hijos de la pareja, Caroline y John John. Algunos llegaron a especular sobre una posible relación más íntima entre ambos, como se apunta en el libro del conocido biógrafo C. David Heymann, «Bobby y Jackie: una historia de amor». 

 

Tras el asesinato de JFK, su vicepresidente, Lindon B. Johnson, asumió la presidencia y fue reelegido en las elecciones del año siguiente. Johnson tenía un odio visceral hacia los Kennedy y Bobby no era la excepción, aunque los recelos eran mutuos, públicos y notorios. Él mantuvo su cargo hasta 1964, cuando decidió dimitir para seguir la estela de su hermano. Al año siguiente, se convirtió en senador por el estado de Nueva York. Durante su mandato consiguió ganarse una buena fama de liberal y protector de minorías marginadas. Su oposición frontal a la intervención directa en la guerra de Vietnam, promocionada por el presidente Johnson, le granjeó la simpatía también de los jóvenes. Respaldado por amplios sectores de la sociedad norteamericana, todo estaba listo para su salto a la carrera presidencial y, en la primavera de 1968,  presentó su candidatura para la Casa Blanca. 

 


Su campaña estaba resultando un éxito gracias a la promesa de retirar a EEUU de la guerra del Vietnam y su propuesta de luchar por la desaparición de las diferencias raciales, justo cuando acababa de ser asesinado el gran defensor de los derechos civiles, Martin Luther King

 

Abatido por los disparos de un joven jordano

El 5 de junio de 1968, Robert Kennedy acudió con su esposa al salón principal del hotel Ambassador, en Los Ángeles, para dar un discurso de celebración de su victoria en las primarias de California que le abría paso a ser nombrado candidato demócrata a la presidencia y enfrentarse en las elecciones al republicano Richard Nixon. Al finalizar el acto, cuando él y su equipo se retiraban del salón por la enorme cocina del lujoso establecimiento, un joven palestino, Sirhan Bishara Sirhan, de nacionalidad jordana y contrario al apoyo que los Kennedy daban a Israel, disparó varios tiros con su revólver hiriéndolo de muerte ante los ojos aterrorizados de Ethel, que sólo pudo abrazarlo en el suelo mientras pedían una ambulancia. 

 


Al día siguiente falleció en el hospital El Buen Samaritano y, tras un solemne funeral, recibió sepultura en el Cementerio Nacional de Arlington. Tenía sólo 42 años. El abogado de su asesino siempre mantuvo que, en el momento de disparar, Sirhan estaba en estado hipnótico por un programa secreto de control mental de la CIA.