La reina Sofía, destrozada por la muerte de su hermana
La reina Sofía atraviesa uno de los golpes más dolorosos de su vida tras la muerte de su hermana Irene de Grecia. Una pérdida que la ha dejado profundamente desolada
La muerte de Irene de Grecia ha supuesto un antes y un después en la vida de la reina Sofía, que pierde a su hermana, su confidente y su mejor amiga. Un adiós que la madre del rey Felipe VI ha vivido con una tristeza infinita. La madre del Rey decidió aplazar todos los actos de su agenda para permanecer a su lado hasta el final, consciente de la gravedad del momento.
Su apoyo más fiel
Cariñosa, alegre y profundamente solidaria, Irene de Grecia vivió siempre con discreción. Durante décadas fue el mayor apoyo emocional de la reina Sofía, con la que compartía casa, inquietudes espirituales y una relación tan estrecha como inquebrantable.
Nacida en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, durante el exilio de la familia real griega, Irene de Grecia vivió una infancia itinerante entre Egipto, Londres y Grecia. Tímida pero afectuosa, se educó en la religión ortodoxa y destacó desde joven por su sensibilidad y cercanía con los más desfavorecidos.
Comprometida con los más necesitados, fundó la asociación Mundo en Armonía y colaboró con figuras como la Madre Teresa de Calcuta. Discreta hasta el final, evitó hablar de su enfermedad y mantuvo una vida austera, centrada en ayudar a los demás.
Su última aparición pública tuvo lugar en febrero de 2025, en la boda de su sobrino Nicolás. Hoy, la reina Sofía llora la pérdida de su hermana pequeña, ese “trozo de infancia que no se quiere perder”.
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