Los años de karateca pasan factura a Alessandro Lequio

Los años de karateca pasan factura a Alessandro Lequio

Alessandro Lequio colabora en el programa de Ana Rosa Quintana desde 2005.

Apenas cinco días después de ser operado de la cadera, Alessandro Lequio regresó a su trabajo de tertuliano en el programa de Ana Rosa Quintana.

El italiano explicó a nuestra revista que se encontraba muy bien y que la recuperación estaba yendo más rápido de lo previsto. “La evolución es perfecta”, aseguraba.

 

PRONTO: ¿Cómo ha ido la recuperación?

 

ALESSANDRO LEQUIO: Sinceramente, no esperaba recuperarme tan deprisa, me colocaron una prótesis de cadera y ya está.

 

La intervención transcurrió sin el menor problema y nada más salir de la sala de operaciones, desaparecieron los dolores. Tengo que agradecer al doctor Zamora, del Hospital San Francisco de Asís, que sea un cirujano tan prodigioso. Tiene manos de santo y es uno de los mejores especialistas del mundo, una eminencia.

 

A pesar de su mejoría, tiene que poner una de sus piernas en un ángulo de 90 grados y no realizar posturas forzadas para que no se resienta la zona operada. Por eso le vimos en plató sentado sobre un alzador.

 

Alessandro Lequio vuelta trabajo

A los pocos días de la intervención, Alessandro Lequio volvió al trabajo.

 

P.: ¿Qué motivó la intervención? ¿Sufriste alguna caída?

 

A.L.: No, para nada. Es que todos mis años de karateca me pasaron factura y no me quedó más remedio que pasar por el quirófano.

 

P.: ¿Cómo está tu hijo Álex?

 

A.L.: Es un chico muy fuerte y todos estamos muy esperanzados con su recuperación. Pero te repito lo que ya te dije hace un par de meses: está inmerso en una lucha muy importante. Lo principal es que salga adelante.

 

Alessandro y Alex Lequio

 

Alessandro y su hijo Álex, más unidos que nunca ante la adversidad.

 

P.: Se ha visto llorar a su madre, a Ana Obregón, en el hospital donde vuestro hijo recibió las sesiones de quimioterapia.

 

A.L.: Mira, Ana tiene una fortaleza extrema y me extraña que la vieran llorar. No ha perdido en ningún momento los nervios, en ese sentido es extraordinaria.