Cantora, arrasada: todo lo que se ha llevado Isabel Pantoja de la finca
La salida de Isabel Pantoja de Cantora ha dejado una imagen que ha sorprendido a todos. Antes de irse, la tonadillera vació la finca hasta el último detalle
Isabel Pantoja está reformando a fondo Cantora.
La salida a subasta de Cantora, la finca en la que Isabel Pantoja ha vivido durante décadas, sigue destapando detalles que no dejan indiferente a nadie. Lo que durante años fue el refugio más íntimo de la tonadillera hoy aparece prácticamente vacío, después de que la artista retirara una gran cantidad de enseres antes de abandonar definitivamente la propiedad.
79 puertas, cortinas, lámparas…
Cantora
Según desveló Antonio Rossi en el programa El tiempo justo, la cantante se llevó el mobiliario completo de cuatro dormitorios, dos salones, la terraza, la cocina y los baños. Una mudanza de gran envergadura a la que se suman 79 puertas, cortinas y cortineros, lavamanos, radiadores, entre 15 y 20 lámparas, ocho aparatos de aire acondicionado y hasta 90 cajas llenas de pertenencias personales.
El periodista también explicó que, en pleno desmontaje, Isabel quiso retirar incluso las bisagras de los marcos de las puertas, aunque finalmente se lo impidieron. Un detalle que refleja hasta qué punto la finca fue despojada de elementos estructurales.
El dineral que ha costado el traslado
Uno de los camiones de mudanza que salieron de Cantora con las muchas pertenencias de la viuda de Paquirri.
El vaciado de Cantora no solo fue impactante por su magnitud, sino también por su coste. Solo el embalaje de todos los objetos habría supuesto unos 3.000 euros, a lo que habría que sumar el traslado y el almacenamiento posterior.
Según las informaciones manejadas en televisión, todos los enseres se encuentran actualmente guardados en un trastero en Sevilla, cuyo alquiler seguiría pagando la artista. En ese espacio no solo estarían los objetos procedentes de Cantora, sino también pertenencias de otras viviendas en las que residió Isabel Pantoja en el pasado.
Cantora, que se encuentra entre Medina Sidonia y Vejer (Cádiz).
Mientras la finca sale a subasta con una deuda que supera los dos millones de euros, Cantora queda convertida en una casa sin alma, muy lejos de la imagen que durante años se asoció a la vida personal y familiar de la tonadillera. Un capítulo más en la complicada situación que atraviesa la cantante y que, sin duda, marca un antes y un después en su historia.