Lola, la nueva novia de Kiko Rivera, volcada con los hijos del DJ: su cariñosa foto
Kiko Rivera ha comenzado el año ilusionado y con una nueva etapa personal marcada por el amor y la calma familiar. Su nueva pareja, Lola, ya está plenamente integrada en la vida del DJ y de sus hijos
Kiko Rivera con su nueva novia.
Kiko Rivera ha comenzado una nueva etapa sentimental tras su ruptura con Irene Rosales, una fase en la que ha decidido dar un paso al frente y compartir con sus seguidores que está de nuevo enamorado. Ha sido él mismo quien ha confirmado la relación a través de sus redes sociales, desvelando que su nueva pareja se llama Lola, es bailarina y tiene una escuela de baile en Madrid, y dejando claro que vive este momento con mucha ilusión.
Kiko Rivera y su nueva pareja, Lola, junto a los tres hijos del DJ, a su llegada a un centro comercial de Sevilla Foto EP
Horas después de anunciar públicamente que tiene nueva novia, el dj ha sido fotografiado por primera vez junto a Lola y sus tres hijos, en una estampa familiar de lo más natural. Lejos de grandes posados o gestos forzados, todos han disfrutado de una tarde de ocio en un centro comercial de Sevilla, comportándose como si se tratase de una familia anónima que aprovecha las fiestas para pasar tiempo juntos.
Los gestos de cariño de Lola con los hijos de Kiko Rivera
A su llegada al parking, nada más bajar del coche, ha quedado patente la buena sintonía entre Lola y los niños. La joven ha estado muy pendiente de ellos en todo momento: ha subido las escaleras cogiéndoles de la mano, se ha agachado a su altura, les ha dado besos y ha respondido con cariño a las muestras de afecto de los pequeños. Los hijos de Kiko, por su parte, han buscado constantemente la atención de la nueva pareja de su padre, llenándola de carantoñas y abrazos, dejando claro que se sienten cómodos y a gusto a su lado.
Kiko Rivera con su nueva novia.
La actitud de Lola, cercana y cariñosa, refuerza la idea de que está muy integrada en el entorno familiar del dj y que se esfuerza por ocupar un lugar respetuoso y afectuoso en la vida de los niños. Bajo la atenta mirada de Kiko Rivera, que se muestra encantado con esta nueva etapa, la escena transmite la imagen de un núcleo que se está construyendo poco a poco, con naturalidad y sin estridencias, en un momento clave tras el final de su matrimonio con Irene Rosales.