Muere una concursante de La Voz a los 26 años por la mordedura de una serpiente
La joven artista dormía en su casa cuando sufrió el ataque y, pese a ser atendida, no pudieron salvarle la vida
La noticia ha conmocionado a Nigeria y ha corrido como la pólvora en redes: Ifunanya Nwangene, conocida por su paso por La Voz Nigeria, ha fallecido con solo 26 años después de sufrir la mordedura de una serpiente en su domicilio de Abuya, la capital del país.
En plena ola de mensajes de despedida, ha sido un amigo de la cantante, Sam Ezugwu, director musical del coro en el que ella cantaba como soprano, quien ha comunicado públicamente su muerte y ha recordado que estaba a punto de dar un salto importante en su carrera.
El ataque ocurrió mientras dormía
Según la información recogida por BBC Africa, la artista estaba durmiendo cuando la mordedura la despertó. Tras ello, acudió a una clínica, pero no disponían del antídoto, por lo que fue trasladada a un hospital, donde finalmente no pudieron salvarla.
La tragedia fue aún más impactante cuando, siempre según esas mismas fuentes, se hallaron dos serpientes en la vivienda. Un detalle que ha aumentado la conmoción entre quienes la seguían y ha reabierto el debate sobre el acceso a tratamientos urgentes en casos de envenenamiento.
Su salto a la fama en 2021
Ifunanya se dio a conocer en 2021, en la tercera edición de La Voz Nigeria. Su talento logró que dos coaches se giraran durante su audición y, tras escoger equipo, avanzó hasta la fase de batallas, donde destacó por una mezcla muy personal de estilos.
En los últimos días, además, había ilusionado a sus seguidores al anunciar que estaba trabajando en un nuevo proyecto musical junto al músico nigeriano Tbrass, colaboración que ahora queda marcada por el doloroso desenlace.
La muerte de la joven ha tenido eco internacional y se ha convertido en símbolo de una realidad dura: organismos y expertos llevan tiempo alertando de que muchas muertes por mordeduras podrían evitarse con antivenenos y atención rápida.
Hoy, su entorno y los fans se aferran a lo que dejó: una voz que empezaba a abrirse camino y una promesa artística que, tristemente, se ha apagado demasiado pronto.