La nueva vida de Gustavo, el chófer de Mª Teresa Campos: se hace de oro vendiendo casas de lujo
El que fuera chófer y hombre de confianza de la presentadora ha dado un giro radical a su vida profesional lejos de los platós y del foco mediático
Durante años fue una presencia discreta pero imprescindible en la vida de María Teresa Campos. Siempre en segundo plano, Gustavo Guillermo se convirtió en una figura casi familiar para la presentadora y su entorno, hasta el punto de que ella misma llegó a definirlo como “uno más de la casa”.
De la intimidad familiar a la televisión
Gustavo Guillermo, en 'GH Vip'.
Tras décadas de fidelidad y trabajo silencioso, su nombre empezó a sonar con más fuerza cuando decidió hablar públicamente de su experiencia junto a la comunicadora. Aquella exposición mediática no fue bien recibida por todos y le valió el apodo de “el chófer traidor”, especialmente cuando dio el salto a la pequeña pantalla participando en GH VIP.
Gustavo Guillermo ha recibido una carta de Terelu y Carmen Borrego.
Durante ese tiempo, Gustavo defendió su versión de los hechos y se alineó con el relato de Terelu Campos y Carmen Borrego, sobre todo en los episodios más delicados relacionados con Edmundo Arrocet. Sin embargo, aquella etapa televisiva fue breve y no terminó de consolidarse.
Su nueva faceta profesional
La muerte de María Teresa Campos supuso un punto de inflexión. Sin su trabajo de siempre y sin un hueco estable en televisión, Gustavo se vio obligado a empezar de nuevo. Lejos de rendirse, apostó por una vida más discreta y encontró su sitio en un sector completamente distinto.
Hoy, Gustavo Guillermo trabaja como comercial inmobiliario especializado en viviendas de alto nivel. Se mueve en un mercado exclusivo, con propiedades que superan ampliamente el millón de euros, y reconoce que esta nueva etapa le está dando estabilidad y tranquilidad, además de unos buenos ingresos.
Él mismo ha contado que ha cerrado varias operaciones en poco tiempo y que disfruta enseñando pisos señoriales, amplios y con historia, muy diferentes al ritmo frenético de los platós. Una labor que compagina con presentaciones cuidadas y un trato cercano a sus clientes.
Instalado en esta nueva rutina, Gustavo asegura sentirse cómodo y satisfecho. Ha dejado atrás la exposición constante y las controversias para centrarse en un trabajo que le motiva y le permite mirar al futuro con optimismo.