Sarah Ferguson: el oscuro futuro que le espera
Nuevos correos destapan la estrecha relación de Sarah Ferguson con Jeffrey Epstein y agravan su delicada situación financiera
El caso Epstein ha vuelto a sacudir a la familia del príncipe Andrés y ha colocado a Sarah Ferguson en el centro de la polémica. Tras la reciente detención y puesta en libertad de Andrés Mountbatten-Windsor, han salido a la luz nuevos documentos que evidencian que la relación entre Fergie y el financiero fue mucho más cercana de lo que ella admitió. Los correos publicados muestran un tono afectuoso y una conexión prolongada que contradice sus declaraciones públicas.
En 2011, la exduquesa aseguró que había sido “un error de juicio” relacionarse con Jeffrey Epstein, pero los e-mails revelan mensajes como “mi querido y muy especial amigo” o “estoy a tu servicio”. Según el libro Ascenso y caída de la Casa de York, de Andrew Lowney, Ferguson habría recibido más de dos millones de euros del magnate tras su divorcio.
"Necesito volver a trabajar, necesito dinero"
Sarah Ferguson con sus dos hijas en el University College London Hospital.
La controversia no se limita a los mensajes. En 2009, poco después de que Epstein saliera de prisión, Fergie acudió a un almuerzo con él acompañada por sus hijas, Beatriz y Eugenia de York, un gesto que hoy cobra otra dimensión. Además, habría facilitado contactos profesionales al empresario.
Las consecuencias han sido demoledoras. Siete organizaciones benéficas han prescindido de ella como patrona o embajadora; se ha visto obligada a clausurar su fundación, Sarah’s Trust, y ha cerrado seis de sus empresas. A los 66 años, su futuro profesional es incierto y su situación financiera, extremadamente delicada. "Necesito volver a trabajar, necesito dinero", le ha dicho a sus amigos más cercanos.
Mientras tanto, sus hijas permanecen en un discreto segundo plano y Carlos III intenta proteger la imagen de la Corona.
Lujo, excesos y futuro incierto
Sarah Ferguson con los corgies de Isabel II.
La exmujer del duque de York afronta un horizonte complicado. Su estancia en la exclusiva Paracelsus Recovery Clinic de Zúrich hace un mes y su fama de “Duquesa del Exceso” han vuelto a salir a la luz en plena tormenta. Andrew Lowney detalla en su libro gastos de 30.000 euros en menos de una hora en unos grandes almacenes; cenas diarias con grandes piezas de carne, servidas como banquetes medievales; viajes con hasta 25 maletas –cinco de ellas dedicadas al maquillaje y una a perchas–; un equipo de servicio de 30 personas, dos de las cuales tenían como única tarea recoger los excrementos de sus perros, y un despilfarro anual de un millón de euros en fiestas, personal, flores y vestuario.
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