La vida de Ana Obregón (capítulo 6): su carrera como actriz y su amistad con Robert de Niro

En sus primeros años como actriz, Ana Obregón no paraba de trabajar. Su carrera había despegado ¡y ella estaba dispuesta a comerse el mundo!

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Ana Obregón se mudó a Nueva York para formarse como actriz mientras su carrera despegaba. Allí conoció a uno de sus ídolos...

Redacción / M.A.

En Inglaterra, todo era diferente y, aunque al principio Ana Obregón pasó un poco de hambre, se negó a pedirle dinero a su padre. En lugar de eso, fue a las agencias de modelos más importantes para encontrar trabajo y pagarse las clases. Quería ahorrar para irse a Nueva York a estudiar Arte Dramático en la escuela de Lee Strassberg.

Fue entonces cuando la eligieron para hacer una campaña publicitaria que, junto con lo que ganó escribiendo editoriales de moda, le permitió comprarse un flamante BMW que fue la prueba de que había conseguido salir adelante sola. Cumplido ese objetivo, regresó a España.

Allí continuó viendo a Miguel Bosé cuando éste tenía tiempo, pero la relación había perdido la magia y la pasión de los primeros tiempos. "Miguel se había convertido en el hombre que al regresar encendía una vela de falsa ternura y amaba mi cuerpo como antes había hecho con otros tantos", recordaría.

Por suerte, Ana no paraba de trabajar. Entre otras películas, en 1980, rodó 'Otra vez adiós', 'Hijos de papá', y 'Tres mujeres de hoy', donde tuvo su primer papel principal, al lado de Robin Ellis, protagonista de una famosa serie de aquella época, 'Poldark'. En 1981, por fin, se fue a Nueva York, una ciudad que para Ana está ligada a uno de sus ídolos, Robert de Niro (admiraba tanto al actor, que al primer perro que tuvo le llamó Taxi, por la película 'Taxi Driver').

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Ana Obregón era tan fan de Robert de Niro que incluso llamó Taxi a uno de sus perros, por 'Taxi Driver'.

Su historia con el intérprete comenzó la noche antes de irse a Manhattan, cuando le sucedió algo increíble. Una amiga le dijo que tenía que apuntarse a una cena porque iba alguien del mundo del cine. ¿Quién era? Pues el mismísimo Robert de Niro, que, al enterarse de que Ana se iba a Nueva York, le dio su número de teléfono por si necesitaba algo. Ana no lo utilizó, pero, cuando llevaba dos meses allí, oyó que la llamaban. Se dio la vuelta y allí estaba Robert, que, desde ese día, se convirtió en su amigo y su protector.

Fue una suerte, porque la vida en Manhattan resultaba dura. La soledad y la dedicación a las clases hicieron mella en la joven, que sentía nostalgia de España. Y, claro, como el roce hace el cariño, Ana y Bob –como le llaman sus amigos– cruzaron la delicada frontera de la amistad y pasaron una noche juntos, que, como la actriz explicó al cabo de los años, "no cuajó del todo. No llegamos a ‘tracatrá’". Eso no quita que aquellos momentos de intimidad con el actor fueran inolvidables porque, como escribió en su biografía 'Así soy yo', "por primera vez en muchos meses de soledad neoyorquina me sentí feliz, protegida y amada".


Una nueva intervención médica

Cuando estaba a punto de acabar el curso, se presentó a un casting para la película 'Bolero', con Bo Derek, mito erótico de aquellos años. Tras hacer la prueba, Ana regresó a Madrid, convencida de que no la había superado, pero se equivocó. 'Bolero' supuso el despegue de su carrera de actriz.

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Ana Obregón con Bo Derek, con la que rodó 'Bolero', que le otorgó una gran popularidad.

Sin embargo, después de aquel rodaje, la vida se empeñó en recordarle su fragilidad. Ana se enfrentó de nuevo a algo que temía desde los 13 años: la enfermedad. En una revisión ginecológica le detectaron células precancerosas que hacían recomendable una operación. Por suerte y una vez más, en aquella segunda ocasión, también salió victoriosa y pudo seguir trabajando.

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Ana, con Patxi Andión en una escena de 'Corazón de papel'.

Así que en España participó en la serie 'Anillos de oro' y rodó 'Goma 2' y 'Corazón de papel'. También se fue a México para intervenir en 'Carrera salvaje', con Joey Travolta –sí, el hermano de John Travolta–, con quien vivió un idilio que le sirvió para quitarse de la cabeza definitivamente a Miguel Bosé.

A los 28 años, Ana había probado las mieles y también la amargura del amor y, lo más importante, había demostrado que era capaz de luchar sola por sus deseos. Así que decidió que estaba preparada para dar un paso más: viajar a Hollywood para vivir el auténtico sueño americano. 

¡Sigue las aventuras de Ana Obregón en la meca del cine en el próximo capítulo!