Sara Carbonero comparte el mensaje que te hará reflexionar

Sara Carbonero comparte el mensaje que te hará reflexionar

Sara Carbonero pasa la cuarentena en Oporto junto a su marido Iker Casillas.

Hay veces que la vida te enseña lecciones a base de experiencias duras y difíciles de superar. Sin embargo, lo bueno de todo eso es que, en el camino, aprendemos muchas cosas que de otro modo sería imposible averiguar. Es el lado positivo de la vida.

 

Ese lado amargo lo conoce muy bien Sara Carbonero, sobre todo debido al cáncer de ovario que le diagnosticaron en mayo del año pasado y al infarto que unos días antes sufrió su marido Iker Casillas.

 

Iker Casillas infarto

Iker Casillas y Sara Carbonero en el hospital donde fue intervenido el futbolista por un infarto.

 

Las lecciones de vida de Sara Carbonero

 

Desde el primer momento, Sara mostró un gran aplomo y entereza y quiso mandar mensajes positivos a sus amigos, familiares y compañeros a través de sus redes sociales. Ahora, con la perspectiva que da el paso del tiempo, pronto habrá pasado un año de aquello, la periodista ha querido compartir un mensaje en su Instagram.

 

Con la “excusa” de que, según la periodista, en la mayoría de sus entrevistas le piden que explique qué le diría a la Sara de hace diez años, aquella que todavía no ha pasado por las experiencias que sí ha vivido la Sara actual. Así que, a partir de ahí, repasa todos aquellos consejos de vida que cree que se daría a ella misma y que todo el que lo lea bien podría aplicarse a sí mismo.

 

Una lección de vida que, una vez más, nos da Sara Carbonero a través de sus mensajes en las redes sociales.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una pregunta recurrente que me han hecho en alguna que otra entrevista es qué le diría a mi “yo” de hace 10 años y nunca he sabido muy bien qué responder. Mira por dónde hoy organizando las fotos del ordenador me he encontrado con él y como en estos días estamos teniendo algo más de tiempo del normal he pensado sobre ello. Creo que le diría que no perdiera el tiempo ni la energía tratando de controlar todas las situaciones porque al final, la vida nos descoloca a cada uno en su lugar. Que hay cosas que dependen de nosotros y otras que no. Que se preocupara menos y se ocupara más, le diría que exprimiera cada segundo y que dedicara su tiempo solo a aquellas personas que merecieran la pena y le hicieran sentir bien. Que nunca dejara de soñar a lo grande , porque a veces los sueños se cumplen. Le diría que no dejara de hacer nada por miedo a arrepentirse porque siempre es mejor hacerlo que lamentarse por no haberlo intentado. Le diría que cada día de la vida es un regalo, un milagro, una oportunidad. Que no tratara de luchar contra nada, porque el término “lucha” o cualquier otra palabra bélica implica un desgaste de energía. Que es mejor afrontar , aceptar y dejar fluir, nunca forzar. Ah! Que no se puede gustar a todo el mundo y que no merece la pena perder un segundo en eso. Que dijera muchas veces “te quiero”, que besara, tocara y abrazara mucho por si llegaba el día en el que no pudiera hacerlo. Le diría que fuera siempre fiel a sí misma, inconformista, idealista y empática, una cualidad que está subestimada. Le diría que la vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos y que si eso ocurriera tendría todo el derecho del mundo a llorar, patalear, enfadarse, sentir rabia, miedo, impotencia. A bajar. Hasta el fondo. Pero que después siempre, siempre sale el sol. Que transformara el sufrimiento en sabiduría porque como decía Dante, el que sabe de dolor, todo lo sabe. Que no sufriera más de la cuenta a medida que iba perdiendo gente en el camino porque es ley de vida que nosotros cambiemos y los demás también. Le diría que se ha equivocado una y mil veces, y que seguirá equivocándose porque de eso va el juego. Le diría que la inseguridad...(sigue)

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