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Consumo de porno en menores: cómo tratar este problema en familia

Hablamos con el sexólogo José Luis García, quien destaca que es importante tanto el papel de los padres como el de los profesores

Consumo cada vez más temprano. Algunos niños acceden a contenidos pornográficos con tan sólo 9 años.

Consumo cada vez más temprano. Algunos niños acceden a contenidos pornográficos con tan sólo 9 años.

Silvia Alberich / Ivonne García

Lleva 45 años trabajando en educación sexual (36 de ellos, en consulta clínica). José Luis García, doctor en Psicología y especialista en Sexología, ha escrito 16 libros y cientos de artículos en distintos medios y da charlas y talleres sobre los efectos de la pornografía en adolescentes y jóvenes, siempre desde la perspectiva de la salud.

Incluso imparte el primer curso de posgrado sobre Pornografía y Educación Sexual, en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, una formación muy necesaria que debería darse también en los colegios. Y es que los niños cada vez acceden antes (algunos, a partir de los 9 años y, la mitad, desde los 12) a estos contenidos.

Distintas campañas en medios y la recién estrenada ‘Generación porno’, una docuserie (emitida en las televisiones vasca y catalana) que alerta del peligro de conocer el sexo a través de Internet, ponen el foco en esta problemática. García analiza en profundidad el momento actual.

Sexólogo José Luís García.

El sexólogo José Luís García ha hablado con tu Revista Pronto.

"Cualquier chaval que tenga móvil se va a topar con el porno"

PRONTO: Pongámonos en contexto. ¿Cuál es la situación ahora de adolescentes y jóvenes con relación a la pornografía?

JOSÉ LUIS GARCÍA: De entrada, cualquier menor necesita saber una serie de hechos sexuales para conocer su desarrollo corporal, su identidad sexual, sus emociones... El problema es que los padres no dan respuesta a sus preguntas. Cuando somos pequeños, nos informamos sobre sexo fuera de casa y esto es un problema generacional.

P.: Y un gran error.

J.L.G.: Exacto. El sexo interesa. Internet y las webs de porno son la fuente de información sexual de nuestros menores. Según un estudio hecho en Baleares, en torno al 90% de los jóvenes consumen porno y, curiosamente, sólo el 15% de los padres reconocen que lo hacen. Esto demuestra que los padres no se enteran de la misa la media. El mismo estudio también revela que el 25% de los menores de 20 años han consumido entre 1.000 y 5.000 horas de porno. Y que el 90% de los vídeos que ven contienen violencia sexual real.

P.: Éste es uno de los principales peligros de consumir este tipo de imágenes.

J.L.G.: Correcto. La violencia va desde tirar del pelo a azotar e incluso hay vídeos de tortura sexual a menores. Éste es el panorama: hay una necesidad no resuelta, ni en casa ni en la escuela, y los chavales caen en webs de porno. O más bien éstas los buscan a ellos. El porno está en videojuegos, en redes sociales y en letras de canciones. Cualquier chaval que tenga un móvil se va a topar con porno, esté donde esté. ‘The Economist’ estimó que hay entre 700 y 800 millones de webs porno, cada una con 10 o 12 millones de vídeos, ¡imagínate!

P.: Ante esta situación, la mejor opción es que los padres hablen de sexo con sus hijos lo antes posible. Deme las claves para tratar este tema, por ejemplo, con un niño de 10 años.

J.L.G.: En mis talleres para padres vergonzosos, les digo: "O el porno, o ustedes". Les sugiero que no repitan lo que a ellos les pasó hace 40 años. Internet ha cambiado el tablero de juego. A efectos prácticos, la educación sexual más importante es la que llevan a cabo los padres con su modelo de pareja. Les sugiero que se besen, se abracen y se toquen delante de sus hijos, porque muchos crecen pensando que sus papás son hermanitos. Los menores han de crecer en un modelo afectivo, cercano e igualitario. Ésta es una manera de hacerle la competencia al porno.

Familia feliz.

Según nuestro experto, "los menores han de crecer en un modelo afectivo, cercano e igualitario".

"Propongo educación sexual obligatoria desde Primaria"

P.: ¿De qué otra manera se puede ganar terreno?

J.L.G.: Siempre digo a los padres que hablen a sus hijos de su cuerpo y sus genitales y que les inculquen que jamás deben tocarlos sin su consentimiento. Otra cuestión son las preguntas. Si no respondemos a sus primeras dudas, no lo podremos hacer con las siguientes. Las noticias sobre sexo que vemos a diario en los medios pueden servirnos para plantear pequeños debates.

P.: Los profesores y la escuela también juegan un papel crucial en la educación sexual.

J.L.G.: Sí. Llevo años reivindicando una educación sexual profesional y científica en las escuelas, pero hay mucha oposición. Y así nos va. Yo propongo una asignatura obligatoria desde Primaria hasta la ESO, que sea impartida por profesores cualificados. Hay que formar al profesorado en la materia y ha de haber un responsable en cada colegio que asegure que los menores reciben esos conocimientos. Mientras esto no ocurra, no podremos competir con el porno.

P.: Una tarea nada fácil. ¿Qué soluciones propone?

J.L.G.: Una visión diferente. El control parental es necesario, pero insuficiente. Al final, en la calle hay móviles sin control. Lo que hay que hacer es capacitar a nuestros chicos desde pequeños para que nunca vean porno violento.

P.: ¿Cómo se puede lograr?

J.L.G.: Tratando de que comprendan, de manera racional, las ventajas e inconvenientes de ver porno. El cerebro del ser humano no madura hasta los 25 años y, por eso, la pornografía tiene tanto efecto en un cerebro en construcción. De hecho, muchos chavales que ven porno estigmatizan a quienes no lo consumen. Yo propongo una nueva dimensión. La sexualidad es una parte positiva de la vida que tiene que ver con el afecto, la pasión, el placer y el respeto, siempre que sean de mutuo acuerdo. Debería haber más películas eróticas. Abundan las violentas, pero no existen webs eróticas que satisfagan la necesidad de placer de muchos chicos.

Más agresiones sexuales entre menores

P.: Antes ha mencionado las canciones y videojuegos, ¿cómo influyen estos en las conductas sexuales?

J.L.G.: ¡Mucho! Hay canciones, videoclips y videojuegos que hacen referencia a la violencia sexual. Todo suma y, al final, configura unos comportamientos violentos. El Fiscal General del Estado ha dicho recientemente que las agresiones sexuales entre menores han aumentado un 32% en el último año.

P.: Un dato realmente preocupante. ¿Podemos decir entonces que el consumo de pornografía degradante es proporcional al aumento de potenciales agresores sexuales?

J.L.G.: No establecería una relación causa-efecto, pero, si consumes mucho porno precozmente y sin educación sexual, hay una mayor predisposición a tener actitudes violentas.

P.: ¿Qué consecuencias tiene el consumo temprano de pornografía?

J.L.G.: Yo ya considero que hay una generación de niños y niñas que se han educado en el porno y tienen una alta probabilidad de ser precoces sexualmente, tener mucha actividad sexual y adicción al porno. También pueden sufrir alteraciones cerebrales, que les llevan a ver cada vez más porno y más violento. Si tienen pareja, preferirán seguir consumiendo porno o recurrir a una prostituta, ya que con ésta podrán tener la conducta sexual que no pueden con su pareja, y que es la que les excita.

"El consumo abusivo de porno altera la capacidad de empatía"

P.: Unos riesgos alarmantes.

J.L.G.: Y aún hay más. El consumo de porno está asociado al del tabaco y drogas, y suele causar alteraciones de la ansiedad y emocionales. Además, puede acarrear una conducta sexual irresponsable. En la pornografía no se usa condón y los adolescentes reciben el mensaje de que hay que tener sexo a pelo. ¿Las consecuencias? Embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Otro peligro es que el consumo abusivo de porno acaba alterando la capacidad de empatía de los seres humanos. Esto les impide ponerse en el lugar de los demás.

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