Animales y reclusos: unidos por una buena causa

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Los reclusos cuidan de todo tipo de animales de granja y exóticos.

Los animales siempre dan mucha paz y hacen compañía a las personas. No es de extrañar que cada vez surjan más iniciativas que busquen la forma en que animales y personas se beneficien mutuamente. Para combatir la soledad de las personas mayores, por ejemplo, o, como en este caso, para ayudar a los reclusos de una cárcel.

 

Jeanne Sealander es la supervisora de la granja de animales de la Oficina del Sheriff del Condado de Monroe, en Florida, donde se encarga de supervisar a los reclusos que trabajan allí durante varios días a la semana. «Es bueno estar aquí, me encanta venir», comenta uno de ellos.

 

Los reclusos se encargan de que los animales tengan agua, comida, de revisar que se encuentren bien de salud y de que su sitio esté bien limpio. A cambio, los animales les ofrecen cariño y compañía. «Son mucho más fáciles de cuidar que las personas», indica uno de los reclusos.

 

En la granja, todos los productos que se compran, como chocolatinas, revistas o cualquier cosa de la cantina, se destinan al Fondo de Bienestar de los Reclusos. Así, las ganancias se usan para programas de reclusos, como comprar pelotas de básquet para el patio o televisores para sus habitaciones y, por supuesto, para la propia granja.

 

 

 

Además, dos domingos al mes, la granja de animales está abierta al público y es de acceso gratuito. De esta manera, hacen mucha divulgación y educación sobre adoptar y no comprar animales, ya que hay muchos que precisan un hogar.

 

Los beneficios de esta terapia

 

Los reclusos explican que son muchos los beneficios que les aporta participar en el cuidado de los animales de la granja. Y no solo por el contacto con los animales, sino también por el hecho de salir fuera de la cárcel, de poder ver e interactuar con más gente. «Es una gran evasión de la vida de la cárcel», comenta otro de los presos.

 

«He visto muchos cambios realmente positivos y se iluminan cuando trabajan con los animales», asegura Sealander. «Hay muchos animales que necesitan cuidados y mucha gente en la cárcel sin hacer nada. ¿Por qué no los juntamos para hacer algo bueno?», concluye la supervisora.