Mona, un mapache como compañero de piso

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Los mapaches se comunican usando sus patas y sus dientes

«Hace unos 6 años, rescatamos a nuestra mapache de los cazadores furtivos y no estaba nada bien», explica Yulia. «Estaba delgada, desnutrida, todo le sentaba mal…». Pero ella hizo todo lo posible para que se recuperase y entró a formar parte de su familia. Aunque, eso sí, «los mapaches no son unas mascotas nada fáciles».

 

«Siendo una persona que trata con estos animales y lleva tiempo viviendo con uno de ellos, no le recomendaría a nadie un mapache como mascota», explica entre risas Yulia. «Es como un hijo, una cosa diminuta que necesita cuidados, ternura, atención y paciencia todo el tiempo».

 

Además, «los mapaches se comunican usando sus patas y sus dientes. Tienes que estar lista para arañazos y mordeduras. Pero la familia es la familia».

 

Pese a todo ello, «son criaturas muy sociales. Su coeficiente intelectual es como el de una niña de 3 a 5 años. Así que comunicarse con ellos es muy interesante. No te ven como su dueño, como los perros, por ejemplo, entienden el significado de familia».