Adrián Rodríguez recuerda su infierno sus adicciones: ‘Te vas aislando y haces daño sin darte cuenta"
El actor de 36 años relata en 'Y ahora Sonsoles' cómo vivió sus años más oscuros, marcados por las drogas, el aislamiento y la pérdida de su madre

Adrián Rodríguez habla de su adicción y de cómo ha aprendido a empezar de nuevo.
Durante años fue uno de los rostros más reconocidos de la televisión española. A los 17 años entró en las casas con 'Los Serrano' o 'Física o Química'. Adrián Rodríguez parecía tenerlo todo: éxito, fama, dinero y el cariño del público. Pero tras esa popularidad precoz se escondía lo que él mismo define como “una enfermedad”: la adicción.
“Empecé muy joven, con fama y dinero de golpe. Era demasiado pequeño para gestionar esa locura. Lo tomas como un juego. Pero si empiezas a toquetear desde pequeño, acabas evadiéndote de la realidad”, ha confesado en 'Y ahora Sonsoles'. La presión y la autoexigencia, asegura, le llevaron a un bucle del que no supo salir: “Tengo que ser el mejor, seguir trabajando, no parar... Y claro, entras en un bucle. Al final la presión y la exigencia propias hacen que caigas en los infiernos”.
Adrián Rodríguez habla de cómo sobrelleva su recuperación
Las consecuencias se reflejaron en su carrera: “Mi carrera se fue apagando a medida que me iba perdiendo”. Hubo parones laborales, pérdida de oportunidades, la apertura de una plataforma de contenido para adultos y el abandono de 'Supervivientes' en 2018, ya que allí se dio cuenta de que algo no iba bien. “Te vas aislando, haces daño a los demás sin darte cuenta. No sabes cómo pedir ayuda. Yo no recuerdo en aquella época que se pudiera hacer”, recuerda.
Hoy, con 36 años, Adrián Rodríguez asegura estar en otra etapa. “Sigo en tratamiento, tengo una enfermedad llamada adicción, pero ahora tengo herramientas. La droga es lo que se ve, pero detrás hay mucho más: vacíos, conductas destructivas, sensibilidad mal gestionada”. Una de sus grandes motivaciones ha sido el recuerdo de su madre, fallecida hace dos años: “Ella fue quien me buscó el primer terapeuta. Cuando me avisaron de que ya no podía seguir con nosotros, tuve que abandonar el tratamiento. Luego volví, con más fuerza”.
Ese punto de inflexión coincidió con la toma de conciencia del riesgo vital. “Empiezas a darte cuenta de que, en uno de esos días de consumo, te puedes ir. Y ahí ya no es por valentía, es por miedo. Dices: o salgo o me mato”.
Adrián Rodríguez no idealiza el proceso. Reconoce recaídas y baches, pero también esperanza: “Mi recuperación no es una línea recta, pero tengo esperanza. Hoy tengo un equipo que me apoya, estoy tranquilo con mi pareja, y puedo decir que estoy bien”. Y lanza un mensaje claro: “Lo importante es reconocer que tienes un problema, y que no pasa nada por pedir ayuda. No hay que sentir vergüenza”.