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Ana María Aldón y Antonio Pavón, cada vez más cerca en Supervivientes 2020

Ana María Aldón y Antonio Pavón han reforzado su amistad estos últimos días juntos en Playa Desvalida.

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Parece que a Ana María Aldón no le ha supuesto ningún problema que el jueves pasado, en Supervivientes 2020, se convirtiera en una de las desterradas a Playa Desvalida; más bien al contrario. Allí se reencontró con su gran amigo Antonio Pavón, a quien se ha ido acercando aún más en estos días.

 

Vicky Larraz y Yiya del Guillén la recibieron con mucho cariño, pero Pavón fue sin duda el desterrado que más se alegró de su llegada. “Te he echado de menos”, le dijo ella mirándole a los ojos, mientras que él le correspondió con un beso en la mano.

 

 

 

 

Sin ir más lejos, la mujer de Ortega Cano aseguró que piensa seguir llevándose bien con Antonio a pesar de todos los enfrentamientos que ha tenido con Rocío Flores, con quien se reconcilió antes de ser expulsada de la playa.

 

“Él conmigo siempre ha sido muy correcto y muy educado, no tengo que pelearme con él”, confesó Ana María.

 

 

 

Química innegable

 

El torero se ha mostrado muy pendiente de ella intentando hacerle la estancia más agradable de varias formas: preocupándose de que no pase frío y cediéndole la manta, haciendo manualidades con ella… Además de que se lo pasan en grande recogiendo lapas.

 

De hecho, él mismo ha confesado que estaba “encantado” de tener a Ana María en la playa porque “es la alegría de la huerta”. Y es que… ¡la química entre ellos es innegable!

 

 

 

 

Confesiones sobre Ortega Cano

 

Antes de ser desterrada a Playa Desvalida, Ana María hizo algunas confesiones sobre su marido. La diseñadora contaba que no canta delante de Ortega Cano por “vergüenza” ante el recuerdo de Rocío Jurado: “Él ha estado casado con “la más grande” y yo soy una mierda pinchada en un palo al lado de la voz de Rocío, así que me da vergüenza. ¡Y ahora le he cantado a toda España!”.

 

“Ahora te va a pedir que le cantes”, le contestó Fani, a lo que Ana María le dijo que “Y yo le voy a pedir que se case conmigo otra vez”. Esta proposición la ha pensado a raíz de que, en su estancia en la isla, se ha dado cuenta de muchas cosas: “Lo grande que es la familia… Preparamos la cena, cenamos y estoy deseando acostar al niño y al padre. Y yo me bajo a trabajar. Y yo necesito más calor... y él también. El año que viene que venga él para que también se de cuenta”.