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Ensalada de quinoa  con garbanzos y rúcula

Ensalada de quinoa con garbanzos y rúcula

Fortalece la memoria
4 personas
25 m de preparación + 15 m de cocción
Ingredientes
  • 250 g de quinoa cruda
  • 120 g de garbanzos cocidos
  • 2 aguacates
  • 2 remolachas crudas
  • 100 g de rúcula
  • 1 limón y 1/2
  • aceite de oliva
  • sal
  • pimienta
Preparación

1Dispón la quinoa en un cuenco, añade agua hasta cubrirla y frota los granos entre los dedos (verás como el agua se enturbia). Escúrrela con un colador de malla fina y repite la operación hasta que el agua no se enturbie.

2Llena una cacerola con 625 ml de agua, añade una pizca de sal y la quinoa y lleva a ebullición a fuego fuerte. Cuando hierva, baja el fuego al mínimo y cuece durante 15 minutos o hasta que se haya absorbido el agua y la quinoa esté tierna. Deja que se enfríe a temperatura ambiente, separa los granos con un tenedor y guárdala en la nevera.

3Lava bien las remolachas, pélalas y vuelve a lavarlas; sécalas y córtalas en rodajas muy finas. Pela también los aguacates y córtalos en dados pequeños; salpimiéntalos y alíñalos con un chorrito de limón y de aceite.

4Introduce los garbanzos en una ensaladera y  agrega la quinoa, el aguacate y la remolacha. Condimenta con sal y pimienta, remueve y aliña con limón y aceite. Reparte la rúcula en los platos y distribuye encima la ensalada de quinoa. Sírvela bien fría.

La quinoa fortalece la memoria
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Si aún no has probado la quinoa, ¿a qué esperas? Este superalimento contiene ácido glutámico, un compuesto que alimenta el cerebro e interviene en los procesos de memorización y aprendizaje. Prueba de su importancia es que la mayoría de los circuitos donde se produce un intercambio de información de una neurona a otra utilizan esta sustancia como moneda de cambio. Si has perdido reflejos, te olvidas de las cosas o realizas tareas que exijen mucha concentración, reserva un hueco en tu despensa a la quinoa. Este ingrediente de lujo es muy apreciado en la alimentación natural, porque se consume el grano entero, tal cual se cosecha, y porque su cultivo no requiere de plaguicidas ni fertilizantes.  
Si habitualmente utilizas en tus ensaladas la remolacha cocida, empieza a pasarte a la cruda con esta receta. ¿La diferencia? Con la cocción se pierden vitaminas y minerales, así que sales ganando con la opción cruda.